Dos magníficos podcast para practicar tu inglés

Ambos son de entrevistas, por lo que te ayudarán a afilar el oído con distintos acentos y estilos. Aquí van.



Brady Haran (hablé ya de él en este artículo), conocido presentador de varios canales de youtube cientófilos como Periodic Videos (química), Sixty Symbols (física), DeepSkyVideos (astronomía), Objectivity (curiosidades de la Royal Society) y, bien, Numberphile (matemática) lleva adelante también varios podcast, a los cuales ha agregado Numberphile podcast. Con interesantes y amenas entrevistas a conocidos matemáticos y divulgadores, este podcast resulta muy recomendable.


Sean Carroll (sitio web) es un conocido físico teórico que no teme a la divulgación, pero a diferencia de otros científicos y divulgadores también famosos él sabe distinguir entre una conjetura discutida y un hecho aceptado, lo cual es de agradecerse. Tampoco teme a hablar de filosofía y materias humanísticas, de hecho, contrariamente a muchos otros científicos y divulgadores también famosos él lo hace con propiedad. En su podcast, llamado Mindscape, entrevista a personalidades de diferentes campos de la actividad humana  y el resultado es siempre brillante: científicos e investigadores, sí, pero también filósofos, músicos, un director de cine, un «teólogo ateo» e incluso a una jugadora profesional de poker. Una serie de conversaciones entre un presentador sumamente inteligente y entrevistados sumamente inteligentes es algo que no puede fallar. Cada tanto nos ofrece un programa sin invitados donde se lanza a hablar en solitario de lo que le viene en gana, lo cual también está muy bien.

En las páginas correspondientes a cada episodio es posible encontrar la transcripción de los mismos, lo cual puede resultar muy útil si aún no tienes tu oído bien entrenado.



Pues aquí los tienes: dos magníficos podcast que te mantendrán informado mientras te ayudan a afilar tu inglés. ¡No te los pierdas!

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Disponible LyX 2.3.3

Ya está disponible la tercera actualización de la serie 2.3 de esta magnífica interfaz gráfica para LATEX / XƎTEX.

En esta versión se corrigen algunos errores y se mejora el rendimiento del programa, como así también se refinan algunos elementos de la interfaz gráfica (por ejemplo, el movimiento de las pestañas es más claro). Todas las novedades están resumidas en el anuncio.

Como siempre, los usuarios de openSUSE ya lo tenemos disponible en el repositorio publishing.

Este pingüino estuvo en el podcast de KDE España

El lunes 17 de junio 2019 participé del podcast de KDE España, hablando de literatura y de las herramientas para escribir y dar formato que nos ofrece el software libre. Si tienes dos horas libres, la charla ha sido muy interesante.

KDE y software para el arte IV: literatura


Edito: ahora es posible descargar/ver el programa desde archive.org

Estrenando portatil linuxero: TUXEDO-Book-BC1507

Pues aquí estoy, escribiendo desde mi nuevo TUXEDO-Book-BC1507. En el artículo de hoy cuento mis impresiones luego de unos días de uso, cómo fue el proceso de compra, qué está bien e incluso alguna que otra crítica, que tampoco hay que insultar a los dioses con la perfección humana.

TUXEDO Computers es una compañía alemana que construye «a medida» portátiles linuxeros. De hecho, si quieres el windoze ese te lo tienes que pagar aparte. Si te la apañas con el teclado inglés o el alemán, ¡hasta puedes pedir tu portátil con un pingüino en la tecla META!

Pero yo quería teclado en castellano por lo que… en fin, la ventanita. Ya lo dije, no hay que insultar a los dioses.

La compra ha sido sumamente placentera. A diferencia de otras compañías que ofrecen portátiles linuxeros, TUXEDO te da todas las posibilidades a la hora de pagar: no solo tarjeta de crédito, sino también paypal, transferencia bancaria, lo que se te ocurra. De hecho, yo pagué con una transferencia SEPA. Pones la orden en la página, te envían las coordenadas bancarias y desde que se registra el pago en cinco días hábiles ya te están tocando el timbre con exactamente lo que has pedido: ¡arman cada portátil en el momento!

Eso sí, el correo de confirmación de que ya estaba todo en marcha vino en alemán… un traspié, imagino.

Las líneas «imponen respeto» y la construcción se ve sólida. A pesar de no tener un chasis en aluminio se mantiene fresca, el ventilador casi no se siente y la salida de aire está ingeniosamente colocada hacia atrás en lugar de hacia un lado (o incluso hacia abajo) como en la mayoría de las portátiles. La batería rinde muy bien: estoy escribiendo esta entrada sin cargar, con el wifi y todo apunta a más de 4 horas de autonomía. Es importante notar que la bios tiene una opción llamada FlexiCharger que permite decir que el sistema deje de cargar cuando llega a un cierto porcentaje (por ejemplo, 90 %), por lo que en principio no es necesario quitar la batería cuando se trabaja mucho tiempo en una posición fija y con cargador, solo hay que habilitar esta opción. Además de venir con exactamente lo que el cliente pide, todos los componentes están a solo un destornillador de distancia: nada de memorias soldadas o cosas así, todo es accesible, todo puede repararse o sustituirse, ¡hasta viene con tornillos de repuesto!

