Writer y yo

Dado que se acerca la nueva edición de Domando al escritor (DAE), quizás sea oportuno contar mi historia en relación con Writer & Co.. O no, pero igual la voy a contar.

Comencé a utilizar software libre en la universidad, durante la última década del pasado milenio. Había por allí algún Red Hat en alguna versión que ahora no recuerdo.

A finales del 1998 (¡ya casi 20 años!), la compañía alemana Star Division comenzó a distribuir en forma gratuita su software estrella, StarOffice. Fue allí cuando comencé, tímidamente, a utilizar Writer y compañía. Creo que era la versión 5.0 o algo así, pero la verdad es que no profundicé mucho en ese momento.

Al año siguiente Star Division fue adquirida por Sun Microsystems, quien siguió distribuyendo libremente el software. La primera versión de Sun fue la 5.2, a mediados del 2000. A esa recuerdo haberla conseguido adquiriendo una revista: recuerda, lector, que existió una época en la que internet era una novedad poco utilizada. El CD traía las versiones de StarOffice para todas las plataformas, incluso para Linux.

Y fue precisamente en mi S.u.S.E. 7.0 que comencé a utilizarlo con mayor seriedad. Mi tesis de licenciatura incluyó diseños hechos con Draw, si bien utilicé LATEX
para escribirla.

Y es que era una tesis en física: ni se piensa en usar otra cosa que no sea LATEX para una tesis en física.

[Ya que estamos en tema, fue por esos años que descubrí LYX y comencé a utilizarlo]

Para quien no lo haya vivido, además de las componentes que ya conocemos, StarOffice traía su propio escritorio virtual y administrador de tareas, cliente de correo… ¡era un paquete enorme!

Pero bueno, que entonces Sun decidió liberar el código fuente, creando el proyecto OpenOffice.org (OOo).

En 2002 se liberó la versión 1.0 de OOo. Por esas épocas comencé a circular por algunas listas de correo y foros relacionados.

En aquel entonces el foro de referencia era el ya difunto oooforum. Pero ese sitio tenía los más variados problemas, por lo que un grupo de usuarios entró en contacto con la gente de Sun, quienes ofrecieron espacio, y así en el 2007 nacieron los «OpenOffice.org community forums» (¡11 años!). Cuando un año después se abrieron los foros en español yo ya estaba allí, y de hecho a los pocos meses ya actuaba como administrador.

Fue por esa época cuando comencé a escribir artículos sobre los temas que sigo tratando: Writer y LYX. Esos artículos pioneros fueron publicados en una revista digital libre llamada «Begins», que estuvo activa entre el 2006 y el 2008.

En el 2010 recopilé los artículos sobre Writer, agregué material nuevo y fue así que nació la primera edición de «Domando al escritor».

Y aquí comienzan los bailes…

También en el 2010, Sun fue adquirida por Oracle: dada la historia de esta última con el software libre, la gente comenzó, justificadamente, a temer lo peor.

A finales de septiembre del 2010, la gente que llevaba adelante el proyecto go-oo (un «fork no declarado» de OOo), más algún que otro personaje extra, mueven una varita mágica y hacen aparecer «The Document Foundation» (TDF), una fundación que da soporte al proyecto LibreOffice (LibO), un fork completamente declarado de OOo.

Lo que sucedió a continuación es un tanto caótico. Veamos si logro ponerlo en orden.

La gente de TDF invita a Oracle a donar el proyecto OOo a ellos, pero, para sorpresa de nadie, la propuesta es rechazada.

Lo que sí fue una sorpresa, y de las grandes, es lo que siguió: Oracle donó todo lo relacionado con OOo a la fundación Apache, dando lugar al proyecto Apache OpenOffice (AOO).

A este punto, en los foros estábamos en una situación complicada: Oracle no mantendría el servicio por mucho tiempo, por lo que comenzamos a ver posibilidades. Recuerdo haber tratado de hablar con la gente de LibO… y haber sido tratado muy mal. Aparentemente, la sola mención de OOo, incluso a través del inocente nombre de un foro, causaba (y causa aún) una reacción alérgica en ciertos personajes.

Es decir, la gente de TDF no estaba interesada en nuestros foros. O en cualquier foro. De hecho, viendo lo mal configurado que está el servicio «ask.libreoffice», el número de veces que se han pedido cambios para esa plataforma que nunca llegan y demás, podría decirse que siguen sin estar interesados en foros. Pero bueno, me estoy dispersando.

