«Fandom», «haters» y el sesgo de confirmación

Pues que sí, que hoy tenemos otra diatriba: en una entrada anterior me había quedado pendiente el hablar mal de los fanáticos de Tolkien, ¿recuerdas?


Creo que a esta altura del siglo y del blog puedo dar por supuesto que tienes, estimado lector, al menos una idea de lo que sucede cuando Frodo logra finalmente llegar al borde de las Grietas del Destino: no es capaz de dejar ir su Carga, por lo que sin la involuntaria intervención de Gollum, y la voluntaria acción de Ilúvatar, el Anillo Único no habría sido destruido.

Pues bien, hace unos meses (¿o años?, no recuerdo) pasó por mi pantalla un extenso artículo de un «fan» de Tolkien. El columnista argumentaba, con abrumador lujo de detalles y citaciones, que en realidad Frodo no había fracasado. Llamaba como testigos de su conclusión a San Agustín, la biblia, los más variados textos filosóficos (incluyendo algún texto budista, si no recuerdo mal) e incluso una particular carta escrita por el propio Tolkien.

Un trabajo de investigación y preparación impresionante, sin lugar a dudas. Lastima que en esa mismísima y famosa carta (y en muchas otras, que lo dijo varias veces) el propio Tolkien escribiera, de su puño y letra y sin dejar lugar a dudas, no solo que Frodo había fracasado, sino que ese fracaso era inevitable y que su realización ya resultaba clara mucho antes de ese punto culminante de la historia.

Lo que me lleva entonces a escribir este artículo no son las sumamente interesantes cuestiones filosóficas que la escena frente a las Grietas del Destino pueda inspirar, lo que me impulsa a padecer sobre el teclado es la acción de un individuo con una idea fija que llega al punto de negar la opinión, y la autoridad, del autor de una obra para así defender su propia y absurda interpretación.

¿El motivo? El sesgo de confirmación, por supuesto. La idea elegida como «buena» por una persona termina siendo más importante que su eventual (falta de) verdad y cualquier cosa que hable de ella, aunque sea indirectamente, aunque sea en remota apariencia, será vista desde el preciso ángulo que la haga parecer que soporta la postura preconcebida.

Hay dos motivos que me impiden enlazar al mencionado artículo. Uno es que no quiero darle publicidad al cabezotas ese, pero el más importante, y triste, es que no resulta un caso único o tan siquiera ejemplar: se da por todas partes y en todo momento, tanto en la obra de Tolkien (las absurdas discusiones sobre las alas del Balrog, armaduras de placas en la Tierra Media, las orejas de los elfos o su color de piel, etc.) como en otras ficciones o incluso en otras realidades.

Claramente el sesgo de confirmación también se puede dar, y de hecho se da, en forma negativa: no solo es utilizado por nuestras débiles mentes humanas para sostener lo insostenible, también sirve para atacar lo inatacable. No importa que entre los peores villanos de la primera edad destaquen los vengativos Fëanor y sus hijos o el traidor Maeglin, todos ellos muy élficos y de piel y ojos muy claros, no importa que los verdaderos culpables de todo lo malo que sucede en la segunda edad no sean tanto Sauron y sus seguidores como los elfos de Celebrimbor y la gente corrupta de Númenor, no importa que uno de los villanos por excelencia de la tercera edad sea un hombre blanco, de pelo blanco y que se identifica con una mano blanca como es Saruman, no importa que Tolkien describa a los Hobbits, verdaderos héroes de la historia, como gente de piel más oscura que los otros pueblos, no interesa que cada vez que un personaje muestra actitudes racistas siempre termine siendo castigado (desde Thingol en la primera edad hasta Boromir en la tercera, pasando por las guerras de sucesión en Gondor e incluso por algún que otro orco que es víctima del subordinado al que estaba maltratando)… nada de eso importa para aquellos que decidieron acusar a Tolkien de racismo ya antes de leerlo y que sacarán de contexto y tergiversarán cualquier frase que sirva, al menos a sus propios oídos, a justificar la posición injustificable.

Y mejor no entremos en el tema de los que niegan el cambio climático y las vacunas, los que hablan de conspiraciones de todo tipo (los que sospechan del proyecto Apolo, los defensores de la Tierra plana, la lista es interminable) o los que se creen moralmente superiores a los demás solo porque así lo dice su libro de cabecera (y esto va no solo para los creyentes fanáticos: los ateos fanáticos también son insufribles), que ahí si que me pongo de mal humor.

Ya lo he dicho otras veces: me parece que el título de Homo Sapiens Sapiens le queda un tanto grande a nuestra especie. Quizás tendríamos que inventar otro y decir, si vamos a hacerle caso a los traductores de latín en línea que he consultado, algo así como Homo qui non agnoscis suum Biases: el humano que no reconoce sus propios prejuicios.


Si tienes un latinajo más apropiado, ¡compártelo en los comentarios!

Estoy cansado de los fanáticos de Star Wars

Pues sí, que hoy me descuelgo con otra diatriba. Si te sirve de consuelo no voy a atacar a Star Wars como producto#↑, más bien a sus fanáticos.