El teclado es cómodo y «silencioso»: no hay traqueteo e incluso las teclas del touchpad (¡las tiene!) casi no hacen ruido.Además es retroiluminado con led y la iluminación se puede regular fácilmente. Si quisiera hacer una pequeña crítica aquí, podría decir que un poco de esta iluminación «se escapa» por los bordes de las teclas, no va solo a través de los símbolos en ellas, pero es algo realmente menor y si se usa una iluminación baja no molesta.

¿Única pega? dicen de darte un sistema preinstalado a tu elección, pero en realidad cargan un «net-install». Eso para mí ha sido un pequeño inconveniente: por una parte el net install que colocaron no era del Leap 15.1 final, sino del beta, y por otro se dio una pequeña catástrofe regional donde el internet de esta zona se cayó para todos justo el día en el que llegó el paquete, por lo que no había red con la cual terminar la instalación…

Pero ningún problema: había encargado también un lector/escritor de DVD externo (el modelo no tiene uno interno) por lo que con él «quemé» desde la otra máquina el instalador de openSUSE Leap 15.1 en un DVD-RW, arranqué la nueva máquina desde el mismo DVD conectado al puerto usb (es un usb 3.1, para más datos) y en un ratito todo estaba instalado, listo para cuando regresó el internet.

Este modelo acepta hasta dos discos, uno SSD y el otro tradicional. Dado que ya me estaba cayendo (estrepitosamente) del presupuesto, me quedé solo con un disco tradicional de 1 T y en cambio opté por más RAM (16 gigas). El procesador en un i5 de octava generación y cuatro núcleos. Teclado español retroiluminado con led regulables, pantalla mate de 1920×1080 y 96ppp… en fin, que respecto de lo que tenía antes es un lujo. Por ahora estoy muy contento y todo funciona a la perfección.

¡Quién hubiera dicho hace 10 años que ahora tendríamos compañías como TUXEDO o Slimbook, ofreciendo productos tan bien realizados y pensados para el pingüino!


Nota: antes de que alguien lo reclame he aquí una captura de pantalla, pero todavía no estoy decidido sobre el fondo, por lo que puede cambiar

La imagen creo que la saqué hace mucho del APOD de la NASA, pero no recuerdo en qué fecha.

Writer: numeración «en el margen» para notas al pie y títulos

La idea aquí será hacer que la numeración automática de títulos (por ejemplo, de nivel 1) y de notas al pie caigan dentro del margen, logrando los efectos de las siguientes capturas de pantalla (he tenido que activar los caracteres no imprimibles para que se vean los márgenes… en fin)

Como te podrás imaginar, estos trucos tienen su historia, por lo que vayamos por partes.

Números de las notas al pie en el margen

Y ya que estamos, alineados «a la derecha».

Comencemos por ir al estilo de párrafo de las notas al pie, el cual, apropiadamente, se llama Nota al pie. En la pestaña Sangrías y espaciado, para Sangrías ponemos el espacio antes del texto en cero, pero el del Primer renglón en un valor negativo lo suficientemente grande como para acomodar los números, digamos, −1 cm. Presionamos Aplicar y nos movemos a la pestaña Tabuladores donde definimos dos tabuladores, el primero en −0,6 cm y alineado a derecha y el segundo en 0 cm y alineado a izquierda. Aplicamos también este último cambio y cerramos el diálogo para dirigirnos a Herramientas → Notas al pie y finales → pestaña Notas al pie, donde en Numeración automática, para Antes y Después escribimos \t para que Writer inserte los tabuladores que necesitamos (esto de los tabuladores en la numeración de las notas al pie lo cuento en el libro).

Lista esta parte.

Numeración de títulos en el margen

Aquí todo es más simple, pero no necesariamente más claro. Veamos. Nos dirigimos a Herramientas → Numeración de capítulos y en la pestaña Numeración elegimos el tipo de numeración que queramos mientas que en Separador, Después tenemos que agregar un par de espacios. Ahora nos dirigimos a la pestaña Posición para elegir lo que se ve en la segunda captura de pantalla: todo alineado a cero, la alineación de la numeración «a la derecha», la numeración seguida de «nada» y el sangrado en cero.

Nada más que hacer.