¿Y entonces? Pues las opciones eran o seguir solos, buscando alojamiento propio (mi gran amigo Mauricio había ofrecido espacio en sus servidores) o buscar ayuda de la gente de AOO.

Al final, por voto popular fue la segunda opción la elegida, y si bien no resultó sencillo, con el aporte de muchas personas se logró, in extremis, migrar los foros a donde están ahora.

Pequeña confesión: yo voté por la primera opción, la de seguir por nuestra cuenta.

Así y todo, antes, durante y un poco después de semejante caos, participé con gusto en varias listas de correo de LibO, aporté varios artículos de su wiki… al menos hasta julio del 2011.

Y es que, para mi sorpresa, en ese momento fui invitado a formar parte de la comisión directiva del proyecto AOO.

Que quede en claro que, a pesar de la retórica retorcida y la manipulación de datos que circulaba en esa época (desde ambos bandos, todo hay que decirlo), nada hacía pensar que LibO andaría mejor que AOO. O viceversa. De hecho, nada hacía pensar que ninguno de los dos lograría funcionar en absoluto: proyectos tan grandes requieren enormes recursos económicos y en ese primer momento no estaba para nada claro que ninguno de los dos los conseguirían.

Al menos para el común de los mortales no estaba claro, que quizás los de la varita mágica tenían más información que nosotros. ¡Quién sabe!

El famoso triángulo del administrador: solo puedes elegir dos vértices

En fin, que es un mito peligrosamente estúpido el pensar que proyectos tan complejos pueden ir adelante en forma rápida solo gracias a la contribución de los voluntarios. De hecho, LibO ha avanzado tanto gracias al apoyo de varias compañías (Red Hat, Collabora…) mientras que AOO se ha quedado en la nada porque perdió, con su inacción, el soporte de la única compañía que mostró algún interés (IBM). Quizás fue de esa incertidumbre por el futuro que nació la retorcida retórica (y la manipulación de datos) de aquellas épocas: cada uno estaba tratando de «barrer para su casa». Pero me estoy dispersando de nuevo.

¡Uffff! ¿Cómo contar lo que siguió? En fin, que comencé a poner más y más tiempo y esfuerzo en el proyecto AOO, tratando de iniciar la documentación del programa, de trabajar en su traducción, llegué a ser «administrador suplente» de todos los foros de la comunidad… y traté de llevar adelante varias discusiones. Muchas discusiones. Demasiadas discusiones.

En fin, que comenzó a darse cada vez más seguido una incómoda situación en la que yo no estaba de acuerdo con lo que el resto de la comisión directiva hacía… o, más precisamente, con lo que no hacía.

Quiero dejar en claro que no estoy diciendo que «ellos estaban equivocados y yo estaba en lo cierto», lo que digo es simplemente que no estábamos de acuerdo. Ni más, ni menos.

En fin, que luego de varios problemas (generales), rabietas (mías) y cuestiones de salud (posteriormente superadas), en diciembre del 2013 abandoné el proyecto.

La decisión fue difícil, fueron varios meses de preguntarme «¿vale la pena seguir con todo esto?», respondiéndome «no» cada vez.

Dado que, en cierta forma, había llegado a la comisión directiva del proyecto a través de los foros, podría pensarse que era válido el dar un único paso atrás: dejar la comisión, pero quedándome en los foros. Pero no me pareció correcto. Dado el desarrollo de la «situación», era más que evidente (al menos lo era para mí) que si dejaba la comisión directiva tenía que dejar todo lo demás, y así lo hice. Después de todo, los foros estaban, y siguen estando, en buenas manos.

Tres años pasaron en los que ni hice ni escribí prácticamente nada sobre ninguno de los dos proyectos. Pero cuando LibO 5 fue liberado noté algunos cambios interesantes. De hecho, por fin LibO comenzaba a ser realmente diferente de AOO. La retórica se había diluido para dar paso a una realidad más firme, por lo que decidí aceptar el pedido, y el desafío, que más veces me fue hecho a lo largo de los años: una versión de DAE dedicada a LibO.

Y así nació la edición 2016 de DAE.

En estos momentos, con la edición 2018 casi lista, me encuentro en una confortable situación en la que conozco de cerca ambos proyectos, pero no estoy afiliado a ninguno. Y eso está muy bien, ya que me da total libertad para repartir, según sea necesario, tanto loas como garrotazos.

El resto es historia.


