Disponible Apache OpenOffice 4.1.1

Hoy se ha liberado la versión 4.1.1 de Apache OpenOffice. Esta versión es de corrección de errores, por lo que no se tienen nuevas características.

Entre las correcciones de error se encuentra la solución a dos problemas de seguridad recientemente descubiertos en la versión 4.1.0 y anteriores

CVE-2014-3524: Apache OpenOffice Calc Command Injection Vulnerability

CVE-2014-3575:OpenOffice Targeted Data Exposure Using Crafted OLE Objects

por lo que la actualización es altamente recomendable para todos los usuarios.

En total, para esta versión se han resuelto 88 reportes, incluyendo alguno muy molesto ;)

La página de descarga en español parece no estar funcionando bien (me ofrece la versión Thai…) por lo que es mejor descargar directamente desde el sitio en inglés La página de descarga en español ya funciona correctamente (clic en la imagen):

Seleccionando el paquete a descargar, la página redirecciona al repositorio de SourceForge, pero eso es normal ;)

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Liberado KDE Software Compilation 4.14

603px-kde_logosvg El proyecto KDE ha hoy anunciado la liberación de la versión 4.14 de KDE Software Compilation, el conjunto de más de doscientos programas y paquetes construidos con tecnología KDE.

Esta versión está dedicada a Volker Lanz, quien falleció en abril. Entre otros aportes, Volker Lanz desarrollaba KDE Partition Manager.

No hay grandes novedades en esta versión, ya que los desarrolladores están mayormente centrados en el paso a KDE Frameworks 5 y a la nueva generación de Plasma. La mayor parte de las aplicaciones presenta por lo tanto correcciones de error, pero también hay novedades en paquetes como Cantor, Kopete y muchos más. Más información en el anuncio de lanzamiento.

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Las águilas en la Tierra Media

Desde hace un tiempo circula por Internet una… «idea» (no da ni para llamarla «hipótesis») que insiste en imaginar que Gandalf pensó en usar las Águilas para llevar el Anillo a Mordor, pero que la aparición del balrog en Moria arruinó su perfecto plan secreto. Dado que Michael Martinez ya destruyó semejante disparate con gran autoridad dejaré pasar el análisis del (inexistente) «problema»… pero aprovecharé para hablar un poco sobre las Grandes Águilas.

El problema de las Águilas

Las Águilas comparten un problema muy común en la obra de Tolkien: su origen, historia y características fueron naturalmente cambiando a medida que cambiaba la historia de la Tierra Media por lo que el enorme volumen de material publicado por Christopher Tolkien, con todo y borradores descartados, amenaza al lector con un nivel de confusión que puede llegar a ser abrumador.

Ya saben, los peligros de la arqueología literaria.

Aparentemente (creo que está mencionado en Morgoth’s ring), en un principio Tolkien pensó a las águilas como maiar con forma de ave, pero eso no se llevaba bien con su posterior idea de que solo Melian tuvo descendencia ya que una excepción que se repite deja de ser excepcional: se nos dice claramente que Gwaihir es descendiente de Thorondor y por lo tanto las águilas no pueden ser maiar ya que eso reduciría el carácter excepcional del nacimiento de Lúthien. No insistan ;)

¿Era Gwaihir el «Señor de las Águilas» de El Hobbit? Muchos piensan que sí, a pesar de que no se dan los nombres de las águilas en el Hobbit. Pero en El Señor de los Anillos Gwaihir lleva a Gandalf exactamente dos veces, lo cual significa un problema: dado que al final del libro el mago dice que Gwaihir lo llevó dos veces… como que no está contando los otros dos vuelos de El Hobbit.

En el Silmarillion se nos dice que las águilas son mensajeros de Manwë, que surgieron de él durante la Gran Música, algo que nos advierte que «son buenas», pero que a decir verdad no nos dice mucho más.

