Faro Voltiano

La ciudad de Como ha visto nacer a algunos personajes de trascendencia histórica. Ya en época romana, la Novum Comum decidida por Julio Cesar nos dio a los dos Plinio, Viejo y Joven. Diecisiete siglos después, el 18 de febrero de 1745 nos regaló a Alessandro Volta, inventor de la pila eléctrica y el capacitor, el primero en sugerir que lo que hoy llamamos gas metano podría provenir de la descomposición de materia vegetal: solo algunos ejemplos de los numerosos temas que tocó durante su vida. Entre los grandes de la historia de la ciencia, Volta es uno de los pocos físicos con el raro honor de tener una unidad de medida dedicada a su nombre.

Volta pasó varios años de su juventud en un comune que se encuentra sobre la ciudad de Como llamado Brunate. Allí, en la cima del Monte Tre Croci (localidad de San Maurizio), en el centenario de la muerte del investigador se creó el Faro Voltiano.

Visible desde gran distancia (incluso desde la vecina localidad de Chiasso, ya en Suiza), desde el atardecer hasta el alba el faro se enciende sucesivamente en color verde, blanco y rojo.

Quizás el lector atento habrá notado que la fotografía anterior es un detalle de la «cabecera de página» de este sitio. La fotografía original, que se muestra a continuación, fue tomada en febrero de 2018.

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Lario

Tal y como viene siendo la tradición en los últimos años, este pingüino se toma un pequeño descanso en la transición entre calendarios.

Pero para no dejar este artículo como un simple saludo he aquí una imagen del lago de Como en un tranquilo atardecer de diciembre, visto desde un rincón muy cercano a donde vivo

La próxima entrada está programada para el 11 de enero. ¡Felices fiestas!

Y no me exageren con el turrón y las burbujas, que bajar de peso es mucho más difícil que subir. Lo sé por experiencia.

Colores y simetrías (rotas)

Me ha pasado muchas veces. Voy por algún rincón turístico de este mundo y noto que hay más para ver que lo que se supone que todo turista debe mirar por lo que me detengo a ver ese detalle y a los pocos instantes otras personas, quizás notando que mi vista apunta en la dirección «equivocada», se unen a mi nueva mirada.

Una de las ocasiones más notables en las que esto me ha sucedido ha sido en el mercado de flores de Amsterdam. Los negocios son allí increíblemente pintorescos, con sus infinitos bulbos, los magníficos tulipanes, las interminables exposiciones de flores y plantas que parecen salidas de un sueño.

Y claro, todas las miradas y todas las cámaras fotográficas están allí, que esas flores y esos bulbos bien se lo merecen. Yo también las celebro. Pero a un cierto punto me doy vuelta y comienzo a mirar algo que nadie está mirando, justo allí, en la vereda de enfrente, algo que me parece magnífico y que por lo tanto comienzo a fotografiar. Y como tantas otras veces, cuando bajo la cámara veo a mi alrededor a una decena de turistas que también están mirando lo que yo miraba y que también comienzan a disparar sus cámaras y sus teléfonos.

¿Será que mi «visión periférica» es sumamente activa o que el turista medio solo se preocupa por mirar lo que «hay que ver», perdiéndose lo demás?

Misterio.

En fin, he aquí la fotografía

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Espacio de trabajo, primera parte

Hace unos meses (más de tres, pero ¿quién cuenta?), el amigo Victorhck que ni se llama Victor ni hck, pero que igual es un amigo, lanzó la propuesta a los blogueros que andan por GNUSocial de mostrar la «cocina» de todo lo que escribimos. Dado que andaba yo en otras cosas y que por delante me quedan algunos «cambios organizativos» pues que me fue quedando en el tintero, con la idea de hacer todo cuando estuviera más tranquilo.

Y claro, como esa tranquilidad no está llegando pues que he decidido dividir el asunto en un «antes» y un «después». Hoy, claramente, muestro el «antes», que para el «después» faltan algunos meses… XD

A continuación uno de los (dos) posibles rincones de trabajo «físicos» (siendo una portátil y a pesar de que la batería está casi muerta, no es difícil desplazarse)

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La pequeña luz no es el flash, sino el indicador de disparo automático. Y es que la exposición era larga. Esas cosas que uno hace para utilizar luz natural a toda costa.

[Ahora que recuerdo, el gato ya tuvo un «cameo» el año pasado. El otro personaje que por allí anda (no yo, el otro) también tuvo el suyo, pero en una entrada diferente.]

Como ven no hay nada particular: ningún objeto «geek», ni siquiera pegatinas en el portátil. Asoma por allí un puntero láser que se ha quedado sin pilas y un disco externo con su cable USB, pero nada más. Y es que el «lugar» donde de verdad se trabaja es el siguiente:

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La radio anuncia que sale Bach y entra Händel

En el administrador de tareas se ven casi todas las herramientas de trabajo: LibreOffice, LyX, Firefox (con el panel de administración de WordPress), Dolphin (con las carpetas de trabajo) y Gwenview (recortando alguna captura de pantalla). Falta Okular (que en algún lugar tengo que ver los PDF generados por LyX) y falta KSnapshot, pero al menos la presencia de este último se intuye XD.

Pues aquí está, el espacio de trabajo actual (septiembre, 2016) de este pingüino tolkiano. Ya se verá en qué se convierte.