El segundo primo de Mersenne

Número primo, no primo como en «hijo de tu tío».

Y es que esta pingüinera llega hoy a siete años.

Así como el año pasado hablábamos del primer número perfecto, ahora tenemos que hablar del segundo primo de Mersenne: 7 = 23 – 1.

Aquí se da una coincidencia entre estos dos años, y es que existe una relación uno a uno entre los primos de Mersenne y los números perfectos pares: el primer número perfecto, el 6 = 22 – 1·(22 – 1), viene del primer primo de Mersenne, el 3 = 22 – 1, mientras que el segundo primo de Mersenne, el 7, tiene asociado el segundo número perfecto, el 28 = 23 – 1·(23 – 1).

Tranquilo, no voy a entrar en estos temas, que bien sé que si te dejas arrastrar por estas «curiosidades matemáticas», no sales.

En fin, dado que estamos en una semana cumpleañera este jueves me tomo un descanso: el próximo artículo, el 15.

Yo me voy a brindar, que este año he logrado escribir más cosas de las que esperaba. ¡Salud!

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Writer y yo

Dado que se acerca la nueva edición de Domando al escritor (DAE), quizás sea oportuno contar mi historia en relación con Writer & Co.. O no, pero igual la voy a contar.

Comencé a utilizar software libre en la universidad, durante la última década del pasado milenio. Había por allí algún Red Hat en alguna versión que ahora no recuerdo.

A finales del 1998 (¡ya casi 20 años!), la compañía alemana Star Division comenzó a distribuir en forma gratuita su software estrella, StarOffice. Fue allí cuando comencé, tímidamente, a utilizar Writer y compañía. Creo que era la versión 5.0 o algo así, pero la verdad es que no profundicé mucho en ese momento.

Al año siguiente Star Division fue adquirida por Sun Microsystems, quien siguió distribuyendo libremente el software. La primera versión de Sun fue la 5.2, a mediados del 2000. A esa recuerdo haberla conseguido adquiriendo una revista: recuerda, lector, que existió una época en la que internet era una novedad poco utilizada. El CD traía las versiones de StarOffice para todas las plataformas, incluso para Linux.

Y fue precisamente en mi S.u.S.E. 7.0 que comencé a utilizarlo con mayor seriedad. Mi tesis de licenciatura incluyó diseños hechos con Draw, si bien utilicé LATEX
para escribirla.

Y es que era una tesis en física: ni se piensa en usar otra cosa que no sea LATEX para una tesis en física.

[Ya que estamos en tema, fue por esos años que descubrí LYX y comencé a utilizarlo]

Para quien no lo haya vivido, además de las componentes que ya conocemos, StarOffice traía su propio escritorio virtual y administrador de tareas, cliente de correo… ¡era un paquete enorme!

Pero bueno, que entonces Sun decidió liberar el código fuente, creando el proyecto OpenOffice.org (OOo).

En 2002 se liberó la versión 1.0 de OOo. Por esas épocas comencé a circular por algunas listas de correo y foros relacionados.

En aquel entonces el foro de referencia era el ya difunto oooforum. Pero ese sitio tenía los más variados problemas, por lo que un grupo de usuarios entró en contacto con la gente de Sun, quienes ofrecieron espacio, y así en el 2007 nacieron los «OpenOffice.org community forums» (¡11 años!). Cuando un año después se abrieron los foros en español yo ya estaba allí, y de hecho a los pocos meses ya actuaba como administrador.

Fue por esa época cuando comencé a escribir artículos sobre los temas que sigo tratando: Writer y LYX. Esos artículos pioneros fueron publicados en una revista digital libre llamada «Begins», que estuvo activa entre el 2006 y el 2008.

En el 2010 recopilé los artículos sobre Writer, agregué material nuevo y fue así que nació la primera edición de «Domando al escritor».

Y aquí comienzan los bailes…

También en el 2010, Sun fue adquirida por Oracle: dada la historia de esta última con el software libre, la gente comenzó, justificadamente, a temer lo peor.

A finales de septiembre del 2010, la gente que llevaba adelante el proyecto go-oo (un «fork no declarado» de OOo), más algún que otro personaje extra, mueven una varita mágica y hacen aparecer «The Document Foundation» (TDF), una fundación que da soporte al proyecto LibreOffice (LibO), un fork completamente declarado de OOo.

Lo que sucedió a continuación es un tanto caótico. Veamos si logro ponerlo en orden.

La gente de TDF invita a Oracle a donar el proyecto OOo a ellos, pero, para sorpresa de nadie, la propuesta es rechazada.

Lo que sí fue una sorpresa, y de las grandes, es lo que siguió: Oracle donó todo lo relacionado con OOo a la fundación Apache, dando lugar al proyecto Apache OpenOffice (AOO).

