El difícil arte de escribir

Hace unos meses, un lector me envió, a través del formulario de contacto del sitio, una pregunta muy interesante. En el artículo de hoy quiero explorar en mayor profundidad la breve respuesta que le di en su momento, convirtiéndola en un «ensayo» independiente. Aquí va.


En mis vueltas por la red, muchas veces me he cruzado con variaciones de la siguiente ridiculez frase: «una de las formas más simples de ayudar a un proyecto de software libre es escribir documentación sobre el mismo».

No.

Escribir documentación es una de las formas más útiles de ayudar a un proyecto de software libre, ¡pero de simple, nada!

Escribir bien es difícil, mucho (¡mucho!) más de lo que la gente cree. Requiere conocer a la perfección el software del que se habla y a sus usuarios, requiere muchísimo trabajo de planificación, buscar formas alternativas de explicar, de usar… y por sobre todas las cosas requiere dedicar horas y horas de trabajo para construir, pulir y corregir. Y luego volver a pulir y volver a corregir.

Escribir documentación útil también requiere conocer el idioma en el que se escribe, algo que, desgraciadamente, muchos escritores de la red suelen pasar por alto. Una prosa inconsistente o monótona, abusar de los signos de puntuación o el prodigarse en palabras técnicas (pecados en los que yo también he caído) no ayuda a que te comprendan.

Escribir bien es un gran desafío y un esfuerzo enorme que además requiere práctica y atención al detalle, pero el poder ayudar a los demás, incluso a través de la palabra, siempre vale a pena.

Atención, que este artículo no es para descorazonar a los potenciales escritores, sino todo lo contrario: escribir bien es un desafío, sí, pero uno sumamente gratificante y realmente útil que puede ayudar a muchísimas personas. Si te gusta escribir, ¡escribe! Lo único que te pido es que lo hagas dándole la importancia, y el tiempo, que la tarea merece.

No sé qué valor tengan, pero aquí van los pocos consejos que puedo darte.

Para empezar, una variante del viejo cliché: si escribes «a prueba de tontos» solo los tontos te leerán, pero si escribes «solo para expertos» ni siquiera los expertos te leerán. Dale a tus lectores la posibilidad de esforzarse un poco ya que solo con esfuerzo se aprende, pero no exageres.

Nunca escribas por obligación. Si bien es útil fijarse una rutina de publicación, intentar una rutina de escritura es contraproducente: si un día no tienes deseos de escribir, no escribas, que no pasa nada. Aún en esos momentos en los que solo quieres distraerte con vídeos o juegos, en el fondo de tu mente el proceso seguirá adelante y cuando vuelvas a sentarte frente al teclado verás que la pausa fue útil.

Toma la tarea como un juego personal, como un desafío, que así nunca te resultará pesada.

Pon tu afecto no solo en aquello sobre lo que estás escribiendo, sino también en cómo lo estás escribiendo.

Si puedes decir lo mismo con menos palabras o con palabras más simples, ya estás tardando en editar tu texto.

De ser posible, que otras personas lean lo que escribes antes de publicarlo: puede ser que tu familia te odie por eso, pero tus lectores te lo agradecerán.

Si no encuentras a otro friki que pueda funcionar de beta tester, antes de la revisión final deja «descansar» el texto por unos días: dedícate a otro proyecto, pon por un tiempo tu mente en otra cosa, que así al volver todo resultará más claro y te será más sencillo el encontrar errores sutiles.

También es útil, si bien no siempre se puede hacer, el tratar de «ver todo con otros ojos». Por ejemplo, traducir mi libro sobre Writer al inglés me ayudó a encontrar, y a corregir, pequeños problemas de consistencia en el texto.

En fin, diviértete escribiendo, que esa es la única forma de hacerlo bien.

Y mantén siempre a mano los diccionarios de la RAE, tanto el de la lengua española como el diccionario panhispánico de dudas: yo los uso todo el tiempo. Ya hablamos por aquí sobre cómo utilizarlos en el escritorio Plasma. También te recomiendo el trabajo del profesor Alberto Bustos, tanto en su blog como en su canal de youtube, que lo que ofrece es oro puro para quienes deben escribir en castellano.

Es más, de dejo con un par de sus vídeos:

Resumiendo: ¿quieres ayudar a tu proyecto de software libre favorito, pero no sabes programar? ¡Escribe! Pero no porque sea fácil, que no lo es, sino porque vale la pena el hacerlo.