Otra forma de representar teclas en LyX

En la sección 15.1 de mi libro sobre LYX describo cómo utilizar el paquete menukeys para representar teclas y menús en un documento XƎTEX. Hace unos días… bueno, unos meses, un lector (¡gracias, César, por el reporte!) me comentó que no le funcionaba y luego de un poco de prueba y error resultó que el problema está en que la instrucción \keys definida por el paquete menukeys no funciona en los títulos: si quieres agregar la representación de una tecla en un título de sección, no puedes, el documento no compila.

El problema me quedó dando vueltas en la cabeza, por lo que el otro día… está bien, el otro mes… no el último, el otro, pensé en utilizar en LYX la fuente Libertinus Keyboard que tan buenos resultados me ha dado en mi manual de Writer: las últimas versiones de esta fuente implementan las teclas como ligaduras tipográficas, por lo que si escribes «Enter» te lo transforma automáticamente en una representación de la tecla Intro.

Dicho y hecho… bueno, dicho un mes y hecho el otro: estilo creado, que la cosa es bien simple.

Creas un nuevo documento, en su configuración eliges de «usar tipografías no TeX», en el Preámbulo escribes

\newfontfamily{\libertinusKB}{Libertinus Keyboard}

para definir Libertinus Keyboard en el documento (¡ciertamente la fuente tiene que estar instalada!) y en el Formato local creas el siguiente estilo:

Format 66
  InsetLayout Flex:LibKB
  LyxType       charstyle
  LabelString   LibKB
  LatexType     command
  LatexName     libkb
  Preamble
    \newcommand*{\libkb}[1]{{\libertinusKB #1}}
  EndPreamble
  ResetsFont    true
  Font
    Family      typewriter
  EndFont

End

Listo, ya tienes el estilo disponible en el clic derecho → Estilo del texto → LibKB (más información sobre estos temas en el libro). ¡Es más fácil que con menukeys!

Dos museos para Alexander Sokurov

Cuando en 2002 se estrenó la magnífica película de Alexander Sokurov magníficamente titulada El arca rusa tanto la crítica como el público quedaron extasiados, y con razón: el film es un alarde no solo técnico sino principalmente artístico y narrativo que te deja sin palabras.

Con una duración de 96 minutos, la película fue filmada en una sola secuencia, sin cortes, en una única, continua e impresionante toma que recorre no solo 33 estancias del Hermitage de San Petersburgo sino también tres siglos de historia rusa. Más de 2000 (sí, dos mil) actores con su vestuario y maquillaje, tres orquestas en vivo y un trabajo inimaginable de organización y creatividad hacen de este film algo realmente imperdible.

Francofonia, del 2015, también está filmado en un museo, esta vez el Louvre de París. La película, que también es magnífica, falló sin embargo en lograr la apreciación que se merecía. Quizás muchos estaban esperando una «versión francesa» del precedente film y se sintieron defraudados al ver que utilizaba técnicas de edición (más) convencionales, con cortes, cambios de escena y varias cámaras. Posiblemente fue esta infundada expectación, este sesgo, el que impidió a mucha gente el poder ver el verdadero valor del film… eso y el hecho de que, en realidad, resulta una película bastante «más difícil» que la otra.

Y es que Francofonia no podía ser más distinta de El arca rusa: el museo no es ya protagonista sino testigo, no se recorre «la Historia» sino un momento, no es sobre el desarrollo de una nación sino que habla de la improbable relación de trabajo de dos enemigos que en el fondo están preocupados por el mismo problema.

13 años no son pocos, por lo que si bien sigue gustando de escenas largas y detalladas (no te pierdas El Sol) Sokurov ya no está tan interesado en experimentar con desafíos técnicos, ahora quiere jugar con la imagen y con la narrativa. Algunas técnicas de saturación de colores y superposición de imágenes, «recorte» del plano de visión y otras «cosas extrañas» ya habían sido probadas en El Fausto (que sí te puedes perder), pero no se quedó allí: el director toma actores, vestuarios, muebles y vehículos perfectamente ambientados durante la ocupación alemana de París en la segunda guerra y los mezcla con señales de tránsito modernas en calles asfaltadas de la actualidad y con turistas que caminan por la rivera del Sena de hoy en día. No estamos viendo la reconstrucción histórica de un momento, nos encontramos frente a los fantasmas de esa historia, a la memoria de los hechos que trata de no ser olvidada, que trata de ser comprendida.

Eso sí, no todo es cambio. Y es que Sokurov ya había visitado estos museos en 1996 con el melancólico mediometraje Hubert Robert, una vida afortunada, film que, creo, te ayudará a ver esa parte de la mente del director que nunca ha cambiado.

Si luego de asombrarte con El arca rusa realmente quieres disfrutar de Francofonia, y es una película que merece ser disfrutada, mira primero esta pequeña maravilla de 26 minutos sobre un pintor romántico francés al que le gustaba imaginar ruinas.

Vale la pena.