LaTeX → XeTeX → LyX: la otra forma de escribir – 7

Última entrega de esta serie de artículos sobre LaTeX, XeTeX y la poderosa interfaz gráfica de estos, LyX.

Luego de un breve comentario dirigido a los expertos en LaTeX, esta serie de artículos se cierra con una conclusión general sobre cuándo utilizar este programa y cuándo no.

La lista de todas las entradas de este tema se encuentra en este enlace.

LyX para los irreducibles de LaTeX

Si bien LyX utiliza su propio formato de archivo basado en XML para almacenar el trabajo a no preocuparse, fanáticos LaTeX: la conversión a formato LaTeX es siempre perfecta y por una buena razón: LyX siempre convierte a formato LaTeX cada vez que compila el documento por lo que es algo que necesariamente debe funcionar. Por lo tanto, si alguien por alguna razón necesita obtener un archivo en formato LaTeX legible por seres humanos, pues es suficiente ir a Archivo → Exportar.

Como ya hemos comentado, en LyX es posible introducir directamente código no solo en el modo matemático. Fuera del modo matemático contamos de hecho con el botón TeX (atajo de teclado: Ctrl-L) que nos abre una «caja» especial donde podemos escribir nuestro fantástico código. Por ejemplo, si usando alguno de los documentclass para libros (todas las variantes de book que nos da LaTeX) insertamos con nuestra caja roja el comando

\frontmatter

justo delante del índice (Insertar → Índices → General) y del mismo modo insertamos

\mainmatter

justo después del mismo lograremos que las páginas en las que se encuentra el índice sean numeradas con números romanos, mientras que las páginas siguientes tendrán números arábigos que comenzarán desde 1 en el primer capítulo.

LyX permite además ver el código LaTeX en tiempo real, ya sea del párrafo que estamos editando o de todo el documento, simplemente habilitando la opción Ver → Panel de código fuente.

Por último, aunque no menos importante, LyX ofrece un modo realmente simple de editar el «preámbulo LaTeX», es decir todo el código LaTeX que se puede escribir entre las instrucciones \documentclass y \begin{document} y que afecta el comportamiento general del documento: por ejemplo es suficiente ir a Documento → Configuración → Preámbulo LaTeX y agregar las siguientes líneas

\pretolerance=2000
\tolerance=3000

para evitar la separación silábica automática de las palabras.

Las posibilidades son casi ilimitadas. Para más instrucciones LaTeX de poner en el preámbulo (o cómo usar mejor las pocas que he presentado), recomiendo buscar la documentación que ofrece el sitio de «LaTeX-project», especialmente el documento «The (Not So) Short Introduction to LaTeX2e», o bien el sitio CTAN. Eso sí, está todo en inglés…

Cuándo sí, cuándo no

No existe la herramienta perfecta capaz de hacerlo todo y ciertamente no se utiliza un destornillador para clavar un clavo. LyX es poderoso para ciertos tipos de trabajos… pero resultará molesto en otros.

Si queremos escribir un libro, especialmente uno de carácter técnico con fórmulas matemáticas, gráficos, tablas y un largo etcétera, resulta perfecto (estoy tentado a decir imprescindible), pero si queremos realizar un póster, o una presentación, o diseñar una revista… o cualquier otro documento que necesite un control manual de todos los elementos será mejor buscar otras opciones. Es decir, es posible realizar un póster o una presentación en LyX (LaTeX tiene más de un documentclass para presentaciones), pero claramente no es la herramienta adecuada para el trabajo: Apache OpenOffice, LibreOffice o Scribus, o incluso Calligra Suite (cuando logre ser más estable) nos darán menos problemas.

Además, el maravilloso concepto WYSIWYM tiene algunos puntos «flojos»:

  • Al insertar imágenes no sabremos qué tamaño tendrán en el documento final hasta tanto hagamos la compilación, por lo que se corre el riesgo de que la imagen resultante sea más ancha que nuestra página… o ridículamente pequeña, dependiendo de los dpi con los que fue definida. Haciendo clic sobre la imagen accederemos a un menú que nos permitirá «escalar» fácilmente la imagen, tanto «en salida» como aquello que muestra LyX durante la edición para así ajustarla lo mejor posible a nuestro documento, pero este ajuste lo tendremos que hacer cada vez en forma manual. Y créanme, especialmente cuando se trabaja con imágenes creadas por otras personas pueden ser necesarias muchas pruebas antes de encontrar el porcentaje correcto…
  • Algo semejante sucede con las tablas: en LyX son realmente muy fáciles de crear o editar (o incluso de rotar… les dejo el investigar eso), algo que no puede decirse del LaTeX puro, pero cuando se vuelven muy anchas pueden salirse de los márgenes o incluso de la página y ni LyX ni LaTeX nos avisarán del problema.
  • Las expresiones matemáticas no se «cortan» automáticamente a fin de línea, por lo que si no tenemos cuidado nuestra fantástica ecuación podría salirse de los márgenes por los mismos motivos señalados en los puntos anteriores.
  • Decidir cosas en apariencia simples como el contenido de las cabeceras de página o simplemente cambiar el color de los enlaces cuando se activa el paquete hyperref (Documento → Configuración → Propiedades PDF —recomiendo marcar la opción «Quebrar enlaces en líneas» que se encuentra en la pestaña Hiperenlaces para no tener desagradables sorpresas) implica varias y poco evidentes líneas de código en el preámbulo LaTeX.

En resumen: siempre hay que mirar la salida compilada, buscando meticulosamente cosas que podrían estar fuera de lugar para evitar problemas lo cual hace que la maravillosa teoría de «preocuparse solo por el contenido» pueda fallar, incluso estrepitosamente.

Y bueno, nada es perfecto…

Conclusión

A pesar de ser uno de los más viejos sistemas electrónicos de edición de texto LaTeX y sus derivados sigue siendo por lejos uno de los más poderosos.

Sus limitaciones son pocas mientras que sus beneficios son enormes, especialmente gracias a LyX que hace fácil las cosas molestas de LaTeX como la selección del documentclass, la creación de tablas y el ajuste de los «detalles» (márgenes, formato de párrafos…) entre otras cosas.

Si bien algunos programas, especialmente Writer con su filosofía basada en estilos se están acercando a las características de LaTeX todavía tienen un largo camino por recorrer, especialmente cuando hablamos de documentos técnicos complejos.

El público más amplio de este sistema se encuentra ciertamente entre la gente de ciencia (físicos, matemáticos, astrónomos…), pero no se limita solo a este especializado grupo de personas: LaTeX o XeTeX + LyX está abierto a todo aquel que tenga algo para decir a través de un texto y que quiera obtener documentos de apariencia profesional con realmente poco esfuerzo.

Solo me queda invitar al lector a probar este sistema y desearle, como dice uno de los manuales del programa: Happy LyXing!

Para más artículos relacionados con LyX, los cuales extienden lo presentado en este curso, es posible consultar la etiqueta «LyX» de este blog.

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