Fotografía digital en Linux, 4

Cuarta entrega del «curso» de fotografía digital en Linux.

Seguimos aún con las «bases teóricas».

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¿Qué tan blanco es el blanco?

Nuestro cerebro, tratando de ayudarnos, a veces nos juega bromas pesadas… y uno de los casos en el cual esto sucede más a menudo es con la iluminación.

El color que vemos de las cosas no es más que la luz que estas reflejan y que llega a nuestros ojos, por lo tanto el color real de los objetos depende de cómo los iluminamos: no es lo mismo la luz del sol que la de una lámpara incandescente o la de un tubo fluorescente… aunque nuestro cerebro nos haga creer que sí. La información que llega a nuestros ojos es procesada en modo tal que algo que sabemos es blanco nos siga pareciendo blanco, aún si lo iluminamos con la luz amarilla de una vela. La fotografía tradicional no podía hacer estas correcciones (al menos, no en modo simple), por lo que fotografías obtenidas sin flash en ambientes con iluminación artificial nos daban siempre extrañas sorpresas; pero ahora, con la fotografía digital esta corrección no solo es posible sino también simple: es suficiente «multiplicar» cada canal de color por un coeficiente apropiado, dándole más peso al color menos presente para así balancear las deficiencias y los excesos de cada uno de los tres colores primarios.

Todas las cámaras tienen incorporado algún sistema de «corrección del blanco», por lo que los archivos jpg generados por estas suelen estar corregidos… el problema es que estos algoritmos automáticos no siempre aciertan en lo que están haciendo. Realizar la corrección «a mano» en la computadora, sobre todo si partimos del archivo raw original, nos dará todas las libertades de corregir los colores como queramos, simplemente dándoles más o menos peso a cada uno de los componentes RGB de nuestra fotografía. Ya volveremos más adelante sobre cómo realizar esta corrección.

¿Qué tan «cálido» es un color?

Aquí hablaré un poco sobre las cuestiones «físicas» relacionadas con el color de los objetos y cómo se los ve al fotografiarlos.

Como ya he dicho, el color de los objetos se debe a la propiedad de la luz que estos objetos reflejan y la luz que pueden reflejar está claramente influenciada por la luz que efectivamente les llega: si ilumino un objeto utilizando solamente luz roja evidentemente no podré obtener un reflejo azul…

El problema surge porque nuestro cerebro hará todo lo posible para «construir» un reflejo azul cuando lo crea necesario. Es decir, nuestro cerebro «modificará» la información percibida por nuestros ojos en modo tal de llevar la escena a cómo se vería bajo condiciones de iluminación «normal». A este proceso se lo suele llamar «equilibrio de blancos», ya que lo que se hace es tratar de que algo que sabemos blanco se vea blanco, independientemente del color de la luz con la que es iluminado.

Es claro que un objeto que a la luz del día se ve de un color gris neutro (y que por lo tanto refleja iguales cantidades de rojo, verde y azul), bajo la rojiza luz de una lámpara de tungsteno deberá verse de un color rojizo, o bajo la azulada luz de un tubo fluorescente deberá verse azulado. Si nuestro cerebro insiste en decir que el objeto es blanco (unos dientes amarillentos no se ven saludables, mientras que unos azules… bien, no parecerían humanos) es porque de alguna manera se las ingenia para «agregar» los colores que faltan en la fuente luminosa… aunque sería más preciso decir que «desequilibra» los colores existentes para obtener lo que cree correcto.

Dado que la cámara intenta recrear lo que sucede en nuestro mecanismo de visión, también en nuestras fotografías digitales tendremos que «equilibrar los blancos».

Ahora bien, si para «corregir» una iluminación rojiza nuestro cerebro «agrega azul» (para «construir» una iluminación natural), eso quiere decir que un objeto que se ve de un color gris neutro bajo una iluminación rojiza bajo iluminación normal deberá verse azulado. De igual modo un objeto que se ve gris bajo una luz azulada deberá verse rojizo bajo iluminación normal.

Y por supuesto, nuestra «corrección» deberá dar los mismos resultados.

Es importante tener presente lo dicho en los párrafos precedentes, ya que el concepto que expondremos a continuación suele generar mucha confusión.

La temperatura de color, mejor conocida por sus siglas en ingles CCT (correlated color temperature) es una medida física utilizada para caracterizar una fuente luminosa. Básicamente, esta cantidad da la temperatura (medida en grados Kelvin) a la cual un objeto conocido como «cuerpo negro» debe ser calentado para que emita luz del mismo color de la fuente luminosa que estamos analizando.

Las temperaturas a las que se debe calentar un objeto para que emita luz son elevadas: un objeto que emita un color rojo como el del atardecer puede encontrarse a una temperatura entre 3000 K y 4000 K, un objeto que emita luz blanca puede encontrarse entre los 4500 K y los 5500 K, mientras que para emitir en un color azul como aquel de un cielo limpio, pueden necesitarse más de 10000 K…

Como podrán ver, cuanto más «azul» es la luz emitida más «caliente» se encuentra el objeto que la emite.

Una nota importante antes de continuar: evidentemente el cielo no se encuentra a una temperatura de 10000 K ya que el cielo no es un emisor de luz, solo nos da luz dispersa de otras fuentes. Por otra parte, la superficie del Sol se encuentra a una temperatura de 5800 K ya que el Sol es un emisor y por lo tanto la temperatura asociada a su color coincide con su temperatura verdadera.

No entraré aquí en consideraciones sobre el porqué culturalmente el rojo es considerado más «caliente» que el azul: en la historia de la fotografía ya se han dicho muchas tonterías al respecto como para agregar yo otra más… 😉

Consideremos el siguiente ejemplo:

Ejemplo de corrección de blancos en una fotografía digital

Esta fotografía está realizada con flash en un ambiente iluminado por la lámpara que se encuentra debajo de la pantalla. Dado que el flash se encuentra algunos centímetros por sobre la cámara, la propia pantalla «hace sombra» al flash, por lo que se tiene una zona en la que se ve solamente la luz de la propia lámpara. En la mitad izquierda, la corrección del blanco está realizada para que la pantalla y la pared se vean blancas (lo cual es correcto: acabábamos de pintar…) utilizando una CCT de 5500 K, temperatura que corresponde a la CCT del flash, mientras que en la mitad derecha la corrección está hecha para que el punto indicado con rojo, el cual está iluminado solamente por la lámpara, se vea blanco (mejor dicho, gris), utilizando una CCT de 2300 K, temperatura que corresponde a la luz de la lámpara.

Si no se hubiera utilizado el flash, la única iluminación hubiera sido la de la lámpara y por lo tanto la corrección de la derecha hubiera sido «correcta», pero como pueden ver si la imagen incluye objetos blancos iluminados con otra fuente el resultado puede ser extraño, ya que al corregir el punto marcado con rojo hemos «descorregido» el resto, haciéndolo ir hacia el azul.

Debo insistir en este concepto: una imagen con iluminación «físicamente fría» (una lámpara con bajo CCT), solo al ser corregida nos dará una imagen azulada.

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