Algunos enlaces para nada exhaustivos relacionados al texto, pero sin un orden particular, que ya me cansé de tanto escribir.

https://en.wikipedia.org/wiki/StarOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/OpenOffice.org

https://en.wikipedia.org/wiki/Apache_OpenOffice

https://en.wikipedia.org/wiki/LibreOffice

https://forum.openoffice.org/en/forum/index.php

https://forum.openoffice.org/es/forum/index.php

https://wiki.openoffice.org/wiki/Documentation/UserGuide

https://wiki.openoffice.org/wiki/ES/Manuales

https://wiki.documentfoundation.org/Main_Page

https://ask.libreoffice.org/en/questions/

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(Pseudo) Pausa veraniega

Comienza la época en la que:

  • Mis lectores se van de vacaciones
  • Mis alumnos normales se van de vacaciones
  • Los alumnos «extras» que quieren hacer lo que no hicieron en el año en solo un par de semanas se acumulan para los cursos de verano

Por lo que trataré de sobrevivir al calor y a los alumnos, y por si fuera poco intentaré avanzar con la nueva edición de «domando al escritor». Veremos cuál de los tres retos resulta más difícil.

¡Nos leemos en septiembre! Y no olviden de hidratarse y usar protector solar nuevo, que el del año pasado seguramente ya no vale.

Liberapay tiene un problema

Artículo inusual en día inusual, pero es algo importante.

Hace un año comencé a «tirar de la manga» de mis lectores creando una cuenta en Liberapay.

Copio de la página del proyecto, que quién mejor que ellos para definirse:

Liberapay es una plataforma de donaciones recurrentes.

Ayudamos a financiar a los creadores y a los proyectos que aprecias.

En este tiempo algunos euros han entrado, por lo que aprovecho para agradecer a los anónimos mecenas que ayudan a sostener las aventuras de este pingüino. ¡Muchas gracias!

Pero no es sobre mis finanzas que quiero hablar hoy, sino sobre las de esta plataforma de pagos.

Con software libre se logra mucho, pero a un cierto punto hay que «conectarse» con la parte bancaria y hasta ahora Liberapay se apoyaba en la compañía Mangopay para realizar las transacciones. Y he aquí el problema: Mangopay está «expulsando», sin justificación y sin preaviso, a Liberapay

Liberapay is in trouble

Liberapay está tratando de reorganizarse contra reloj (les queda no mucho más de una semana), por lo que si tienes cuenta en esta plataforma debes realizar cuando antes lo siguiente:

Si estás donando: Debes decidir entre dar todo el dinero que queda en tu cuenta «de un golpe» a los beneficiarios de tus donaciones, o bien retirar el dinero residuo para que te sea restituido a tu cuenta.

Si estás recibiendo donaciones: debes transferir a tu cuenta bancaria / tarjeta de crédito el saldo que tienes lo más pronto posible.

Tienes más información (en inglés) en el artículo que enlazo más arriba.

Y esas cosas, que el mundo está complicado.

Lario

Tal y como viene siendo la tradición en los últimos años, este pingüino se toma un pequeño descanso en la transición entre calendarios.

Pero para no dejar este artículo como un simple saludo he aquí una imagen del lago de Como en un tranquilo atardecer de diciembre, visto desde un rincón muy cercano a donde vivo

La próxima entrada está programada para el 11 de enero. ¡Felices fiestas!

Y no me exageren con el turrón y las burbujas, que bajar de peso es mucho más difícil que subir. Lo sé por experiencia.

Procrastinando como un boss

Hace un año publiqué tres artículos (1, 2 y 3) titulados «Podcast, youtube y afines» donde presentaba distintos canales que sigo más o menos fielmente, tanto en castellano (el primer artículo) como en inglés. Considerando que me he alejado de algunas de las «recomendaciones» de aquel momento (ya he actualizado los artículos originales) y que he descubierto otras nuevas (que de eso va este artículo), aquí agrego más información sobre cómo procrastinar como un boss.

En castellano

Mi dieta cojea es el canal de youtube del Dietista-Nutricionista, investigador y divulgador español Aitor Sánchez García. Con mucho humor y mayor rigurosidad nos habla de lo que comemos y lo que deberíamos comer. Un punto de referencia obligado para mantenerse saludable. En el año que llevo viéndolo y leyéndolo no solo aprendí mucho, también bajé más de 10 kilos 😉

deborahciencia La doctora en química, divulgadora multipremiada (premios Prismas, Bitácoras, Tesla… la lista es larga), autora de varios libros y especialista en arte contemporáneo Deborah García Bello ha creado este canal de youtube donde habla de ciencia, arte y, cada tanto, cocina. Que la ciencia está en todo y comprender esto nos ayuda a disfrutar de la vida.