¿Son las Águilas lo suficientemente longevas como para haber sobrevivido desde la primer edad hasta la tercera? Existen textos, eliminados por Christopher del Silmarillion (creo que se habla de ellos en «la guerra de las joyas», libro que por el momento me resisto a leer), donde los nombres de Gwaihir y Landroval son usados para las águilas que ayudaron a rescatar a Beren y a Lúthien de Angband. ¿Quizás son las águilas «inmortales», como los ent? Difícilmente lo sabremos alguna vez.

Debo admitir que el punto que menos me gusta de la mitología tolkiana es la diferencia que hace entre «los hijos de Iluvatar» y los demás «seres parlantes» de la Tierra Media, otorgándoles un alma a los primeros pero no a los segundos. Esta visión es claramente coherente con las creencias del autor que se declaraba un devoto católico romano, pero bueno, ¿por qué ents y águilas, nobles seres con nobles sentimientos, inteligencia y sabiduría y que resultan esenciales para el desarrollo de las historias deberían ser considerados «inferiores»? Pero estoy divagando.

El peligro de las Águilas

En una de sus cartas, Tolkien dice:

The Eagles are a dangerous ‘machine’. I have used them sparingly, and that is the absolute limit of their credibility or usefulness.

Las Águilas son una «maquinaria» peligrosa. Las he usado solo espaciadamente y ese el límite absoluto de su credibilidad y utilidad.

Las Águilas realmente aparecen poco, pero cuando lo hacen es con grandes consecuencias: en la primer edad tenemos a Thorondor hiriendo a Morgoth luego de la batalla de este último con Fingolfin, vemos Águilas rescatando a Huor y a Hurin, a un herido Beren y a Lúthien, protegiendo a los fugitivos de Gondolin y finalmente participando en la Guerra de la Ira.

Durante la segunda edad el papel de las Águilas es más «simbólico», dejando Númenor cuando todo comenzaba a precipitarse.

En la tercer edad las Águilas ayudan a Bilbo, Gandalf y los enanos, participan en la batalla de los cinco ejércitos, rescatan a Gandalf de Isengard primero y de su momentánea tumba en la cima del Celebdil después, participando finalmente de la batalla de las Morannon y rescatando a Frodo y a Sam del fuego.

Mucha gente suele pensar en las Águilas como una especie de Deus ex machina, algo así como las apariciones de Whoopi Goldberg cada vez que los guionistas de «Viaje a las estrellas, la nueva generación» no sabían cómo resolver las historias que ellos mismos habían creado :P … pero yo no estoy tan seguro.

Las Águilas de Manwë

Obviamente no es posible afirmar que Tolkien lo pensara en este modo, pero tengo la impresión de que las Águilas son mucho más que un «comodín para resolver situaciones sin solución» y que el problema que nosotros los lectores tenemos con ellas es solo una fracción de los problemas que tuvo el propio Tolkien con su (sub)creación.

Y es que si las Águilas respondían a Manwë debían forzosamente seguir también sus reglas: las mismas que tuvo que seguir Gandalf, las mismas que tendrían que haber seguido los otros magos.

Siendo Gandalf no otro que Olórin, un maia anterior al mundo del mismo orden de Sauron, es claro que los Valar querían que los pueblos de la Tierra Media resolvieran sus problemas por sí mismos… en la medida de lo posible, se entiende, que por algo mandan algunas «ayuditas».

Tanto Gandalf/Olórin como las Águilas están limitados en sus acciones y solo durante situaciones realmente críticas despliegan una parte pequeña de su verdadero potencial: cuando Gandalf vuelve a la vida como «el blanco» toma una mayor iniciativa y da mayores despliegues de fuerza (alejando, por ejemplo, a un nazgûl alado con un «dardo de luz»), pero siempre muy por debajo de lo que su carácter «angélico» en principio permitiría. La principal función del mago sigue siendo la de ayudar a los acontecimientos, no la de provocarlos.