13 comentarios en “El difícil arte de escribir

  1. interesante. Muy útiles consejos!

    Por cierto eso de:

    > en el fondo de tu mente el proceso seguirá adelante

    Creo que es cierto, que con algunas tareas el cerebro las procesa en una tarea de fondo y cuando accedes de nuevo a ellas de manera consciente se han (medio) resuelto… no sé si serán apreciaciones personales…

    Saludos!! 🙂

    • Conozco a mucha gente que le pasa. Más de una vez me ha sucedido de irme a dormir y al día siguiente despertarme con una idea que resolvía un problema del día anterior.

  2. Coincido plenamente, ¡qué difícil es escribir bien! Daría los mismos consejos a cualquiera que me preguntase, aunque yo misma no los cumpla.

  3. Hola colega,

    Me ha gustado mucho el artículo. Por mi dislexia debo releer los textos que escribo varias veces, ya que siempre me como palabras que pienso, pero lugo no escribo; además de los signos de puntuación, v en vez de b, y cosas por el estilo. Además de mis “catalanadas” 🙂

    Redactar los artículos de la web me ayuda también a mejorar la redacción e intentar que sea lo más clara posible para los lectores.

    En cuanto tenga un momento le echaré un vistazo a los vídeos que indicas.

    Saludos!!!

    • ¡Te comprendo perfectamente! Toda la vida he luchado contra la «desaparición de palabras» que cada tanto me deja bloqueado sin poder decir o escribir algo particular, o el hecho de que se me «confunden los dedos» y en lugar de usar el anular de la mano izquierda se activa el de la derecha. Escribir en forma regular me ha ayudado mucho. Eso y corregir, corregir, corregir… 🙂

  4. ¡Hola! y ¡CUÁNTA VERDAD! (disculpas por el “grito”)
    Desde mi ¿experiencia?, durante años, mantuve un blog con mis cuitas personales. reflexiones, y otras introspecciones.
    Las primeras entradas salían en “caliente”, luego de una rápida revisión (horrores ortográficos, sintácticos o de redacción), hasta que el ritmo de escribir me bajó la ansiedad y me tomaba al menos una hora para hacer un análisis profundo y, entonces, recién publicar.
    Hace unos meses decidí empezar a escribir artículos para el sitio del proyecto que llevo adelante, “bajando” lo poco que sé, lo que me obliga a documentarme mejor para tener mayor “precisión”.
    Si bien aquél ejercicio en mi blog personal fue como un entrenamiento, Yoast me dio una hostia cual madre con la “chancla teledirigida”: largo de las oraciones, voces pasivas, largo de las secciones, estructurar el texto… ¡Ufff!…
    ¡Y yo que pensaba que redactaba bien!
    Pues eso, adhiero 108% lo que dices: no sólo se trata del qué, sino más bien del cómo y el cariño que se le pone.
    El lector lo percibe, y si lo haces mínimamente bien, te estará siempre agradecido.
    ¡Gracias!

    • Lo bueno de cometer errores es la posibilidad de aprender 🙂 Cuando comencé con este blog llegué a escribir 28 entradas en un mes… ¡un disparate! Pero ese entrenamiento me ha ayudado a encontrar un estilo y un método de trabajo. Eso y, como le decía a davidochobits, corregir, corregir, corregir… 😉

  5. ¡Hola! Me he dado una vuelta por tu blog y me ha gustado mucho lo que publicas.
    Significaría mucho para mí si pudieras dar una vuelta por el mío, y dejarme saber tu opinión.
    ¡Gracias! ❤

  6. Muchas gracias, en serio.

    Continúo con mi manual de freeplane tal y como te decía. He descubierto en la escritura técnica mi pasión y todo fue por encontrar tu manual de libreoffice pues fue cuando me lo planteé. GRACIAS.

    Como escritor técnico que ya me considero creo que tan dificil es escribir correctamente para comunicar lo que se pretende como “dominar” las habilidades técnicas de lo que se está escribiendo para realizar una correcta documentación.

    • ¡Muy bien, Luis! No sabes cuánto me alegra que mi libro sirva no solo para explicar una herramienta, sino también para inspirar a otros que expliquen otras herramientas. Cosas como estas ayudan a seguir adelante, por lo que ¡muchas gracias a ti también! 🙂

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