Mozart y Papageno

Advertencia: esta entrada es una especulación sumamente arbitraria, inútil y seguramente infundada sobre música clásica, opera y uno de los mejores autores de la historia, Wolfgang Amadeus Mozart. ¡Estás advertido!


Hace un tiempo vi un viejo documental de la BBC sobre la vida de Mozart: IMDb: The Genius of Mozart (2004). Si bien el presentador no es justamente el punto sobresaliente de la obra, el documental en sí está muy bien realizado y es altamente recomendable. Al (afortunadamente breve) diálogo directo del presentador con el público lo siguen magníficas actuaciones y una música conmovedora que sirven a dramatizar las distintas escenas de la vida de Mozart. Lo más llamativo de este documental es que una parte de las apariciones de los personajes históricos (el padre y la hermana del compositor, su esposa, sus amigos) se da como una serie de «entrevistas». La verdad es que está muy bien logrado y logra atrapar al espectador.

La razón para comentar hoy este extenso documental (en total, son casi tres horas) es la mención en el mismo de algo que ya había oído otras veces, algo que suena perfectamente razonable y que casi con total seguridad fuera verdadero, pero que siempre me generó una extraña sensación de incomodidad: me refiero a la pertenencia de Mozart al orden de la francmansonería y, particularmente, a la influencia de los ideales de este orden en la composición de una (¡de las tantas!) de sus obras maestras, La Flauta Mágica.

Parece no haber dudas de que Mozart, como muchos de sus amigos y protectores, fue francmasón, llegando incluso al grado de «maestro masón» con sorprendente rapidez (perteneció al orden solo durante los últimos siete años de su vida).

La visión general de muchos críticos, visión sostenida por el documental del cual hablo al inicio de esta entrada, es que en La Flauta Mágica es posible encontrar la influencia de los valores y los rituales de la fracmasonería: Tamino, empujado por el amor que siente por Pamina, enfrenta diferentes pruebas que lo llevan desde la ignorancia creada por los engaños de la Reina de la Noche hasta la iluminación final.

Y es que analizando la obra fríamente no es difícil el encontrar múltiples simbolismos que apuntan a la búsqueda de «la iluminación», de «la verdad».

Es decir, la hipótesis de la influencia de los ideales de la francmasonería en La Flauta Mágica parece verosímil y fácil de demostrar, incluso es razonable si consideramos la historia del compositor. Hasta podría admitir que conscientemente Mozart incluyó estas influencias en forma premeditada… pero aún así…

Todos los personajes de esta magnífica singspiel tienen su momento de gloria con arias memorables: Tamino frente al retrato de Pamina, la desilusión de esta última cuando equivoca el significado del silencio del primero, la magnífica pirotecnia de la Reina de la Noche en el segundo acto, el personaje de Sarastro que requiere de un bajo magníficamente expresivo, por no mencionar los continuos juegos vocales de «las tres damas». Pero seamos sinceros, ¿cuál es el personaje que todo espectador está esperando, aquel del cual recordamos todas sus arias? ¿Quién interpreta la melodía que silbamos cada vez que La Flauta Mágica vuelve a nuestra memoria? ¿Por quién estamos todos preocupados al final de la obra?

Tenemos que admitirlo de una vez: es Papageno.

Papageno, el cazador de pájaros, el hombre simple de gustos simples, el que dice

Luchar no es lo mío.

Y tampoco deseo la sabiduría.

Soy un hombre primitivo,

que se contenta con el sueño,

la comida y la bebida

Papageno, el que no puede callar, el que tiene miedo, el que falla en todas las pruebas.

Cuando vemos a Bergman1 diciendo que él no es Alexander intuimos que de alguna forma nos está, y se está, engañando y que de hecho el severo pastor de Fanny y Alexander no es otro que el padre del director. Cuando leemos a Tolkien sabemos que el personaje de Sam no hubiera existido sin la experiencia del autor en la Gran Guerra2.

Un autor es ante todo un ser humano que piensa y siente con toda su vida. Al crear no podemos, no debemos, excluir nuestros propios anhelos: la obra no puede separarse del autor.

Mozart puso especial cariño al desarrollar la música que acompaña al personaje de Papageno y esto el espectador lo nota. Quizás Mozart buscara conscientemente la «iluminación», pero no puedo quitarme la idea de que en el fondo, oculto incluso para sí mismo, tal vez, solo tal vez, prefería la vida simple, desenfadada y sin preocupaciones que nunca pudo vivir.


