La belleza de la síntesis

Borges tiene algunos temas que visita en forma recurrente: la identidad de la especie humana, la irrealidad del presente.

En Jactancia de quietud dice «Mi humanidad está en sentir que somos voces de una misma penuria». En La lluvia dice «Cae o cayó. La lluvia es una cosa / que sin duda sucede en el pasado.»

Él ha visitado estos temas una y otra vez, interrogándolos, reconstruyéndolos, hasta encontrar la síntesis perfecta:

¿En qué ayer, en qué patios de Cartago,

cae también esta lluvia?

Referirse al ayer con un verbo en presente es mucho más que un ingenioso recurso retórico: el poeta que en el presente ve caer la lluvia está identificado con el cartaginés de milenios atrás, como así también ese presente del poeta que crea, que es pasado del lector, se identifica con su porvenir.

Y la emoción de todos es la misma.

Todos al ver la lluvia que cae somos el mismo. Todas las lluvias son la misma lluvia. Todos somos aspectos del mismo Aleph.

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  1. #1 por ANGELUS-Ruy el 4 marzo, 2012 - 0:15

    en su reflexión sobre la síntesis, Borges dijo que para que escribir 500 páginas lo que puedes contar en 20. (Está claro que estoy parafraseando, no recuerdo la cita exacta). Por tanto, para qué leerme novelones extensos que te cuentan algo que se podría sintetizar. Otra cosa es que lo que se cuenta requiera espacio amplio.

  2. #2 por karlggest el 4 marzo, 2012 - 16:01

    Bueno, lo cierto es que la inmensa mayor parte de la literatura se basa en la diferencia entre lo que se cuenta y la forma de contarlo. En general, cualquier historia puede ser condensada en unas cuantas páginas. La síntesis no es sinónimo de brevedad. La síntesis incluye la capacidad de reducir lo superfluo de cara al objetivo a conseguir. También depende del público, o mejor dicho del conocimiento que éste tenga de los personajes, lugares y épocas de que se trate. Aprovechando a Tolkien, quien es objeto de este blog, El Hobbit tiene una extensión muy diferente a ESDLA, aun cuando éste te remite a aquél para la descripción de los Hobbits. El Silmarilion es una pieza potencialmente hermosa por su temática y situaciones, pero tan sintética que difícilmente puede considerarse una buena pieza literaria (de hecho, su autor trabajó en su esbozo y no la publicó, fue otro quien recopiló las historias que las componen, escribió algunas líneas para darle alguna coherencia y la publicó tal cual estaba); en contraste, “Hoja de Niggle” es una pieza breve muy hermosa (y como cualquier buen relato, bastante sintético, por supuesto).

    Salud!!

  3. #3 por elpinguinotolkiano el 5 marzo, 2012 - 1:09

    Esta entrada era menos para referirse al concepto de síntesis en general que a esta maravillosa síntesis particular (también se llama «Lluvia» y es parte de «Trece monedas», en «El oro de los tigres») que en solo doce palabras logra decirnos tanto.

    La obra de Borges sabe evitar lo superfluo. De hecho es uno de los pocos autores que conozco en los que resulta imposible cambiar tan solo una palabra de una frase sin arruinarla: todo está en su lugar perfecto, nada sobra, nada falta.

    Por otra parte, y coincido plenamente con él, Borges desconfiaba de lo que ahora llamamos «novela» (abrumadora colección de páginas sobre un único argumento, generalmente pequeño pero inflado de anécdotas), pero no de la épica: amaba el Quijote, amaba las sagas en las que islandeses contaban historias germánicas.

    No sé si a Borges le gustó Tolkien… posiblemente (o seguramente) no, pero sé que ambos comparten ciertas pasiones, como el Beowulf.

    Saludos

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