Denominación de origen

Al visitar hace algunos años la ciudad de Cremona quedé realmente sorprendido: sus habitantes están orgullosos no solo de sus violines, violas, violoncelos y otros instrumentos de arco (a no olvidar que es la ciudad de Antonio Stradivari y Guarneri del Gesù): también se declaran inventores del turrón.

Sí, como lo leen. La leyenda popular fija la fecha de un matrimonio entre algún personaje milanés y la alcurnia local (he olvidado quienes y cuándo), con todo y cesión de territorios, como momento en el cual un repostero de la zona creó el primer torrone a base de almendras, miel y todo lo que un turrón necesita, dándole una forma que resultaba un homenaje a una de las características de la ciudad: sus torres.

Claramente la gente de Alicante o Jijona tendrá algo para decir contra este reclamo y no dudo que algún español visitando Cremona ha sido o será protagonista de airadas discusiones. La pregunta es, ¿quién tiene razón?

Pues ninguno.

Quien visitó los caóticos y coloridos mercados de Marruecos seguramente se habrá encontrado con una imagen como la siguiente, tomada en el suq de Marrakech.

turrones

Y es que Marruecos, con tierras sumamente fértiles a ambos lados de los imponentes montes Atlas donde los árboles que dan las almendras florecen ya en febrero y donde no es raro ver colmenares que producen una excelente miel, está lejos de ser el territorio completamente desértico que muchos imaginan.

Pero claro, si vamos a hacerle caso a la wikipedia esto no termina allí ya que al parecer el turrón tiene su origen en la península arábiga

Las cosas no suelen ser como parecen y los orígenes de las mismas rara vez son como nos lo cuentan.

Pero no todo es copia en este mundo ya que la posibilidad de que varias culturas inventaran las mismas cosas en forma independiente no puede ser dejada de lado.

Un ejemplo de esto último sería el dulce de leche. Esta cremosa y dulce exquisitez no solo es el orgullo de Argentina, Uruguay y otros países del «cono sur» (todos ellos disputándose su creación): también es posible encontrarlo en lugares como Rusia, donde resulta la base de muchas recetas de su repostería.

Y es que quién puede decir que nunca se ha olvidado la leche en el fuego: si tenía un poco de azúcar, «descubrir» el dulce de leche resulta casi inevitable.

Todos los pueblos tienen la tendencia de pensar que las cosas buenas fueron inventadas «en casa» (aunque en esto a veces los italianos exageran), por lo que es mejor no tomar las palabras de un local al pie de la letra: que mucha gente esté convencida de algo no es argumento suficiente para darle estatus de verdad absoluta…

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