El argumento más común (y más sensato) usado a la hora de justificar el por qué las Águilas no fueron utilizadas para facilitar el viaje a Mordor del Anillo es el de decir que su presencia volando en formación hacia el sur nunca habría pasado desapercibida: Sauron las habría detenido de una forma u otra. Ciertamente el motivo por el cual la misión de Frodo, Sam y Gollum (involuntario participante de la destrucción del Anillo) tuvo éxito fue el secreto y no la fuerza: si Gandalf no hubiera caído en Moria, o si Glorfindel hubiera ido en lugar de Legolas, o si las Águilas hubieran sido utilizadas seguramente todo habría fracasado.

Pero por sobre todas las cosas, en mi opinión la verdadera razón por la cual las Águilas no llevan a Frodo es que ese no era su papel en la historia: las Águilas estaban allí para dar una ayuda en caso de necesidad extrema, no para resolver los problemas de un mundo que tenía que aprender a vivir por sí mismo.

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LyX+XeTeX+OpenType, más fácil

Bueno, relativamente más fácil… digamos que más cómodo ;)

En una entrada anterior comenté cómo utilizar las características avanzadas de OpenType en determinados bloques de un documento LyX. Lo mostrado en aquel artículo no es particularmente cómodo de usar ya que implica escribir largos códigos \LaTeX cada vez que necesitamos realizar el cambio, por lo que surge inmediatamente la pregunta: ¿y si tengo que hacer esto muchas veces en el documento? ¿Existe una forma más cómoda?

¡Por supuesto!

Lo que tenemos que hacer es asignar a estos incómodos códigos \LaTeX un «alias» en el preámbulo del documento.

Supongamos, para poner un ejemplo, que queremos crear dos «estilos» para utilizar con la fuente EBGaramond, uno que utilice las ligaduras tipográficas históricas y otro que utilice las variantes estilísticas de las mayúsculas en bastardilla, que en el lenguaje tipográfico se llaman «swash capitals» (en la captura de pantalla de más abajo quedará más claro…).

En Documento → Configuración → Preámbulo LaTeX escribimos

\newfontfamily{\storiclig}[RawFeature={+hlig}]{EB Garamond} 
\newfontfamily{\swash}[RawFeature={+swsh}]{EB Garamond}

Con estas dos líneas en el preámbulo hemos creado dos nuevas instrucciones \LaTeX, \storiclig para insertar las ligaduras históricas (la tabla OpenType «hlig») y \swash para el segundo estilo (la tabla OpenType «swsh»). Para utilizar esto en el documento insertamos dos cajas  \TeX, una a cada lado del texto a cambiar, como se muestra en la captura

LyXopentype

Es decir, en la primer caja se escribe la instrucción definida en el preámbulo con la llave de apertura, a continuación de esta caja va el texto a ser modificado y en la segunda caja la llave de cierre. Listo.

La documentación que acompaña la fuente tipográfica seguramente dará una lista de las opciones OpenType disponibles: en la definición en el preámbulo solo será necesario cambiar el nombre de la nueva instrucción y el parámetro de «RawFeature={}» (¡a no olvidarse el signo más!).

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El efecto fotoeléctrico – Fragmento

El libro Experimentos «clásicos» en física moderna, edición en español es la versión «traducida, extendida y vigorizada» (y por qué no decirlo: corregida) de mi libro originalmente escrito en lengua italiana por encargo del departamento de física de la Università degli Studi dell’Insubria (una universidad del norte de Italia), para complementar un proyecto didáctico llamado «Lauree Scientifiche–Fisica».

Este proyecto consistía en reproducir en escuelas secundarias experimentos importantes en el desarrollo de la física a fines del siglo XIX y principios del XX, experimentos que fueron la base de nuestra actual comprensión de la naturaleza. El desafío de este texto ha sido por lo tanto el escribirlo para alguien sin una gran formación matemática, haciendo énfasis en los conceptos y no en las «demostraciones».

A continuación, un fragmento del capítulo dedicado al efecto fotoeléctrico.