Y antes de que me protestes: los fanáticos de Tolkien también me tienen cansado, especialmente aquellos que defienden las indefendibles películas de Peter Jackson. Pero no es correcto el ponerse a despotricar contra dos religiones cinematográficas en un único artículo, las tensiones se volverían tan grandes que la curvatura resultante generaría un agujero negro, por lo que me voy a enfocar en un único grupo que así lograremos mantenernos fuera del radio de Schwarzschild#↑. Quizás otro día seguimos con los demás.

En fin, a lo nuestro. Hagamos un poco de historia.

Allá por la segunda mitad de los años 90 del pasado siglo, en una época en la que internet era una cosa que pocos utilizaban y empresas como google todavía no habían sido fundadas#↑, se produjo el anuncio de las precuelas de la trilogía original de Star Wars. Fue allí que finalmente comencé a notar que algo andaba mal con cierta gente.

Recuerdo que estaba en la concurrida reunión cuando salió el tema de la nueva trilogía. En el grupo había dos personas sobre las que me concentraré en esta anécdota (sin dar nombres, por supuesto): la primera confesó que no había visto la trilogía original y la segunda puso una cara extraña al oír tal confesión, pero al principio no dijo nada. Me ofrecí entonces a contar de qué se trataba la historia a esta primera persona mientras la segunda permanecía en silencio sosteniendo su drink.

Dije las típicas cosas: la primera película es entretenida y fue pionera de los efectos especiales, la segunda es quizás la más «profunda» (si bien la palabra profunda es un tanto exagerada aquí) y la que desarrolla mejores ideas… Entonces comencé a hablar de la tercera, y lo hice con la siguiente frase: «eso sí, El retorno del Jedi empieza con el que es quizás el peor plan de rescate de la historia del cine»#↑.

Fue en ese momento que la segunda persona se movió y, tensando su rostro en un gesto de desprecio me dijo: «Star Wars es sobre la eterna lucha del bien contra el mal, si no entendés eso…».

No estoy exagerando, esas fueron sus textuales palabras#↑.

A partir de ese momento mi definición de estupidez se actualizó con el ejemplo perfecto.

No pude evitar el lanzar una carcajada ante tal disparate, y los demás que allí estaban presenciando la escena me siguieron, reduciendo nuevamente al silencio a este fanático irredimible. Locos nunca faltan, pensé, y no le di mayor importancia… gran error: ese fue el primer momento en el que me enfrenté a la «subcultura Star Wars», pero no sería el último.

No te cansaré con mis anécdotas, que son muchas, especialmente porque me cansa el contarlas, por lo que pasaré directamente a una de las últimas#↑.

Un par de años atrás, en plena promoción de la nueva trilogía (no recuerdo si antes o después del estreno de The Force Awakens), me encuentro con otro adorador de la saga y, tanto para molestar, inicio la conversación así:

—Algo que no se entiende es el motivo por el cual Obi-Wan deja al Luke bebé con sus tíos. ¡No tiene sentido! ¡Tendría que haberlo entrenado desde el principio! Claro, la verdadera respuesta a esto es que Lucas no tenía ni idea de cómo seguiría la historia cuando desarrolló la primera película allá por 1977. De hecho, ni siquiera sabía que la historia seguiría, punto. Pero de cualquier forma es un enorme hueco argumental, hay que admitirlo.

—¡Para nada, para nada!— dijo mi interlocutor, con marcada satisfacción —Hay un canal de youtube llamado Star Wars Theory que tiene un vídeo que justo explica esto a la perfección. ¡Todo está allí!

La verdad es que me quedé sin palabras. A ver, ¿la explicación de uno de los principales huecos argumentales la da un desconocido en youtube? Como diría el señor Spock, «fascinante».

En fin, que fui a ver el bendito vídeo. No me pidas que te lo enlace, si te interesa te lo buscas, pero básicamente ese vídeo dice que en un comic publicado por Disney luego de adquirir los derechos de las películas se muestra cómo un enojado tío de Luke le dice a Obi-Wan que se aleje de su familia, ¡y Obi-Wan le hace caso!

A ver si entiendo, me está diciendo que Obi-Wan, una persona que lo primero que hace cuando aparece en la trilogía original es mentirle a Luke#↑, que sigue manipulando mentalmente a todos los que se le cruzan, que corta con su sable de luz el brazo de un extraterrestre sin mirar siquiera cómo este, seguramente, luego moría, alguien que en las precuelas no perderá oportunidad para mostrarse seguro de sí mimo por no decir soberbio, que llega a decirle a Yoda que está dispuesto a desafiar al consejo jedi entrenando a Anakin por su cuenta… en fin, ¿que esta persona que de sumisa tiene bien poco#↑ simplemente acepta lo que el tío de Luke le dice y se mantiene aparte? ¿Y que todo esto está «explicado» en un comic publicado por Disney cuando se propuso relanzar la saga?

Qué puedo decir, estoy tentado de actualizar nuevamente el ejemplo perfecto de mi definición de estupidez.