1 Ya he hablado por estas páginas de la relación de Bergman con La Flauta Mágica.

2 My Sam Gamgee is indeed a reflexion of the English soldier, of the privates and batmen I knew in the 1914 war, and recognized as so far superior to myself — Cartas de J.R.R. Tolkien

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El difícil arte de escribir

Hace unos meses, un lector me envió, a través del formulario de contacto del sitio, una pregunta muy interesante. En el artículo de hoy quiero explorar en mayor profundidad la breve respuesta que le di en su momento, convirtiéndola en un «ensayo» independiente. Aquí va.


En mis vueltas por la red, muchas veces me he cruzado con variaciones de la siguiente ridiculez frase: «una de las formas más simples de ayudar a un proyecto de software libre es escribir documentación sobre el mismo».

No.

Escribir documentación es una de las formas más útiles de ayudar a un proyecto de software libre, ¡pero de simple, nada!

Escribir bien es difícil, mucho (¡mucho!) más de lo que la gente cree. Requiere conocer a la perfección el software del que se habla y a sus usuarios, requiere muchísimo trabajo de planificación, buscar formas alternativas de explicar, de usar… y por sobre todas las cosas requiere dedicar horas y horas de trabajo para construir, pulir y corregir. Y luego volver a pulir y volver a corregir.

Escribir documentación útil también requiere conocer el idioma en el que se escribe, algo que, desgraciadamente, muchos escritores de la red suelen pasar por alto. Una prosa inconsistente o monótona, abusar de los signos de puntuación o el prodigarse en palabras técnicas (pecados en los que yo también he caído) no ayuda a que te comprendan.

Escribir bien es un gran desafío y un esfuerzo enorme que además requiere práctica y atención al detalle, pero el poder ayudar a los demás, incluso a través de la palabra, siempre vale a pena.

Atención, que este artículo no es para descorazonar a los potenciales escritores, sino todo lo contrario: escribir bien es un desafío, sí, pero uno sumamente gratificante y realmente útil que puede ayudar a muchísimas personas. Si te gusta escribir, ¡escribe! Lo único que te pido es que lo hagas dándole la importancia, y el tiempo, que la tarea merece.

No sé qué valor tengan, pero aquí van los pocos consejos que puedo darte.

Para empezar, una variante del viejo cliché: si escribes «a prueba de tontos» solo los tontos te leerán, pero si escribes «solo para expertos» ni siquiera los expertos te leerán. Dale a tus lectores la posibilidad de esforzarse un poco ya que solo con esfuerzo se aprende, pero no exageres.

Nunca escribas por obligación. Si bien es útil fijarse una rutina de publicación, intentar una rutina de escritura es contraproducente: si un día no tienes deseos de escribir, no escribas, que no pasa nada. Aún en esos momentos en los que solo quieres distraerte con vídeos o juegos, en el fondo de tu mente el proceso seguirá adelante y cuando vuelvas a sentarte frente al teclado verás que la pausa fue útil.

Toma la tarea como un juego personal, como un desafío, que así nunca te resultará pesada.

Pon tu afecto no solo en aquello sobre lo que estás escribiendo, sino también en cómo lo estás escribiendo.

Si puedes decir lo mismo con menos palabras o con palabras más simples, ya estás tardando en editar tu texto.

De ser posible, que otras personas lean lo que escribes antes de publicarlo: puede ser que tu familia te odie por eso, pero tus lectores te lo agradecerán.

Si no encuentras a otro friki que pueda funcionar de beta tester, antes de la revisión final deja «descansar» el texto por unos días: dedícate a otro proyecto, pon por un tiempo tu mente en otra cosa, que así al volver todo resultará más claro y te será más sencillo el encontrar errores sutiles.

También es útil, si bien no siempre se puede hacer, el tratar de «ver todo con otros ojos». Por ejemplo, traducir mi libro sobre Writer al inglés me ayudó a encontrar, y a corregir, pequeños problemas de consistencia en el texto.

En fin, diviértete escribiendo, que esa es la única forma de hacerlo bien.

Y mantén siempre a mano los diccionarios de la RAE, tanto el de la lengua española como el diccionario panhispánico de dudas: yo los uso todo el tiempo. Ya hablamos por aquí sobre cómo utilizarlos en el escritorio Plasma. También te recomiendo el trabajo del profesor Alberto Bustos, tanto en su blog como en su canal de youtube, que lo que ofrece es oro puro para quienes deben escribir en castellano.

Es más, de dejo con un par de sus vídeos:

Resumiendo: ¿quieres ayudar a tu proyecto de software libre favorito, pero no sabes programar? ¡Escribe! Pero no porque sea fácil, que no lo es, sino porque vale la pena el hacerlo.

Qué son los «cálculos de servilleta»

En inglés son los cálculos «detrás del sobre» (back-of-the-envelope). También se les conoce informalmente como «problemas de Fermi» (otro homenaje al gran Enrico Fermi). Pero más allá del nombre que le demos la idea es hermosamente desafiante: al enfrentarnos a un fenómeno del cual tenemos, como máximo, una sospecha, realizar un «cálculo rápido» lleno de aproximaciones que sin embargo no se aleje demasiado de la realidad. Es decir, ver por dónde van los tiros, pero tratando al mismo tiempo de dar cerca del centro del blanco.

Hoy quiero mostrar un ejemplo práctico (es un modo de decir) de este tipo de cálculos: ver qué tan (poco) realista es la tormenta de viento que da inicio a «El marciano».

Creo que a esta altura ya nadie se va a sorprender si digo cómo comienza «El marciano», la novela de Andy Weir llevada al cine por Ridley Scott: durante una misión de exploración de Marte se desata una terrible tormenta que amenaza tumbar la nave espacial por lo que la misión tiene que ser abortada, no sin antes perder a uno de los astronautas (el protagonista de la historia) que queda varado en el planeta rojo.

La novela está bastante bien y la película tiene un par de méritos, pero ambas se toman ciertas «licencias creativas», la peor de las cuales, desgraciadamente, es justamente la tormenta inicial.

Pero no nos adelantemos.

Cuando comencé a leer el libro la primera pregunta que me hice como físico y espaciotrastornado fue, «considerando que la presión atmosférica de Marte es menor del 1% de la de la Tierra, ¿qué velocidad tendría que tener el viento marciano para lograr el mismo efecto que un viento terrestre?».

Reproduzco aquí el «cálculo de servilleta» que hice en ese momento.

Primero, algunas cosas básicas. Recordarás del instituto que «fuerza es igual a masa por aceleración», y dependiendo de tu profesor/a con un esfuerzo recordarás quizás haber visto pasar alguna variante de «impulso dividido tiempo». Pues bien, la forma correcta de esta última expresión es decir que la fuerza es la derivada en el tiempo de una cantidad física llamada momento lineal p, que puede escribirse como el producto de la masa de un objeto por su velocidad.


Si te pica la curiosidad sobre la relación entre el momento lineal, la fuerza y las tres leyes de Newton puedes darte una vuelta por el blog de los cuentos cuánticos, que el señor Enrique Borja no solo es uno que sabe de lo que habla, también sabe decirlo en forma entretenida.


A lo nuestro:

\displaystyle F = \frac{dp}{dt} \approx \frac{\Delta p}{\Delta t} \propto \mathcal{G} \frac{m v}{\Delta t}

donde \mathcal{G} es un factor donde iremos metiendo todas las complicaciones que no nos interesan por el momento (como el hecho de poner la velocidad y no su variación: después de todo, la variación será una fracción de la velocidad…). Recuerda que queremos una «idea», no el resultado exacto.

La atmósfera de la Tierra es principalmente nitrógeno mientras que la de Marte es esencialmente dióxido de carbono. ¿Recuerdas qué es la masa molar de una molécula o el número de moles? Algún día tengo que ponerme a escribir sobre esos conceptos, pero digamos por ahora que los moles nos dan una forma de contar cuántos elementos hay en una cierta cantidad de materia, mientras que la masa molar nos dice la masa de esos elementos (digamos, las moléculas constituyentes). Pues bien

\displaystyle F \propto \mathcal{G} \frac{m v}{\Delta t} \approx \mathcal{G} \frac{M_{mol} n v}{\Delta t}

Ahora tenemos que recordar la ley de los gases ideales: P V = n R T, donde P es la presión,  V el volumen,  n el número de moles, R una constante y T la temperatura en grados Kelvin (esto es importante), lo cual nos permite escribir

\displaystyle F \propto \mathcal{G} \frac{M_{\text{mol}} n v}{\Delta t} = \mathcal{G} \frac{M_{\text{mol}} P V v}{ R T \Delta t}

Ahora bien, ¿cómo podemos reescribir ese volumen? Si consideramos que el gas, por acción del viento, se mueve para golpear una superficie sobre la cual este viento ejercita una fuerza, podemos pensar que ese volumen está formado por el área de esa superficie y una «altura» dada por la distancia recorrida por las partes más lejanas del gas que son capaces de golpear la superficie en el tiempo que estamos considerando. Es decir

