Writer y yo

Dado que se acerca la nueva edición de Domando al escritor (DAE), quizás sea oportuno contar mi historia en relación con Writer & Co.. O no, pero igual la voy a contar.

Comencé a utilizar software libre en la universidad, durante la última década del pasado milenio. Había por allí algún Red Hat en alguna versión que ahora no recuerdo.

A finales del 1998 (¡ya casi 20 años!), la compañía alemana Star Division comenzó a distribuir en forma gratuita su software estrella, StarOffice. Fue allí cuando comencé, tímidamente, a utilizar Writer y compañía. Creo que era la versión 5.0 o algo así, pero la verdad es que no profundicé mucho en ese momento.

Al año siguiente Star Division fue adquirida por Sun Microsystems, quien siguió distribuyendo libremente el software. La primera versión de Sun fue la 5.2, a mediados del 2000. A esa recuerdo haberla conseguido adquiriendo una revista: recuerda, lector, que existió una época en la que internet era una novedad poco utilizada. El CD traía las versiones de StarOffice para todas las plataformas, incluso para Linux.

Y fue precisamente en mi S.u.S.E. 7.0 que comencé a utilizarlo con mayor seriedad. Mi tesis de licenciatura incluyó diseños hechos con Draw, si bien utilicé LATEX
para escribirla.

Y es que era una tesis en física: ni se piensa en usar otra cosa que no sea LATEX para una tesis en física.

[Ya que estamos en tema, fue por esos años que descubrí LYX y comencé a utilizarlo]

Para quien no lo haya vivido, además de las componentes que ya conocemos, StarOffice traía su propio escritorio virtual y administrador de tareas, cliente de correo… ¡era un paquete enorme!

Pero bueno, que entonces Sun decidió liberar el código fuente, creando el proyecto OpenOffice.org (OOo).

En 2002 se liberó la versión 1.0 de OOo. Por esas épocas comencé a circular por algunas listas de correo y foros relacionados.

En aquel entonces el foro de referencia era el ya difunto oooforum. Pero ese sitio tenía los más variados problemas, por lo que un grupo de usuarios entró en contacto con la gente de Sun, quienes ofrecieron espacio, y así en el 2007 nacieron los «OpenOffice.org community forums» (¡11 años!). Cuando un año después se abrieron los foros en español yo ya estaba allí, y de hecho a los pocos meses ya actuaba como administrador.

Fue por esa época cuando comencé a escribir artículos sobre los temas que sigo tratando: Writer y LYX. Esos artículos pioneros fueron publicados en una revista digital libre llamada «Begins», que estuvo activa entre el 2006 y el 2008.

En el 2010 recopilé los artículos sobre Writer, agregué material nuevo y fue así que nació la primera edición de «Domando al escritor».

Y aquí comienzan los bailes…

También en el 2010, Sun fue adquirida por Oracle: dada la historia de esta última con el software libre, la gente comenzó, justificadamente, a temer lo peor.

A finales de septiembre del 2010, la gente que llevaba adelante el proyecto go-oo (un «fork no declarado» de OOo), más algún que otro personaje extra, mueven una varita mágica y hacen aparecer «The Document Foundation» (TDF), una fundación que da soporte al proyecto LibreOffice (LibO), un fork completamente declarado de OOo.

Lo que sucedió a continuación es un tanto caótico. Veamos si logro ponerlo en orden.

La gente de TDF invita a Oracle a donar el proyecto OOo a ellos, pero, para sorpresa de nadie, la propuesta es rechazada.

Lo que sí fue una sorpresa, y de las grandes, es lo que siguió: Oracle donó todo lo relacionado con OOo a la fundación Apache, dando lugar al proyecto Apache OpenOffice (AOO).

A este punto, en los foros estábamos en una situación complicada: Oracle no mantendría el servicio por mucho tiempo, por lo que comenzamos a ver posibilidades. Recuerdo haber tratado de hablar con la gente de LibO… y haber sido tratado muy mal. Aparentemente, la sola mención de OOo, incluso a través del inocente nombre de un foro, causaba (y causa aún) una reacción alérgica en ciertos personajes.

Es decir, la gente de TDF no estaba interesada en nuestros foros. O en cualquier foro. De hecho, viendo lo mal configurado que está el servicio «ask.libreoffice», el número de veces que se han pedido cambios para esa plataforma que nunca llegan y demás, podría decirse que siguen sin estar interesados en foros. Pero bueno, me estoy dispersando.

¿Y entonces? Pues las opciones eran o seguir solos, buscando alojamiento propio (mi gran amigo Mauricio había ofrecido espacio en sus servidores) o buscar ayuda de la gente de AOO.

Al final, por voto popular fue la segunda opción la elegida, y si bien no resultó sencillo, con el aporte de muchas personas se logró, in extremis, migrar los foros a donde están ahora.

Pequeña confesión: yo voté por la primera opción, la de seguir por nuestra cuenta.

Así y todo, antes, durante y un poco después de semejante caos, participé con gusto en varias listas de correo de LibO, aporté varios artículos de su wiki… al menos hasta julio del 2011.

Y es que, para mi sorpresa, en ese momento fui invitado a formar parte de la comisión directiva del proyecto AOO.

Que quede en claro que, a pesar de la retórica retorcida y la manipulación de datos que circulaba en esa época (desde ambos bandos, todo hay que decirlo), nada hacía pensar que LibO andaría mejor que AOO. O viceversa. De hecho, nada hacía pensar que ninguno de los dos lograría funcionar en absoluto: proyectos tan grandes requieren enormes recursos económicos y en ese primer momento no estaba para nada claro que ninguno de los dos los conseguirían.

Al menos para el común de los mortales no estaba claro, que quizás los de la varita mágica tenían más información que nosotros. ¡Quién sabe!

El famoso triángulo del administrador: solo puedes elegir dos vértices

En fin, que es un mito peligrosamente estúpido el pensar que proyectos tan complejos pueden ir adelante en forma rápida solo gracias a la contribución de los voluntarios. De hecho, LibO ha avanzado tanto gracias al apoyo de varias compañías (Red Hat, Collabora…) mientras que AOO se ha quedado en la nada porque perdió, con su inacción, el soporte de la única compañía que mostró algún interés (IBM). Quizás fue de esa incertidumbre por el futuro que nació la retorcida retórica (y la manipulación de datos) de aquellas épocas: cada uno estaba tratando de «barrer para su casa». Pero me estoy dispersando de nuevo.

¡Uffff! ¿Cómo contar lo que siguió? En fin, que comencé a poner más y más tiempo y esfuerzo en el proyecto AOO, tratando de iniciar la documentación del programa, de trabajar en su traducción, llegué a ser «administrador suplente» de todos los foros de la comunidad… y traté de llevar adelante varias discusiones. Muchas discusiones. Demasiadas discusiones.

En fin, que comenzó a darse cada vez más seguido una incómoda situación en la que yo no estaba de acuerdo con lo que el resto de la comisión directiva hacía… o, más precisamente, con lo que no hacía.

Quiero dejar en claro que no estoy diciendo que «ellos estaban equivocados y yo estaba en lo cierto», lo que digo es simplemente que no estábamos de acuerdo. Ni más, ni menos.

En fin, que luego de varios problemas (generales), rabietas (mías) y cuestiones de salud (posteriormente superadas), en diciembre del 2013 abandoné el proyecto.

La decisión fue difícil, fueron varios meses de preguntarme «¿vale la pena seguir con todo esto?», respondiéndome «no» cada vez.

Dado que, en cierta forma, había llegado a la comisión directiva del proyecto a través de los foros, podría pensarse que era válido el dar un único paso atrás: dejar la comisión, pero quedándome en los foros. Pero no me pareció correcto. Dado el desarrollo de la «situación», era más que evidente (al menos lo era para mí) que si dejaba la comisión directiva tenía que dejar todo lo demás, y así lo hice. Después de todo, los foros estaban, y siguen estando, en buenas manos.

Tres años pasaron en los que ni hice ni escribí prácticamente nada sobre ninguno de los dos proyectos. Pero cuando LibO 5 fue liberado noté algunos cambios interesantes. De hecho, por fin LibO comenzaba a ser realmente diferente de AOO. La retórica se había diluido para dar paso a una realidad más firme, por lo que decidí aceptar el pedido, y el desafío, que más veces me fue hecho a lo largo de los años: una versión de DAE dedicada a LibO.

Y así nació la edición 2016 de DAE.

En estos momentos, con la edición 2018 casi lista ya lista, me encuentro en una confortable situación en la que conozco de cerca ambos proyectos, pero no estoy afiliado a ninguno. Y eso está muy bien, ya que me da total libertad para repartir, según sea necesario, tanto loas como garrotazos.

El resto es historia.


Algunos enlaces para nada exhaustivos relacionados al texto, pero sin un orden particular, que ya me cansé de tanto escribir.

https://en.wikipedia.org/wiki/StarOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/OpenOffice.org

https://en.wikipedia.org/wiki/Apache_OpenOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/LibreOffice

https://forum.openoffice.org/en/forum/index.php

https://forum.openoffice.org/es/forum/index.php

https://wiki.openoffice.org/wiki/Documentation/UserGuide

https://wiki.openoffice.org/wiki/ES/Manuales

https://wiki.documentfoundation.org/Main_Page

https://ask.libreoffice.org/en/questions/

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8 comentarios en “Writer y yo

  1. Mi querido amigo, estoy a punto de seguir tus pasos… sssshhh, que nadie nos escuche… 🙂

    Un placer haber compartido algo de este camino a tu lado…

    Un abrazo…

    • Era un artículo que venía postergando desde hace mucho. Me alegra que te guste y, debo confesarlo, me alivia el haberlo finalmente escrito 🙂

  2. Me ha encantado el artículo, pero en mi opinión Ubuntu jugó un papel clave al decidirse tempranamente por LibreOffice en vez de seguir con OpenOffice. Cuando aún no había nada claro en el futuro de ninguno de ellos.

    • En algún sentido, ninguna distribución Linux utilizaba el OpenOffice «puro»: quien más quien menos, todas aplicaban parches del proyecto go-oo, que luego se convertiría en LibO. Pero sí, la influencia de las distribuciones fue importante en toda esta historia.

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  4. Pingback: Writer and me | From Mind to Type

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