Los dioses digitales 2: los dioses de plástico y silicio

Segunda parte de la serie «Los dioses digitales»

Primera parte: Guerras santas entre licencias

Tercera parte


 

Hará unos siete años y durante casi dos años trabajé en forma intermitente con un grupo donde casi todos los integrantes eran «mac boys». En esos dos años vi cómo una actualización de rutina en un portátil mac eliminaba sin aviso toda la información en la partición donde se encontraban los datos de usuario. Vi en dos oportunidades cómo un mac book no entraba en suspensión al cerrarlo por lo que el sistema siguió funcionando (y calentándose) al punto de casi causar un incendio (no, no estoy exagerando). Vi con claridad en tres oportunidades cómo un normal documento PDF enviado desde un mac a una impresora en red resultaba impreso «al espejo» y por lo tanto completamente inservible (doscientas hojas desperdiciadas). Vi varios mac que tuvieron que ser reinstalados desde cero, formateando completamente el disco, porque simplemente el sistema operativo dejó un día de funcionar y nadie supo encontrar un porqué y mucho menos solucionarlo.

Pero el verdadero problema fue que durante todo ese tiempo esta gente cantaba constantes loas a la indudable (al menos para ellos) superioridad de mac frente a todo el resto del universo, mirando desde lo alto mi modesto aunque perfectamente funcional escritorio KDE (por aquellas épocas era un 3.5.algo-entre-ocho-y-diez, si no recuerdo mal) y usando frases como «pásate a mac, te dará satisfacciones», entre otras estupideces por el estilo.

En un momento, un importante personaje visitó el grupo para dar una serie de conferencias. En medio de una presentación donde se hablaba de los complejos problemas matemáticos relacionados con la reconstrucción 3D de objetos a partir de datos tomográficos, presentación que corría desde su mac book, se detuvo para comentar con orgullo lo cómodo que era hacer «scroll» con dos dedos en el touch pad de su mac… ¿qué demonios tenía que ver ese comentario en ese momento?

¿Cómo es posible que personas con un alto nivel de estudio (de los que allí estábamos, los que no tenían un doctorado a cuestas estaban por conseguirlo) y que en otras situaciones se comportaban en forma medianamente racional fueran capaces de caer en absurdas escenas de idolatría por un pedazo de plástico con unos toques de metal y arena cocida?

La broma fue quizás impertinente pero dadas las circunstancias estaba bien merecida: en uno de esos momentos en los que el borrador del manuscrito en el que yo trabajaba contrarreloj salió desde el impecable mac de «el jefe» impreso en espejo, dejé escapar un vindicativo «pásate a Linux, te dará satisfacciones». Mi intensión en ese momento no fue alardear de la estabilidad de mi Linux (¡imposible, estaba usando fedora 7!) sino el mostrarle lo absurdo de su constante idolatría por la manzana. No hubo respuesta.

Pero claro, de nada sirvió la pequeña lección de humildad y al día siguiente ya estaba otra vez alardeando de su «magnífica» mac.

Ahora que lo pienso, después de eso mi contrato nunca fue renovado…

Nahhh, fue casualidad.

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Los dioses digitales 1: guerras santas entre licencias

Primera parte de la serie «Los dioses digitales»

Segunda parte: los dioses de plástico y silicio

Tercera parte


 

Hace un par de años, en una conversación privada, un conocido defensor de una conocida licencia «permisiva» (volveré sobre este término más tarde) trató de defender su posición no a través de una lista de beneficios de su licencia adorada, sino diciendo que las licencias GPL eran «inmorales».

Pensando en las absurdas afirmaciones que algunos defensores de las licencias permisivas dicen sobre las «copyleft» (también volveré sobre esto) y en las otras absurdas afirmaciones que algunos defensores de las copyleft dicen sobre las permisivas, es que este artículo ha nacido.

Sobre las licencias: los dioses como «ley»

A no preocuparse, que no entraré en sesudos análisis que otros ya han hecho con mayor autoridad. Solo quiero destacar aquí un par de detalles que considero importantes y que mucha gente suele pasar por alto.

Para comenzar, por más simpáticos que nos parezcan ciertos términos y neologismos toda licencia de software es una licencia de «copyright». Después de todo, copyright solo significa «derecho de copia»: es decir, la licencia nos dice si podemos o no copiar y/o redistribuir algo y bajo qué condiciones. Las licencias copyright estándar, que en el mundillo del software suelen llamarse «propietarias» o «privativas», simplemente dicen «no copiar, todos los derechos reservados». Por otra parte, las licencias de copyright del software libre varían entre «algunos derechos reservados» (las simpáticamente llamadas «licencias copyleft», como la *GPL, algunas CreativeCommons, etcétera), las «hagan lo que usted quiera con mi trabajo» (las permisivas, como BSD, MIT, Apache…) y las de «dominio público» («esto ya no me pertenece»… que yo sepa, rara vez son utilizadas).

Para seguir, las licencias sólo dicen qué hacer a los demás, no al autor: el dueño del copyright (o left, o lo que queramos) siempre tiene derecho a cambiar de idea y utilizar una nueva licencia, incluso una que contradiga la anterior, para cualquier versión posterior de su trabajo.

Ciertamente, si el autor de un trabajo libera su código bajo licencia *GPL las variantes del mismo realizadas por terceros deberán seguir siendo *GPL, en esto la licencia es clara. Pero si ese autor decide luego que las siguientes versiones de lo que él hace sean privativas, pues ningún problema: está en todo su derecho.

Esto ciertamente se complica en proyectos donde se tienen muchos colaboradores: poner a todos de acuerdo para cambiar la licencia puede ser una tarea titánica… a menos, claro está, que el proyecto pida a sus participantes que cedan su copyright a algún tipo de asociación que actúe como representante.

Muchos proyectos utilizan varias licencias simultáneamente (tampoco entraré en consideraciones sobre la compatibilidad de las licencias) y en no pocas ocasiones se ha dado y se da la aparente contradicción de una licencia «copyleft» conviviendo con una privativa: Digia, por ejemplo, tiene una versión «comercial» de Qt junto a las *GPL.

(A no preocuparse, y por sobre todas las cosas a no creer a los troll que se complacen en teorías conspiratorias: los de Digia también tienen un acuerdo con la gente de KDE que dice que si ellos fallan en mantener el código libre, pues todo lo que exista hasta el momento cambiaría automáticamente a una licencia permisiva).

Tampoco es un secreto que durante años IBM mantuvo Lotus Synphony, cuyo código propietario estaba basado en el código *GPL del antiguo proyecto OpenOffice.org (OOo), desarrollado en aquellos tiempos afortunadamente pasados por Sun microsystems.

Y es que al tener completo control del copyright (Sun exigía compartir el copyright para que un código pudiera pasar a formar parte de OOo), además de la versión *GPL Sun licenciaba a IBM una versión que este último hizo privativa. Luego, cuando Sun fue comprada por Oracle y esta última empresa decidió que no tenía interés en OOo, todo el código fue donado a la fundación Apache cambiando la licencia de *GPL a Apache 2. Inmediatamente después de eso, IBM donó también a la fundación Apache su versión privativa, la cual pasó a ser Apache 2 y ahora todo el código de Apache OpenOffice (AOO) es completamente libre bajo una licencia permisiva que autoriza a cualquiera a copiar el código y hacer una versión con la licencia que quiera (que es lo que continuamente hace la gente de LibO, después de todo).

Cada creador tiene derecho a determinar qué puede hacerse o no con su trabajo y cada usuario tiene derecho a poder aceptar o no las condiciones. ¿La licencia no es de tu agrado? Pues no la uses: decir que una particular licencia es inmoral es tan absurdo como querer eliminar los semáforos de las calles ya que estos «limitan la libertad de tránsito».

Cito aquí algo que el amigo Karl dijo una vez y con lo que estoy completamente de acuerdo:

Los defensores de las licencias permisivas distinguen dos tipos de propietarios: usuarios y desarrolladores, y anteponen los intereses de éstos últimos. Los defensores de licencias tipo GPL consideran que el usuario/desarrollador son el mismo ente y por tanto uno no puede perjudicar al otro: un desarrollador no puede cerrar un código porque eso viola el derecho de otros desarrolladores o usuarios. En realidad, puede argumentarse que el concepto de “permisividad” da una idea equivocada: las licencias BSD tienen un potencial restrictivo que no tiene la GPL.

¿Por qué entonces la gente se enzarza en inútiles batallas de licencias donde la lógica suele estar completamente ausente? Aquel que dice que una licencia es inmoral no está siendo lógico, está sometiéndose a una creencia ciega, a una fe particular. Ha elegido a su licencia como a un dios electrónico el cual debe ser defendido por todos los medios posibles, aún los más absurdos.

Si, para bien y para mal la «viralidad» de las licencias GPL es real y las empresas que podrían ayudar a un proyecto suelen «asustarse» de las licencias virales. ¿Entonces? ¿Cuántas empresas contribuyen al sumamente *GPL kernel Linux y cuántas al totalmente permisivo kernel BSD?

¿Es realmente malo «asustar» a una empresa, obligándola a ser más cuidadosa en su uso de código no creado por sus empleados? ¿Es realmente bueno reducir las restricciones de modificar y redistribuir casi a cero? ¿Es realmente malo el hacerlo? No existe una respuesta única a estas preguntas: cada creativo, cada desarrollador debe analizar su situación y sus gustos personales para decidir qué va mejor con su trabajo: todas las decisiones en este campo son válidas, incluso aquellas que podríamos no compartir, incluso aquellas cuyas consecuencias podrían no ser de nuestro gusto.

El problema, como siempre, no lo crean las licencias: el problema nace de las personas que, ciegas en su fe, creen que las decisiones por ellos tomadas son mejores que las que toman otros.

Desgraciadamente las licencias de software no son los únicos dioses tonantes de la era digital: también tenemos los dioses que podemos tocar en forma de ídolos de plástico y arena cocida, y esos dioses intangibles pero no por eso menos presentes llamados «comunidades». Pero el presente artículo ha quedado ya muy largo por lo que volveré sobre estos temas más adelante.