Por curiosidad miré algunos vídeos más de ese canal de youtube y leí alguno de los comentarios de sus seguidores. Como decimos por estas tierras, llevándonos las manos a la cabeza, mamma mia!

La verdad es que me superan. Ver hasta donde llegan los fanáticos de Star Wars para justificar el que la saga que tanto adoran es en realidad digna de toda su devoción me ha asqueado tanto que no he podido ir a ver las nuevas películas. Como digo en el título, los fanáticos de Star Wars me han cansado, llevándome a un punto en el que esas simples historias que alguna vez me resultaron entretenidas ahora me parecen completamente intolerables.

Y mejor no entremos a hablar de la secta que llora, grita y patalea en youtube hablando de la «desalmada»#↑ Disney que ha «arruinado» la saga con las secuelas y qué se yo qué más… A ver, si no te gustan las secuelas, y me parece perfectamente creíble el que sean un desastre abominable, ¡quédate con la trilogía original y sigue con tu vida!

En fin, que para suavizar esta particular diatriba te dejo con una viñeta de La pulga snob, donde el señor Diplotti desarrolla un tema relacionado (clic en la imagen para ir a la tira original)


Como siempre, el próximo artículo será normal. Digo, normal en el sentido de «como las otras cosas que escribo normalmente», que yo de normal tengo bien poco, ya sabes.

Decir «GNU/Linux» también está mal

Me vino la loca idea de iniciar una sección de diatribas en este blog, un lugar desde el cual poder insultar a todo el mundo sin reservas. Aquí va la primera entrega de esta nueva misión.

¡AAAAAAL(imagina a un pingüino corriendo con una espada)AAAAAATAQUEEEEEE!


Hoy quiero aclarar dos puntos que considero importantes. Quizás mucha gente se enoje por esto, pero bueno, las cosas hay que decirlas.

La primera sorprenderá a muchos Stallmanitas por allí, pero el tema de San iGNUsio de la iglesia de emacs es (o al menos debería ser) una broma. No, en serio, el software libre no es una religión sino una metodología para producir software de calidad en una forma que beneficie tanto a los desarrolladores como a los usuarios, tratando de no dejar a nadie fuera. Y no, tampoco puede decirse que sea una filosofía como el zen, el budismo u otras cosas semejantes. Digo esto porque estoy particularmente harto de algunos partidarios del software libre tratando de «evangelizar» al resto del mundo: las licencias no son evangelios, son licencias. Tampoco puede decirse que el software libre sea «una cuestión ética» ya que la ética (o falta de ella) estará en los usuarios y desarrolladores, no en las herramientas: es el uso del objeto, no el objeto en sí, lo que puede estar sujeto a consideraciones éticas.

El segundo punto es el que da título a este artículo: es verdad, decir solo «Linux» no es correcto, pero decir solo «GNU/Linux» es aún peor.

Es posible que el señor Stallman se contente con usar bash y emacs sin servidor gráfico, pero estoy bastante seguro de que muchos usuarios de sistemas libres, incluyendo a muchos de los «extremistas» más recalcitrantes, no los utilizarían si no fuera por una interfaz gráfica medianamente accesible. Interfaz gráfica que no es parte del proyecto GNU, que se construye con un servidor gráfico con licencia MIT y un escritorio… con alguna licencia.

Pero incluso el señor Stallman tiene que conectarse a internet para publicar sus artículos, y para eso utilizará seguramente las componentes de red de su sistema operativo y un servidor web. Que yo sepa, ninguno de esos componentes es parte del proyecto GNU.

Decir simplemente Linux es una forma perezosa de decir «sistema construido sobre el kernel Linux con otras librerías y componentes», mientras que decir GNU/Linux es el acto premeditado de ignorar explícitamente todas las componentes MIT, BSD, MPL, Apache, etcétera que forman una unidad con el sistema, que lo vuelven útil.

Piénsalo un momento: quitas LibreOffice, LATEX, Firefox, Plasma o gnome, quitas todas esas cosas y te quedas con un sistema GNU/Linux «puro», ¿puedes hacer algo útil con él?, ¿verdad que no? Y no me vengas con una lista de todas las maravillosas cosas que puedes hacer con emacs, que no todo el mundo es masoquista.

Está mal el ser «solo un poco más correcto». Insisto: decir solamente «GNU/Linux» es aún más injusto que decir solo «Linux» ya que estarías explícitamente ignorando otras componentes.

En fin, llama a las cosas como quieras, que tengo edad suficiente como para saber que la gente no cambia. «Genio y figura hasta la sepultura», decía mi abuela. Solo te pido que no vengas a «evangelizarme» que ya estoy harto de esos que vienen a tocar el timbre un sábado por la mañana para darme «la buena noticia».

A quien pregunte, yo uso openSUSE Leap.


EDITO: Para un artículo con otro punto de vista sobre estos temas, consulta al amigo Victorhck

Enésima diatriba sobre “Linux vs. GNU/Linux”. Escapando del “flame”


Tranquilo, el próximo artículo será normal. Ya veremos cuándo viene la próxima diatriba. ¡Temas para protestar nunca faltan!