Colores y simetrías (rotas)

Me ha pasado muchas veces. Voy por algún rincón turístico de este mundo y noto que hay más para ver que lo que se supone que todo turista debe mirar por lo que me detengo a ver ese detalle y a los pocos instantes otras personas, quizás notando que mi vista apunta en la dirección «equivocada», se unen a mi nueva mirada.

Una de las ocasiones más notables en las que esto me ha sucedido ha sido en el mercado de flores de Amsterdam. Los negocios son allí increíblemente pintorescos, con sus infinitos bulbos, los magníficos tulipanes, las interminables exposiciones de flores y plantas que parecen salidas de un sueño.

Y claro, todas las miradas y todas las cámaras fotográficas están allí, que esas flores y esos bulbos bien se lo merecen. Yo también las celebro. Pero a un cierto punto me doy vuelta y comienzo a mirar algo que nadie está mirando, justo allí, en la vereda de enfrente, algo que me parece magnífico y que por lo tanto comienzo a fotografiar. Y como tantas otras veces, cuando bajo la cámara veo a mi alrededor a una decena de turistas que también están mirando lo que yo miraba y que también comienzan a disparar sus cámaras y sus teléfonos.

¿Será que mi «visión periférica» es sumamente activa o que el turista medio solo se preocupa por mirar lo que «hay que ver», perdiéndose lo demás?

Misterio.

En fin, he aquí la fotografía

amsterdam-ventanas

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: