La fuerza de la costumbre

El cantón del Tesino (Canton Ticino) en el sur de Suiza comparte varias cosas con Italia además del idioma: de fuerte tradición católica, el número de iglesias que es posible encontrar en su territorio es realmente importante.

Pero a pesar de su fuerte tradición religiosa (o quizás gracias a ella, que en otros cantones son protestantes) se da en el estado suizo un interesante, si bien no completo, laicismo. De hecho, desde hace ya mucho tiempo en las escuelas públicas de Suiza el curso de religión es optativo, con las escuelas profesionales que ni siquiera lo ofrecen.

¿Que a santo de qué viene esto? (con el perdón de la expresión…). Pues hoy, 18 de setiembre de 2014, en el diario 20 minutos de la región se veía este titular en la parte alta de la primer página:

20min

«Religión en fin de vida entre los estudiantes secundarios del Ticino».

El artículo comenta cómo se ha reducido en los últimos años el número de inscritos a los cursos de religión entre los estudiantes secundarios. De hecho, al parecer menos del 6% de la población escolar se inscribe en estos cursos.

El artículo habla de «secularización (sic) global», de «marginación de los cursos» que, aparentemente, suelen darse en la hora del almuerzo… Pero la realidad es posiblemente más simple que la suma de estas excusas: siendo la religión una cuestión mayormente cultural (poca gente profesa una religión distinta de la que le heredaron sus padres), lo más razonable es pensar que el interés en la religión de la población, alumnos y padres por igual, está disminuyendo.

Por algo la «secularización» (sic, de nuevo) avanza y los cursos son movidos a horarios poco apetecibles.

En fin, que la única realidad indiscutible es que cada vez menos alumnos se inscriben para tomar cursos sobre la religión católica: Que cada uno decida si esto es una buena o una mala noticia.

¿Será que, ante la falta de una obligación, incluso las costumbres más arraigadas y ancestrales pierden su fuerza?

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  1. #1 por Karl García Gestido el 20 septiembre, 2014 - 10:37

    Es eso… y más.

    Mi pueblo (o ciudad pequeña, pero la mayoría de la población hace no más de una generación que se vino a vivir para aquí desde la aldea del pueblecillo de turno) es muy conservador y católico. Sin embargo, hace tiempo que las bodas civiles superan a las religiosas. Es cierto en esto que obviamente los que son de “segundas nupcias” deben necesariamente ser civiles, salvo en el caso de algún adinerado que “compre” la nulidad de su anterior matrimonio. Pero esto debería compensarse por el carácter fuertemente tradicional de la boda religiosa (debería haber más diferencia entre los que se casan por primera vez a favor del matrimonio católico).

    Otro aspecto estriba en la asistencia a eventos religiosos. En España, si descuentas bodas y funerales, el nivel de asistencia a sus eventos religiosos es ridículo si se compara con la gente que se supone que profesa la religión católica. Es algo así como manifestarse seguidor de un club deportivo aun desconociendo sus últimos éxitos o fracasos deportivos xd

    Salud!!

    • #2 por elpinguinotolkiano el 21 septiembre, 2014 - 11:18

      Es verdad. Y además estos cambios de comportamiento parecen depender del entorno social, de cuánta gente hay alrededor: en un pueblo pequeño donde todos se conocen es más difícil no ir a misa sin tener que dar una excusa a alguien conocido, mientras que en una gran ciudad ¡a quién le importa! Pueblo chico, infierno grande, decía mi abuela 😉

      Saludos

  2. #3 por riggracia el 20 septiembre, 2014 - 18:20

    Yo pienso que no es la falta de obligación, sino la falta de compromiso de los padres en inculcar en los hijos la participación en el adoctrinamiento religioso. Tomando en cuenta que en las escuelas públicas y privadas la enseñanza es del orden de los conocimientos y en el hogar y las iglesias la enseñanza es de valores y principios. Recientemente en las escuelas primarias y secundarias de mi país he visto la introduccion de temas relacionados con principios y valores, civismo y cultura de la legalidad, temas que cuando yo estudié la secundaria no se dieron. Esto hace 30 años.

    Quizá por ello los hijos de las personas de mi generación tienen más problemas y más desarraigo hacia la religión. Lo he visto en mis hijos y sus compañeros de clases, en mis hermanos y amigos de diferentes denominaciones cristianas.

    Creo que lo importante de las religiones, es la enseñanza, aprendizaje y práctica del bien, hacia uno mismo, hacia los demas, y tener la suficiente independencia mental para discernir y no caer en fanatismos y dogmatismos. Tener mente abierta y respetar a los demás en sus creencias y convicciones y pedir lo mismo para uno.

    Muy bien terminar con una pregunta para reflexionar.

    • #4 por elpinguinotolkiano el 21 septiembre, 2014 - 11:38

      La enseñanza y práctica del bien no es materia exclusiva de las religiones: ética y civilidad pueden y deben enseñarse en ambientes laicos.

      Como ex católico puedo decir que la iglesia es particularmente ineficiente en la enseñanza del significado de «ser bueno»: en lugar de colocar a los niños que van a catecismo en el contexto social que les ha tocado da una serie de reglas rígidas y amenaza con castigos eternos si estas reglas no se cumplen. Este tipo de «método didáctico» genera o bien rebeldía o bien sumisión… ambas cosas malas. Porque como dijo un conocido, «quien actúa bien por miedo al castigo no es bueno: es un malo frustrado».

      Saludos

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