La importancia de un estándar abierto

Mucho se discute en estos días, con proyectos de ley en distintos países para bloquear contenidos, sobre la libertad de acceso a la información en Internet y la «neutralidad» misma de la red. Pero en estas discusiones existe un punto sumamente importante que suele ser pasado por alto.

Supongamos por un momento que cada persona que desarrolla un sitio web debiera pagar por utilizar la especificación HTML. Supongamos que los documentos web se construyeran solo con programas privativos que, al no publicar las especificaciones sobre cómo guardar o incluso leer un documento hiciera prácticamente imposible el crear un navegador para simplemente mirar el contenido de las páginas. ¿Existiría bajo estas circunstancias Internet tal y como la conocemos hoy? Ciertamente no: una infinidad de redes privativas, no compatibles entre sí y costosas se pelearían por el escaso contenido disponible, condenando a las pequeñas empresas y a los usuarios normales a no poder acceder a la información.

El gran éxito de Internet se debe principalmente a que está construido sobre estándares que son completamente abiertos, estándares claramente publicados que no requieren el pago de regalías ni de costosos contratos.

Si Internet no estuviese construido sobre estándares abiertos no existirían blogs, redes sociales, no tendríamos wikipedia, Linux no habría podido despegar de su modesto origen como proyecto personal del señor Linus Torvals… en fin, nada sería lo mismo.

Pero los estándares abiertos no son solo importante para Internet (y esto suele ser también olvidado): el simple hecho de poder acceder cuando queramos y como queramos al contenido de los archivos que nosotros mismos hemos creado solo puede ser garantizado si ese contenido se encuentra escrito con un estándar abierto.

Durante años, algunas empresas han jugado (y siguen jugando) a tratar de «encerrar» a sus usuarios haciendo que solo sus programas pudieran abrir correctamente los archivos que generaban, obligando a las personas a continuar usando sus productos en lo que se conoce como vendor lock-in.

Todo esto comenzó a cambiar cuando el formato ODF, basado en el formato de archivos utilizado por OpenOffice, se convirtió en un estándar ISO completamente abierto y libre.

El estándar ODF es desarrollado por un amplio grupo coordinado por la organización OASIS y su existencia es aún más importante que el éxito o el fracaso de un particular software que lo utilice: si ODF fracasa, todos fracasamos.

Es por esto que desde el 2008, en el último miércoles de marzo se celebra el Document Freedom Day, para recordarnos de la importancia de los estándares abiertos.

Document Freedom Day

Como ya sucedió con el día internacional de la lengua materna, el proyecto Apache OpenOffice también se adhiere a la iniciativa: muchos miembros del proyecto (Oliver Rainer-Wittman, Dennis Hamilton, Rob Weir,  Regina Henschel, Louis Suárez-Potts, Don Harbison, Michael Stahl… la lista es larga) son también parte de OASIS y trabajan para mejorar el estándar ODF, el cual es utilizado además por LibreOffice, Calligra Suite, Abiword, Gnumeric… y desde hace poco (si bien no en forma perfecta…) por MSOffice.

Apache OpenOffice también usa otros estándar, como SVG, PDF…

Defendamos la libertad de nuestros documentos utilizando estándares abiertos. En ocasiones es difícil, lo sé, pero justamente por eso es más importante el esfuerzo.

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