El viejo truco de «soplar»…

… sirve no solo para la sopa: también permite reducir la temperatura de su portátil. ¿Cómo? Muy simple: removiendo el polvo sobre el dispersor térmico del procesador.

Suena extraño, sí, pero funciona: apague su portátil, busque la entrada de aire del ventilador y sople con fuerza. Si tiene algún modo de enviar aire comprimido (el dispositivo que utiliza para inflar la colchoneta o la rueda de su bicicleta) mejor: después de todo, es recomendable que el aire que envía esté seco… En mi caso, simplemente haciendo eso la temperatura de la CPU bajó de más de 55ºC a menos de 47ºC. Nada mal.

Dependiendo del modelo de su portátil las paletas del dispersor térmico estarán más o menos accesibles desde el exterior, por lo que también es buena idea utilizar cada tanto un cepillo suave de pelos largos que permita remover el polvo aún más eficientemente.

Y luego del cepillo, otra vez soplar.

Otra opción para bajar la temperatura del procesador es por supuesto hacerlo funcionar más lentamente, algo indispensable cuando se hace una vídeo conferencia, pero nunca olvidemos que el polvo es uno de los grandes enemigos de la electrónica: cuanto más limpio esté todo, mejor.

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