La colina de las amapolas

El estudio Ghibli no deja de sorprenderme. La calidad que logra, no solo en la animación sino también (y principalmente) en sus historias, es impactante.

La colina de las amapolas es una película del 2011, dirigida por Gorō Miyazaki y con libreto de su genial padre, el director Hayao Miyazaki.

No contaré aquí la película ya que es algo que debe vivirse: una magníficamente balanceada mezcla de emoción, nostalgia y poesía visual, todo ambientado en un Japón del 1963 que salía de la postguerra y se preparaba para el despegue económico, pero tocado aún por los dramas familiares creados por el conflicto de Corea.

Como siempre con los estudios Ghibli, cada cuadro es digno de ser enmarcado, cada emoción de sus personajes merece ser compartida.

Una pena no haber podido verla en los cines (ninguna sala por donde vivo la proyectó), pero al menos la edición en DVD está completa, con todo y entrevista al director…

Quedo ahora a la espera del regreso de Hayao a la dirección luego de cinco años, con El viento se levanta.

Esperemos esta vez poder verla en pantalla grande.

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