A este punto, en los foros estábamos en una situación complicada: Oracle no mantendría el servicio por mucho tiempo, por lo que comenzamos a ver posibilidades. Recuerdo haber tratado de hablar con la gente de LibO… y haber sido tratado muy mal. Aparentemente, la sola mención de OOo, incluso a través del inocente nombre de un foro, causaba (y causa aún) una reacción alérgica en ciertos personajes.

Es decir, la gente de TDF no estaba interesada en nuestros foros. O en cualquier foro. De hecho, viendo lo mal configurado que está el servicio «ask.libreoffice», el número de veces que se han pedido cambios para esa plataforma que nunca llegan y demás, podría decirse que siguen sin estar interesados en foros. Pero bueno, me estoy dispersando.

¿Y entonces? Pues las opciones eran o seguir solos, buscando alojamiento propio (mi gran amigo Mauricio había ofrecido espacio en sus servidores) o buscar ayuda de la gente de AOO.

Al final, por voto popular fue la segunda opción la elegida, y si bien no resultó sencillo, con el aporte de muchas personas se logró, in extremis, migrar los foros a donde están ahora.

Pequeña confesión: yo voté por la primera opción, la de seguir por nuestra cuenta.

Así y todo, antes, durante y un poco después de semejante caos, participé con gusto en varias listas de correo de LibO, aporté varios artículos de su wiki… al menos hasta julio del 2011.

Y es que, para mi sorpresa, en ese momento fui invitado a formar parte de la comisión directiva del proyecto AOO.

Que quede en claro que, a pesar de la retórica retorcida y la manipulación de datos que circulaba en esa época (desde ambos bandos, todo hay que decirlo), nada hacía pensar que LibO andaría mejor que AOO. O viceversa. De hecho, nada hacía pensar que ninguno de los dos lograría funcionar en absoluto: proyectos tan grandes requieren enormes recursos económicos y en ese primer momento no estaba para nada claro que ninguno de los dos los conseguirían.

Al menos para el común de los mortales no estaba claro, que quizás los de la varita mágica tenían más información que nosotros. ¡Quién sabe!

El famoso triángulo del administrador: solo puedes elegir dos vértices

En fin, que es un mito peligrosamente estúpido el pensar que proyectos tan complejos pueden ir adelante en forma rápida solo gracias a la contribución de los voluntarios. De hecho, LibO ha avanzado tanto gracias al apoyo de varias compañías (Red Hat, Collabora…) mientras que AOO se ha quedado en la nada porque perdió, con su inacción, el soporte de la única compañía que mostró algún interés (IBM). Quizás fue de esa incertidumbre por el futuro que nació la retorcida retórica (y la manipulación de datos) de aquellas épocas: cada uno estaba tratando de «barrer para su casa». Pero me estoy dispersando de nuevo.

¡Uffff! ¿Cómo contar lo que siguió? En fin, que comencé a poner más y más tiempo y esfuerzo en el proyecto AOO, tratando de iniciar la documentación del programa, de trabajar en su traducción, llegué a ser «administrador suplente» de todos los foros de la comunidad… y traté de llevar adelante varias discusiones. Muchas discusiones. Demasiadas discusiones.

En fin, que comenzó a darse cada vez más seguido una incómoda situación en la que yo no estaba de acuerdo con lo que el resto de la comisión directiva hacía… o, más precisamente, con lo que no hacía.

Quiero dejar en claro que no estoy diciendo que «ellos estaban equivocados y yo estaba en lo cierto», lo que digo es simplemente que no estábamos de acuerdo. Ni más, ni menos.

En fin, que luego de varios problemas (generales), rabietas (mías) y cuestiones de salud (posteriormente superadas), en diciembre del 2013 abandoné el proyecto.

La decisión fue difícil, fueron varios meses de preguntarme «¿vale la pena seguir con todo esto?», respondiéndome «no» cada vez.

Dado que, en cierta forma, había llegado a la comisión directiva del proyecto a través de los foros, podría pensarse que era válido el dar un único paso atrás: dejar la comisión, pero quedándome en los foros. Pero no me pareció correcto. Dado el desarrollo de la «situación», era más que evidente (al menos lo era para mí) que si dejaba la comisión directiva tenía que dejar todo lo demás, y así lo hice. Después de todo, los foros estaban, y siguen estando, en buenas manos.

Tres años pasaron en los que ni hice ni escribí prácticamente nada sobre ninguno de los dos proyectos. Pero cuando LibO 5 fue liberado noté algunos cambios interesantes. De hecho, por fin LibO comenzaba a ser realmente diferente de AOO. La retórica se había diluido para dar paso a una realidad más firme, por lo que decidí aceptar el pedido, y el desafío, que más veces me fue hecho a lo largo de los años: una versión de DAE dedicada a LibO.