\displaystyle V \approx A v \Delta t

Nuevamente nos estamos saltando algunas «cuestiones geométricas», pero para eso tenemos el factor \mathcal{G}. En fin, que todo esto nos da

\displaystyle F \propto \mathcal{G} \frac{M_{\text{mol}} P V v}{ R T \Delta t} \propto \mathcal{G} \frac{M_{\text{mol}} P v \Delta t v}{ R T \Delta t} = \mathcal{G'} \frac{M_{\text{mol}} P A v^2}{T}

donde en la última igualdad he simplificado lo que había que simplificar y he metido todas las constantes que no me interesan en el «factor geométrico».

Ahora toca el último paso: decir que este factor geométrico es más o menos el mismo para las atmósferas de la Tierra y de Marte, poner índices apropiados para diferenciar la Tierra de Marte e igualar las expresiones resultantes… te dejo como ejercicio el ver que

\displaystyle v^{\text{Marte}}\approx\sqrt{\frac{M_{\text{mol}}^{\text{Tierra}}}{M_{\text{mol}}^{\text{Marte}}}\frac{P^{\text{Tierra}}}{P^{\text{Marte}}}\frac{T^{\text{Marte}}}{T^{\text{Tierra}}}}\cdot v^{\text{Tierra}}

También te dejo como tarea el buscar los valores típicos para las variables y jugar con los números. A mi me da que para tener el mismo efecto que en la Tierra, un viento en Marte debería ir entre 7,7 (siendo muy optimista) y 12 veces más rápido que en la Tierra. Es decir, para tener los mismos efectos de un tornado en la tierra (vientos de unos 100 \frac{km}{h}) un viento en Marte tendría que ir entre 770\frac{km}{h} y 1200\frac{km}{h}… con lo que va a ser que no, especialmente considerando que los vientos más rápidos que puede dar Marte no pasan de los 95\frac{km}{h} (60\frac{millas}{h} en el artículo original).

Claramente, tarde o temprano las cuentas hay que hacerlas bien, pero estos cálculos preliminares, el análisis dimensional y otros «trucos sucios» de este estilo siempre resultan útiles para el planteo inicial de un problema. De hecho, buscando un poco por la red (por ejemplo, aquí y aquí) todos parecen concordar con un factor 10 de diferencia.

¡La física es muy divertida!

Es verdad, no es una servilleta. Es muy difícil escribir en servilletas. Tampoco es un sobre. Y sí, la foto es horrible. Estas cámaras de los móviles.

Nos leemos en enero

El 2018 ha sido un año muy particular para este pingüino, con un par de cosas buenas, pero también con algunas situaciones realmente difíciles de las cuales todavía me estoy recuperando. Ha llegado por lo tanto el momento de hacer una pausa en las publicaciones y tomar un poco de aire fresco (literalmente, que por aquí hace frío) para recuperar las fuerzas, el ánimo y el ritmo de escritura, que la lista de artículos programados se está acortando.

El próximo artículo está ya planeado para el 10 de enero, pero no te digo de qué se trata, que seguro será una sorpresa (ya me dirás si buena o no). Nos leemos entonces por esas fechas, amigo lector: espero que, sin importar lo que quieras festejar, pases unas muy felices fiestas.

Y a no exagerar con el turrón, que después la digestión se vuelve difícil.

Disponible LyX 2.3.2

Una rápida entrada para este viernes de diciembre: si bien los usuarios de openSUSE ya lo tenemos desde hace unos días en el repositorio publishing, hoy el proyecto LYX ha anunciado la disponibilidad de una nueva versión de corrección de errores de la línea 2.3

Public release of LyX version 2.3.2

La lista de correcciones de error y mejoras en la interfaz gráfica es grande, por lo que te dejo explorar el anuncio. Happy LYXing!

Munson, una agradable «slab serif»

Este artículo es parte de la serie Recomendando fuentes tipográficas


Debo admitirlo, nunca me he sentido particularmente atraído por las fuentes «slab serif», pero la que hoy presento no solo es casi una serif «normal»: está tan bien diseñada, con terminaciones «en esfera» en algunos puntos particularmente bien elegidos, que estoy seguro que aquellos que gusten de la tipografía del siglo XIX la encontrarán sumamente interesante:

Munson, por PJMiller

La lista de habilidades OpenType es más bien reducida, pero seguramente podrá encontrar un lugar en textos no muy «exigentes».