Cuando el pasado jugaba con el futuro

ADVERTENCIA: se vislumbra en el inmediato futuro del lector una mezcla por momentos inconsistente de textos serios con un vídeo y un par de imágenes no tan serias. No olvide pasar el puntero del ratón por sobre esas imágenes.

Ni la ciencia ficción se inventó en el siglo XX ni este género fue el primero en jugar a predecir el futuro.

Y es que de la necesidad al arte la distancia es siempre pequeña: saber cuándo vendrá el cambio de estación, predecir una helada o el mejor momento para el cultivo fue siempre fundamental para la supervivencia de nuestros ancestros mientras que el adornar tales predicciones con historias es una de las tantas cosas que nos definen como humanos.

Aún dejando de lado a las diferentes religiones y sus variados apocalipsis (o equivalentes), la literatura, en todas sus formas, siempre jugó el juego de tratar de conocer el futuro.

Los griegos en esto tuvieron una visión pesimista, creando innumerables tragedias donde los protagonistas conocían, a través de oportunos oráculos, los rasgos generales del porvenir. Pero este conocimiento terminaba siempre volviéndose en su contra: las acciones con las cuales intentaban evitar el anunciado desastre eran justamente las necesarias para darle realidad. Quizás el ejemplo más conocido de la inutilidad (para los griegos) de intentar evitar el futuro sea la historia de Edipo de Tebas:

(la historia en sí comienza al minuto 4:35, pero la introducción también vale la pena… como todo lo que hacían los Les Luthiers en aquellas épocas)

Con el pasar de los siglos la relación entre los autores y el futuro comenzó a volverse cada vez más compleja.

Al componer la Eneida Virgilio tenía, además de desarrollar una gran historia, el objetivo de glorificar a Roma y a sus líderes, especialmente aquel que estaba en el cargo en el momento en el cual la obra era escrita: el emperador Augusto. Y para esto Virgilio se vale de la argucia de mostrar los muchos siglos que separaban al protagonista de sus lectores como una serie de «predicciones» hechas al primero, predicciones que los segundos sabían ya realizadas. Y así es que el pío Eneas desciende al Hades para encontrarse con el espíritu de Anquises, su padre, quien le presenta futuras glorias de lo que será Roma. Más adelante en la historia Eneas recibe de manos de su madre Venus las armas creadas para él por el dios Vulcano, armas que usará en su batalla final contra Turno: en el escudo se encuentran grabadas varias historias «futuras» que Eneas no comprende, pero el lector sí, como la loba alimentando a Rómulo y a Remo fundadores de Roma y descendientes de Ascanio, hijo de Eneas.

Eneas

(la pintura de base es de Nicolas Poussin, «Venus presentando las armas a Eneas», y la he tomado de la Wikimedia Commons)

Todo lo que la humanidad ha conseguido, para bien y para mal, a lo largo de su historia es el resultado de una infinita carrera de relevos y la literatura no puede ser la excepción. Nuevas formas de narrar las mismas historias surgen con los siglos y nuevas historias son creadas con las mismas herramientas.

A principios del 1300 Dante Alighieri comienza a escribir La Divina Comedia. Él no solo trata de representar la visión del universo de su época, también aprovecha la oportunidad para dar su propia opinión sobre la justicia divina despachando según su propia voluntad hacia los círculos del infierno o aquellos celestiales a una gran lista de personajes, tanto históricos como contemporáneos suyos sobre los cuales él tenía una opinión bien formada.

Según cuenta Roberto Benigni en su magnífico espectáculo «Tutto Dante», cuando La Divina Comedia se publica Dante hace imprimir en su portada que esta había sido compuesta «en el 1300», aún cuando la fecha real fuera posterior por varios años: de esta forma Dante logra recibir de uno de los condenados la «predicción» de algo que obviamente ya había sucedido: su exilio de Florencia en el 1302.

michelino_danteandhispoem

«Ustedes me mandaron al exilio, ¿verdad?», dijo Dante, «Ahora verán dónde los mando yo…»

Alimentada por la experiencia acumulada en el transcurso de los siglos, la relación entre los escritores y el futuro se ha vuelto cada vez más compleja, mezclando previsiones que anticipan en forma oscura el final de las historias narradas con especulaciones sobre el futuro de la humanidad, optimismo con pesimismo, utopías con distopías.

Pero eso quedará para artículos futuros.

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  1. #1 por Karl García Gestido el 24 marzo, 2015 - 10:35

    Hola.

    Uno de los usos más interesantes del tiempo que he leído en los últimos años es el que hace Dan Simmons en su obra de ciencia-ficción.

    Si en Los Cantos de Hyperion casi hay que hacer un croquis para seguir todos los dislocamientos temporales, en Ilion/OIimpo la historia de desarrolla en varios tiempos diferentes a la vez.

    Por supuesto, no es más que una forma original de resolver en la ficción la diferencia temporal de acontecimientos en un Universo Real.

    Salud!!

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