Y así nació la edición 2016 de DAE.

En estos momentos, con la edición 2018 casi lista ya lista, me encuentro en una confortable situación en la que conozco de cerca ambos proyectos, pero no estoy afiliado a ninguno. Y eso está muy bien, ya que me da total libertad para repartir, según sea necesario, tanto loas como garrotazos.

El resto es historia.


Algunos enlaces para nada exhaustivos relacionados al texto, pero sin un orden particular, que ya me cansé de tanto escribir.

https://en.wikipedia.org/wiki/StarOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/OpenOffice.org

https://en.wikipedia.org/wiki/Apache_OpenOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/LibreOffice

https://forum.openoffice.org/en/forum/index.php

https://forum.openoffice.org/es/forum/index.php

https://wiki.openoffice.org/wiki/Documentation/UserGuide

https://wiki.openoffice.org/wiki/ES/Manuales

https://wiki.documentfoundation.org/Main_Page

https://ask.libreoffice.org/en/questions/

(Pseudo) Pausa veraniega

Comienza la época en la que:

  • Mis lectores se van de vacaciones
  • Mis alumnos normales se van de vacaciones
  • Los alumnos «extras» que quieren hacer lo que no hicieron en el año en solo un par de semanas se acumulan para los cursos de verano

Por lo que trataré de sobrevivir al calor y a los alumnos, y por si fuera poco intentaré avanzar con la nueva edición de «domando al escritor». Veremos cuál de los tres retos resulta más difícil.

¡Nos leemos en septiembre! Y no olviden de hidratarse y usar protector solar nuevo, que el del año pasado seguramente ya no vale.

Liberapay tiene un problema

Actualización (octubre 2018): la situación ya se está resolviendo


Artículo inusual en día inusual, pero es algo importante.

Hace un año comencé a «tirar de la manga» de mis lectores creando una cuenta en Liberapay.

Copio de la página del proyecto, que quién mejor que ellos para definirse:

Liberapay es una plataforma de donaciones recurrentes.

Ayudamos a financiar a los creadores y a los proyectos que aprecias.

En este tiempo algunos euros han entrado, por lo que aprovecho para agradecer a los anónimos mecenas que ayudan a sostener las aventuras de este pingüino. ¡Muchas gracias!

Pero no es sobre mis finanzas que quiero hablar hoy, sino sobre las de esta plataforma de pagos.

Con software libre se logra mucho, pero a un cierto punto hay que «conectarse» con la parte bancaria y hasta ahora Liberapay se apoyaba en la compañía Mangopay para realizar las transacciones. Y he aquí el problema: Mangopay está «expulsando», sin justificación y sin preaviso, a Liberapay

Liberapay is in trouble

Liberapay está tratando de reorganizarse contra reloj (les queda no mucho más de una semana), por lo que si tienes cuenta en esta plataforma debes realizar cuando antes lo siguiente:

Si estás donando: Debes decidir entre dar todo el dinero que queda en tu cuenta «de un golpe» a los beneficiarios de tus donaciones, o bien retirar el dinero residuo para que te sea restituido a tu cuenta.

Si estás recibiendo donaciones: debes transferir a tu cuenta bancaria / tarjeta de crédito el saldo que tienes lo más pronto posible.

Tienes más información (en inglés) en el artículo que enlazo más arriba.

Y esas cosas, que el mundo está complicado.

Sobre cómo este pingüino se decidió a escribir un relato breve que habla de Marte, y lo que finalmente resultó

¡Atención! Este artículo contiene un relato breve llamado «Otra oportunidad». Estuve tentado a dar al artículo el título de «el pingüino marciano», pero hubiera resultado un tanto confuso. Igual, que quede registrado el hecho indiscutible de que el título «El pingüino marciano» es idea mía, solo me queda encontrar un argumento válido que lo acompañe.


Para el episodio 50 de Radio Skylab, donde se destripa la novela de Rob Weir The Martian y su correspondiente película, los Radionautas organizaron un concurso de relatos cortos (hasta 500 palabras) con tema «colonización de Marte».

En mi juventud pasé una etapa donde escribía y sucesivamente descartaba muchas cosas, hasta que la vida hizo que comenzara a descartar más de lo que escribía llevándome al punto en el que casi nada ha quedado. Quizás por eso, cuando me enteré del concurso decidí saltarlo como siempre… hasta que el recuerdo de un artículo de la NASA (al final diré cuál) se despertó en mi mente y un argumento se construyó de la nada. Redactado in extremis y en un formato que no me es familiar, el mismo día de cierre envié el pequeño relato que encontrarás a continuación. No sé qué valor tenga y de hecho tampoco me interesa: me he divertido volviendo a escribir ficción y eso es lo que importa.


