LaTeX → XeTeX → LyX: la otra forma de escribir – 4

IMPORTANTE (noviembre 2017): Este artículo ha sido superado por el libro LyX, la otra forma de escribir.


Cuarta entrega de esta serie de artículos sobre LaTeX, XeTeX y la poderosa interfaz gráfica de estos, LyX.

Comenzamos a hablar finalmente sobre qué hace que LyX sea especial…

La lista de todas las entradas de este tema se encuentra en este enlace.

Existe una larga guerra entre quienes creen que la mejor forma de crear documentos es con editores de texto como se hace con LaTeX y quienes creen que nada supera una buena interfaz gráfica con sus menús desplegables y sus botones por todas partes como… bueno, el lector seguramente conoce al menos un producto de ese tipo.

Los defensores de la edición basada en texto dicen, y suelen tener razón, que cuando se conocen los códigos correctos es mucho más simple escribir que andar haciendo clic por aquí y allá y que en los editores gráficos se pasa uno más tiempo buscando la función que necesita que usándola.

Los defensores de los programas de edición gráficos dicen, y suelen tener razón, que recordar una infinidad de comandos por más simples que estos sean implica un esfuerzo la mayor parte de las veces injustificado y que la «curva de aprendizaje» de un programa gráfico es siempre más suave que en un programa basado en texto.

A esta guerra se agrega también un tercer grupo formado por aquellos que dicen que los otros dos grupos son unos idiotas y que nada es mejor que un buen atajo de teclado, a lo cual los dos grupos anteriores le responden, y suelen tener razón, que hacer todo con atajos de teclado requiere unas habilidades tanto en los dedos como en la memoria propias de un pianista virtuoso.

Pues bien, LyX ha resuelto este antiguo conflicto en la forma más elegante posible.

Por una parte esas acciones pesadas en LaTeX que deben realizarse solo una vez por cada documento como por ejemplo la selección del tipo de documento o su idioma, sus fuentes tipográficas, el formato de la página, etcétera, se manejan a través de menús.

Por otra parte aquellas acciones difíciles que solo se deben realizar una vez en documentos muy particulares, como puede ser el cambiar el tipo de numeración de las páginas que contienen el índice de contenido o insertar páginas especiales se maneja a través de código.

Finalmente, y aquí recide la gran belleza del programa, todo lo demás puede manejarse ya sea a través de código, de menús/botones o de atajos de teclado.

Efectivamente: LyX ofrece lo mejor de todos los mundos, dejando contentos a los usuarios más variados.

En términos generales podemos decir que un usuario LyX no necesita conocer LaTeX para utilizar el programa, pero que si sabe algo de LaTeX pues mejor ya que podrá escribir los códigos directamente sin necesidad de recurrir a los menús.

O bien podrá utilizar atajos de teclado…

Consideremos por ejemplo la siguiente imagen

Aquí podemos ver el editor de ecuaciones de LyX pero el concepto es válido también para otras funciones. Como puede verse, se tiene una barra de herramientas que permite insertar una fracción presionando un botón como en los editores gráficos, pero si en lugar de buscar botones o menús comenzamos a escribir la instrucción \frac LyX no solo comprende lo que estamos escribiendo sino que además muestra un menú con las posibles instrucciones que pueden usarse con lo que se ha escrito hasta el momento: \frac para fracciones, \frak para utilizar el tipo de letra gótico Fraktur sobre un carácter o \framebox para insertar un rectángulo en torno al texto escrito.

Pero concentrémonos por un momento en \frac: si luego de terminar de escribir la instrucción presionamos la barra espaciadora la instrucción será reemplazada por una verdadera fracción con dos «campos de entrada» para escribir numerador y denominador. Ahora bien, si en lugar de escribir \frac (o de utilizar el botón correspondiente) presionamos Alt-M, seguido de f obtendremos el mismo resultado.

Y así con todo: tanto \sqrt como el botón con la raíz cuadrada como la combinación Alt-M, luego r nos dará la raíz cuadrada que estábamos buscando, con el campo libre listo para aceptar el argumento.

Pero esta versatilidad no está limitada a las ecuaciones. Por ejemplo, en el texto normal podemos utilizar la caja de arriba a la izquierda para seleccionar el tipo de «entorno» Sección (o título de capítulo, o párrafos especiales… los entornos disponibles dependerán del tipo de documentclass elegido) o utilizar el atajo Alt-P, seguido de 2…

Como puede verse, la interfaz de LyX nos permite trabajar en las tres modalidades: texto, menús/botones y atajos de teclado. Lo que el usuario prefiera.

Ya seguiremos en las próximas entradas viendo en mayor detalle cómo funciona este sorprendente programa.

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