Fotografía digital en Linux, 3

Tercer entrega del «curso» de fotografía digital en Linux.

Seguimos aún con las «bases teóricas».

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Formatos de archivo

El archivo raw, si bien contiene toda la información de color dada por el convertidor analógico digital no puede ser directamente visto como una normal imagen RGB dado que lo que se encuentra en el archivo es una especie de «mosaico» que no es simple de interpretar. Tanto la electrónica de las cámaras como los programas específicos para tratar las imágenes tienen que primero «interpolar» (encontrarán el término inglés Demosaicing para indicar este proceso) la información del archivo raw. Existen diferentes algoritmos matemáticos para eso, pero básicamente se trata de interpolar los elementos del mismo color para construir tres imágenes monocromáticas, las cuales vienen superpuestas para formar la imagen final.

Una forma simple de realizar esta interpolación (existen otras más complejas y que dan mejores resultados) es esquematizada en la siguiente figura.

Interpolación en un archivo raw

Supongamos que queremos construir el píxel que corresponde al detector verde marcado con V en la figura (les dejo la construcción de A y R como «ejercicio»…). La cantidad de verde viene directamente medida del detector V pero ¿de dónde sacamos la información del rojo y del azul? Pues el rojo sale de una «interpolación» o «valor medio» de lo que nos dan los detectores r1V y r2V, mientras que el azul sale de hacer lo mismo con a1V y a2V. Es decir, en cada píxel solo uno de los canales de color contiene información medida «directamente», mientras que los otros dos canales están formados indirectamente con la información que dan los detectores cercanos.

Esta imagen construida puede luego ser salvada en diversos formatos, el más universalmente aceptado de los cuales sea quizás el peor de todos: me refiero al ubicuo jpg.

Un archivo jpg es un archivo comprimido «con pérdida de información». Esto quiere decir que la imagen jpg tiene menos información que el archivo raw original. Esta pérdida de información se produce en dos niveles: el primero es la disminución de los niveles de contraste a 8 bits, mientras que el segundo es lisa y llanamente la pérdida deliberada de detalles para reducir el tamaño del archivo. Esta pérdida de detalles es aún peor si queremos editar la imagen: al salvarla nuevamente perderemos aún más calidad.

Alternativo al jpg es el formato tiff. Es éste un formato comprimido sin pérdida de información que permite salvar archivos de hasta 32 bits por canal de color: en él sucede algo semejante a los archivos zip o tgz para la compresión de datos. El problema es que la construcción de un archivo tiff es compleja y no puede realizarse «decentemente» en la cámara, pero sí en una computadora.

Hay que tener en cuenta los tamaños de estos archivos: para una cámara de 10 megapixeles el archivo raw ocupa aproximadamente 10 MiB, el jpg (dependiendo de la calidad) entre 2 y 4 MiB y el tiff a 16 bits… ¡entre 50 y 60 MiB!

Todo dependerá de qué se quiera hacer luego con la imagen, sobre todo qué calidad necesitamos realmente, pero como regla general puede decirse que lo mejor es guardar los archivos raw originales para luego procesarlos en el computador, que si se debe editar la imagen lo mejor es generar un tiff para todos los pasos intermedios de edición y que solo al final se use un jpg.

Un último comentario sobre los archivos raw. Hemos hablado hasta aquí como si «raw» fuera un único tipo de archivo, pero a decir verdad son muchos… en realidad demasiados: cada compañía tiene el suyo y de hecho muchas veces el raw de dos modelos diferentes de la misma compañía tienen estructuras completamente distintas… y claro está, nadie dice cómo es esa estructura.

Actualmente existen intentos de estandarizar los formatos raw existentes, pero difícilmente esto suceda en un tiempo breve. Ya volveremos a esto más adelante.

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