Otra oportunidad

Proteger a un planeta del viento solar creando un pequeño sol artificial puede sonar extremo, pero situaciones extremas requieren soluciones extremas.

La construcción de la estación llevó décadas: lograr que el mayor reactor de fusión jamás creado se mueva gentilmente en su órbita halo en torno al primer punto de Lagrange fue sumamente difícil.

Pero finalmente lo hemos logrado.

El flujo de plasma se estabiliza, las corrientes crecen, el campo magnético se intensifica.

Un campo magnético artificial, creado por un pequeño sol artificial para proteger la atmósfera de un planeta natural: Marte.

Los satélites comienzan a detectar el flujo de campo magnético y casi simultáneamente notan la clara disminución de las partículas del viento solar: el proyecto más grande de la humanidad deja por fin de ser un sueño.

Crear esta línea de defensa para Marte ha sido difícil, pero no más de lo que será mantenerla por siglos, milenios, por el tiempo que sea necesario.

Ahora que estamos protegiendo la tenue atmósfera podremos pensar en hacerla más densa, capaz de sostener temperaturas más altas y agua líquida, de recuperar al menos una parte del océano que alguna vez existió en el planeta.

Todo ha sido estudiado meticulosamente, todas las posibilidades han sido consideradas.

El dióxido de carbono congelado en los polos comenzará a sublimarse, aumentando no solo la presión atmosférica sino también el efecto invernadero. Grandes plantas químicas procesarán minerales de la superficie para emitir más gases que ayuden a retener el preciado calor del Sol.

Y así, lentamente, el planeta volverá a ser habitable.

Pero no para nosotros: para los verdaderos marcianos.

Las sondas de la segunda mitad del siglo XXI nos revelaron que Marte no solo había sido habitable en el pasado, descubrieron de hecho que estuvo habitado.

La vida es tenaz y cuando comienza es difícil detenerla. Las condiciones de Marte cambiaron para peor, los océanos se congelaron y la atmósfera se perdió en el espacio, pero la Vida que surgió al comienzo de su historia luchó para quedarse. Y ganó.

A su manera.

En los depósitos de hielo, bajo las rocas, muy por debajo de la línea donde domina la implacable radiación solar, la Vida se adaptó a un ambiente hostil, pero no por eso vacío de posibilidades.

Metabolismos lentos, requerimientos energéticos extremadamente modestos satisfechos gracias a la química y no al Sol: la biosfera marciana siguió evolucionando bajo la superficie por eones.

Hacer que Marte sea nuevamente habitable es el proyecto más grande encarado por la humanidad. Pero su grandeza no está en la escala de la Ciencia utilizada o en la brillantez de las soluciones dadas por la hija de esta, la Tecnología. Lo que hace que este sea el más grande de los proyectos de la humanidad es que no lo estamos haciendo por nosotros sino para ellos, para los Marcianos.

Le estamos dando a la vida en Marte una nueva oportunidad. Queremos que Marte sea colonizada por verdaderos Marcianos.

Como, 11 de marzo 2018


ReferenciaNASA proposes a magnetic shield to protect Mars’ atmosphere

Faro Voltiano

La ciudad de Como ha visto nacer a algunos personajes de trascendencia histórica. Ya en época romana, la Novum Comum decidida por Julio Cesar nos dio a los dos Plinio, Viejo y Joven. Diecisiete siglos después, el 18 de febrero de 1745 nos regaló a Alessandro Volta, inventor de la pila eléctrica y el capacitor, el primero en sugerir que lo que hoy llamamos gas metano podría provenir de la descomposición de materia vegetal: solo algunos ejemplos de los numerosos temas que tocó durante su vida. Entre los grandes de la historia de la ciencia, Volta es uno de los pocos físicos con el raro honor de tener una unidad de medida dedicada a su nombre.

Volta pasó varios años de su juventud en un comune que se encuentra sobre la ciudad de Como llamado Brunate. Allí, en la cima del Monte Tre Croci (localidad de San Maurizio), en el centenario de la muerte del investigador se creó el Faro Voltiano.

Visible desde gran distancia (incluso desde la vecina localidad de Chiasso, ya en Suiza), desde el atardecer hasta el alba el faro se enciende sucesivamente en color verde, blanco y rojo.

Quizás el lector atento habrá notado que la fotografía anterior es un detalle de la «cabecera de página» de este sitio. La fotografía original, que se muestra a continuación, fue tomada en febrero de 2018.