LaTeX → XeTeX → LyX: la otra forma de escribir

Aquellos que leyendo mis artículos anteriores o mi libro sobre Writer lleguen a este artículo podrían sorprenderse. Después de todo he dicho varias veces que, a pesar de lo que los fanáticos nos digan, LaTeX está lejos de ser perfecto…

Pero el hecho de que me gusten las muchas capacidades de Writer no quita que sea capaz de admitir sus también muchas, y en algunos casos serias, fallas y limitaciones las cuales dificultan o incluso impiden su uso en varias circunstancias. Además, quienes me conozcan desde hace más tiempo sabrán que más que nada soy partidario de utilizar la herramienta justa para cada trabajo… y cuando se tiene que escribir un libro o un artículo con muchas expresiones matemáticas y/o un gran número de figuras numeradas, pues la mejor alternativa es, y lo será por mucho tiempo, LaTeX y sus derivados.

En esta serie de artículos que hoy comienza comentaré qué es LaTeX, luego pasaré a hablar sobre una de sus principales extensiones llamada XeTeX, la cual permite utilizar las fuentes tipográficas del sistema en lugar de las crípticas (para ser suaves) fuentes LaTeX y finalmente introduciré al lector en un magnífico proyecto llamado LyX, que es una potente pero a la vez fácil de utilizar interfaz gráfica a LaTeX/XeTeX/LuaTex

La lista de todas las entradas de este tema se encuentra en este enlace.

Conceptos iniciales

En mi libro sobre Writer hablo sobre la diferencia entre «procesadores de texto» los cuales están orientados a estilos, y «procesadores de palabras» los cuales se basan en la aplicación directa del formato. LaTeX es quizás el ejemplo más extremo del primer caso: cuando queremos un título de capítulo no decimos «DejaVu Sans, 18 puntos, negrita», sino simplemente «título» —aunque usando un lenguaje particular.

En este sentido LaTeX es como un lenguaje de programación, en donde se dan instrucciones que el sistema luego usará para «construir» el texto. Estas instrucciones deben ser escritas en un archivo de texto normal, por lo que en principio no se precisa de un programa especial para escribir un documento LaTeX… si bien es altamente recomendable el usar uno.

La teoría básica (que no siempre funciona…) detrás de este sistema es que el escritor sólo debe preocuparse por el contenido, no por el formato. Un documento LaTeX esta formado (a muy grandes líneas) por un archivo de texto plano con el contenido, el cual está «marcado» por algunas instrucciones de estructura (ese fragmento es un título, aquí va una figura…), y un archivo llamado documentclass donde esa estructura es definida. Una vez terminado el contenido, se alimenta un programa especial con el archivo de texto plano y se obtiene un archivo perfectamente formateado y listo para imprimir.

Esta doble estructura, archivo de contenido + archivo con definiciones de formato, es a la vez la mayor fuerza y el principal problema de LaTeX y derivados. La mayor fuerza porque es posible cambiar de un documenclass a otro sin mayores inconvenientes, porque tener los estilos separados del contenido da mayor «robustez» a nuestro documento, porque si alguien nos provee el documenclass nuestro único trabajo será escribir, ya que la estructura del archivo con el contenido es estándar y fácil de comprender… El mayor problema porque alguien nos tiene que dar este famoso documentclass ya que es sumamente difícil definir uno por nuestra cuenta, porque utilizar otras fuentes tipográficas que las predefinidas no es tarea de principiantes, porque tratar de desviarse aunque más no sea ligeramente de lo que ofrece el documentclass elegido puede ser un gran dolor de cabeza…

Cualquier instalación estándar de LaTeX como TeX Live o (para windoze) MiKTeX traen empaquetadas una infinidad de documentclass que cubren prácticamente todos los gustos. Además, prácticamente todas las publicaciones científicas utilizan LaTeX, ofreciendo a sus potenciales escritores sus propias documentclass lo cual realmente simplifica el uso de este sumamente poderoso sistema.

El problema está en que, como hemos comentado anteriormente LaTeX asemeja más un lenguaje de programación que un sistema de redacción de textos: el «usuario común» (es decir, el no académico que no necesita escribir complejas fórmulas matemáticas) suele intimidarse con su estructura ya que si bien las instrucciones LaTeX son simples e intuitivas siguen siendo instrucciones

En la próxima entrega de esta serie daré algunos conceptos básicos de este lenguaje. Pero a no preocuparse que no es necesario saber LaTeX para usarlo (aunque puede resultar útil el tener un mínimo de ideas): LyX, objetivo principal de estos artículos, es una muy amena y potente interfaz gráfica que simplifica enormemente su uso. Como veremos más adelante, LyX es un programa WYSIWYM: What You See Is What You Mean —lo que usted ve es lo que usted quiere decir— y créanme, esto es una bendición a la hora de preparar un documento complejo.

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