El efecto fotoeléctrico consiste en la emisión de electrones de una superficie, generalmente metálica, cuando ésta es golpeada por la radiación electromagnética, como por ejemplo la luz visible o la radiación ultravioleta.

La explicación de este efecto, objeto de estudio de muchos físicos, ha resultado fundamental para comprender la naturaleza cuántica de la luz.

El problema no estaba en que el efecto existiera o no (un campo electromagnético ciertamente puede mover cargas eléctricas), sino en el hecho de que sus características no correspondían a las previstas por el electromagnetismo clásico.

El electromagnetismo clásico predice que, al aumentar la intensidad de la luz aumenta el campo electromagnético y la fuerza que éste ejerce sobre las cargas, y por lo tanto la energía cinética de los electrones emitidos. En cambio, experimentalmente se observaba que aumentaba solo el número de los electrones, los cuales tenían una energía cinética máxima independiente de la intensidad de la luz y que dependía solamente de su frecuencia.

Otro problema era el tiempo de emisión de los electrones: realizando los cálculos con el electromagnetismo clásico, los tiempos que serían necesarios para la extracción resultarían del orden de los minutos, mientras que los experimentos demostraban que el efecto era casi instantáneo.

Por si fuera poco, existe una frecuencia de la luz mínima, que depende del material utilizado, debajo de la cual no se tiene extracción de electrones.

El electromagnetismo clásico no era capaz de dar una explicación a estas observaciones.

Einstein y los «cuantos»

Generalizando las ideas de Planck sobre la radiación de cuerpo negro, Einstein propuso que no solo la emisión de radiación por parte de los cuerpos está cuantizada, sino que el campo electromagnético en si mismo estaba compuesto de «cuántos de luz».1

La hipótesis de Einstein es que el campo electromagnético está formado de partículas de energía E = , llamadas fotones.

Veamos ahora cómo esto explica los experimentos.

En general, para extraer un electrón de un material es necesario realizar un cierto trabajo, generalmente indicado con el nombre «función trabajo» y con el símbolo ϕ. Esta función trabajo dependerá (además del material utilizado) de dónde se encuentra el electrón dentro del material, con un valor mínimo (ϕmín) para los electrones sobre la superficie. Esto explica la existencia de una energía cinética máxima, E_c ^{max} como función de la frecuencia: la energía máxima con la cual puede salir un electrón será la energía del fotón menos la función trabajo mínima.

 E_c ^{max} = h \nu - \phi ^{min}

(19)

Claramente, esta expresión dependerá solamente de la frecuencia de la luz. Una mayor intensidad producirá un número mayor de fotones y por lo tanto un número mayor de electrones emitidos, pero no podrá cambiar la energía máxima que cada electrón individual puede alcanzar.

Es de notar también que esta expresión explica además la existencia de una frecuencia mínima para el efecto fotoeléctrico: dado que la energía cinética debe necesariamente ser positiva, se tiene que:

 \displaystyle \nu \geq \frac{\phi ^{min}}{h}

(20)

Además, dado que la energía de la luz está dividida en paquetes, la interacción entre el electrón y el fotón debe ser rápida: o este último tiene la energía para extraer el electrón o no, y si tiene la energía justa la entrega «en un único golpe».

Quedaba una última verificación experimental. La expresión 19 indica que la energía cinética máxima de los electrones es una función lineal de la frecuencia de la luz incidente. En 1916 Millikan (el mismo Millikan del experimento de la gota de aceite con el cual por primera vez se obtuvo el valor de la carga del electrón) realiza la verificación experimental, obteniendo además el primer valor preciso para la constante h.

Sus trabajos sobre el efecto fotoeléctrico le valieron a Einstein el premio Nobel de física en 1921.


1Annalen der Physik 17: 132–148

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Oro en el lago

Por lo general no me gustan las imágenes «demasiado centradas», pero bueno: el Lario, mejor conocido como Lago de Como, visto desde la localidad de Torno durante un atardecer a finales de enero, hace ya algunos años.

Torno

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