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Apache™ OpenOffice™ alcanza los cien millones de descargas

Mientras la versión 4.1 está cada vez más cerca (se está preparando la «RC4»), Apache™ OpenOffice™ alcanza los cien millones de descargas desde la liberación de la versión 3.4.0, ¡y lo logra en menos de dos años!

Si bien este año me he tomado un descanso (por tiempo indeterminado) de las actividades relacionadas con el proyecto, sigo sus novedades con el interés de siempre por lo que me llena de alegría el ver que a pesar de los oscuros presagios y, por qué no decirlo, mentiras que cierta gente «disparaba» (y aún dispara) sin ton ni son, los usuarios no se han dejado engañar y siguen confiando en OpenOffice.

¡Felicitaciones a todos los implicados en este gran proyecto de software libre!

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Liberado KDE Applications and Development Platform 4.13

603px-kde_logosvgCon Plasma Workspaces «congelado» (a menos de alguna corrección de error, el enfoque de los desarrolladores está dirigido a KDE Frameworks 5) en la versión distribuida con KDE SC 4.11, el proyecto KDE anuncia hoy KDE Software Compilation y KDE Development Platform 4.13.

La mayor novedad es quizás el reemplazo de Nepomuk por Baloo, el nuevo sistema de búsqueda semántica de escritorio que promete (y al parecer cumple) mayor rendimiento y menor consumo de recursos. Pero como no podía ser de otra manera, también se dan en esta versión muchas correcciones de error que hacen que esta actualización sea más que interesante.

 

Relacionado con KDE, también se ha dado hoy la liberación de la versión 2.8.2 de Calligra Suite.

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LyX 2.1

Si bien aún no está el anuncio oficial en la página del proyecto, el repositorio Publishing de openSUSE ya tiene la versión 2.1 de esta magnífica interfaz gráfica para \LaTeX.

Las novedades son interesantes. La primer cosa que notará el usuario al crear un nuevo documento es que el menú para seleccionar la clases del documento ha sido organizado, clasificando las entradas

LyX-210-tipo-documento

Se han dado grandes mejoras en la configuración de tablas. De hecho, ahora es posible rotar tanto las tablas como las celdas en ángulos arbitrarios. La rotación no se ve durante la edición, pero estará presente en la salida

LyX-210-rotar-celda

Además:

  • soporte para más idiomas,
  • para los que deban utilizar notación fonética se tiene una barra de herramientas para caracteres del alfabeto fonético internacional,
  • se ha mejorado el manejo de fuentes, tanto \LaTeX como OpenType,
  • se agregan nuevas opciones y comandos \LaTeX,
  • nuevos módulos

Sobre el funcionamiento del programa en sí,

  • se tienen más opciones en el menú de configuración,
  • si se tiene Hunspell el diccionario de sinónimos reconocerá variantes de palabras

Para profundizar sobre las nuevas características de esta versión, puede consultarse el siguiente documento (en inglés): New in LyX 2.1… Aunque no está de más el recordar que la documentación incluida en LyX (menú Ayuda) es simplemente magnifica, de hecho me atrevo a decir que es la mejor documentación que jamás he encontrado acompañando un producto por lo que ¡a leer el maldito manual! ;)

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Menos mal que el agua no tiene memoria…

Al ver la imagen que abre este artículo de «La ciencia y sus demonios», recordé un magnífico artículo de Randall Munroe: Soda Planet.

En el final del artículo de «what-if» se comenta que prácticamente toda el agua de la Tierra fue al menos una vez bebida por un dinosaurio. Y todos sabemos que buena parte de lo bebido termina como orina por lo que… ya entendieron XD

Imagen extraída del artículo original de «La ciencia y sus demonios».

Menos mal que el agua no tiene memoria ;)

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Interesante generador de palabras clave

A esta altura, creo que ya todos han oído hablar del notable error en OpenSSL bautizado como Heartbleed.

Algunas personas están recomendando cambiar todas las palabras claves que utilizamos en los distintos servicios inmediatamente. Otras personas dicen que no es necesario cambiar las palabras clave. Otras que sí, pero que no inmediatamente, que es mejor esperar un par de días…

En fin, que cada uno haga como quiera. Pero ya que estamos en tema, he encontrado por casualidad (estaba leyendo de otras cosas) un sitio para generar palabras clave que se ha inspirado en una magnífica tira de Randall Munroe (clic en la imagen para ir a la página del comic):

Password Strength, por Randall Munroe

El sitio en cuestión se llama, apropiadamente, Correct Horse Battery Staple y genera claves usando el método descrito en el comic: el usuario selecciona el número de palabras (estarán en inglés), los separadores, la longitud mínima de la clave, si agregar o no un número al final y presiona «Generate Password». Listo.

Y ya que estamos en tema, Randall también ha dado la mejor explicación de este increíble error que puede encontrarse en la red.

Randall, eres un maestro.

PD: agrego un ejemplo de la página en acción… el resultado tiene un claro estilo xkcd XD

Correct-Horse-Battery-Staple-Generator

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