Catástrofe ultravioleta es un magnífico y premiado (Premio Ondas) PodCast mensual de Javier Peláez, Javi Álvarez Antonio Martínez Ron que nos regala un programa realizado con gran cuidado y profesionalidad. Cada episodio toma un tema y lo desarrolla en todas sus variantes, casi como si contaran una historia de aventuras: peligros y promesas de los asteroides (incluyendo las increíbles aventuras de un grupo de astrónomos aficionados), el descubrimiento y la preservación de cápsulas del tiempo, volcanes, genética, enfermedades raras y el porqué todos somos mutantes, incluso la búsqueda de cachalotes. Con entrevistas a especialistas, una banda sonora propia compuesta especialmente para cada episodio y una narrativa bien cuidada que sabe equilibrar sorpresa con humor, resulta un placer para el oído y la mente. NOTA: En el 2018 el trío de Catástrofe Ultravioleta han creado un nuevo proyecto derivado que también es altamente recomendable: Onda Marciana.

C de Ciencia Un noticiero semanal sobre ciencia, con vídeos mensuales más largos y «profundos». El noticiero está muy bien, los vídeos largos quizás un poco menos, pero para quienes no quieran o no puedan seguir SciShow el canal de Martí es más que recomendable. Luego de verlo un par de veces la forma en la que abre los vídeos podría comenzar a resultar un tanto… ¿reiterativa?, pero dada la calidad del contenido y la seriedad con la que trata los temas pues que se le perdona.

El canal oficial de Les Luthiers ciertamente no necesita presentación. Ya he hablado del grupo por lo que no diré mucho más, que realmente no hace falta. Solo comentar que además de números particulares (el Concierto de Mpkstroff, Oi GadoñayaTeorema de Thales…) y entrevistas en el canal es posible encontrar varios espectáculos completos (el mítico Mastropiero que nunca, Muchas gracias de nada…)  por lo que hay allí horas y horas de humor de alto nivel. ¡Atención, que cuando se empieza no es posible dejar!

En inglés

PSB Infinite Series De la misma gente que presenta el magnífico PBS Space Time tenemos ahora un igualmente magnífico canal dedicado a las matemáticas. Tocando temas de alto vuelo, pero en forma accesible a todos, es un canal de no perderse.

3Blue1Brown Otro canal dedicado a las matemáticas. Con vídeos mensuales, presenta temas de lo más variado en forma gráfica y sumamente amena. Para perderle el miedo a cosas como el álgebra, el análisis o incluso las redes neuronales.

PBS Eons Es un nuevo canal de PBS Digital Studios que habla de la evolución de la vida en la Tierra, desde sus orígenes hasta la última edad glacial. Los vídeos son breves, pero informativos y bien presentados. Y por supuesto tenemos dinosaurios.

Philosophy Tube Por lejos el mejor canal sobre filosofía que he encontrado. No anda con vueltas: los vídeos son claros y concisos, sin palabras de más o jerga técnica innecesaria. El objetivo del canal no se centra en la filosofía como fin, sino en su uso para interpretar la realidad. Puedo recomendar su serie sobre lo que era el liberalismo (con la inquietante pregunta que deja al final del cuarto episodio) o su episodio The Philosophy of Antifa, pero todos sus vídeos valen la pena. Requiere un nivel medio/alto de inglés para poder seguirlo con comodidad ya que habla relativamente rápido.

Overly Sarcastic Productions es un canal sumamente particular y altamente recomendable. Sus presentadores, Red y Blue, hablan de mitología, historia y literatura en un modo absolutamente irreverente y entretenido, pero no por eso menos profundo. La forma en la que Red cuenta las historias de los mitos griegos que hace tantos años leí en el clásico (y denso) libro de Robert Graves me ha hecho reír con ganas muchas veces. Las revisiones de La divina comedia, o de la Ilíada, o de la Eneida… son acertadas e hilarantes. Incluso logra hacer entretenido un tema que de otra forma jamás hubiera considerado como interesante: en la sección «Trope Talk» se dedica a analizar en profundidad los lugares comunes de la literatura y el cine popular. Y también tenemos a Blue hablando de las Cruzadas, o del imperio Persa, o de Alejandro Magno, o de los Tolomeos… Los vídeos con consejos sobre cómo sobrevivir el año académico a mi me llegan con un par de décadas de retraso, pero puedo confirmar que las recomendaciones son sumamente válidas. En fin, un canal muy joven llevado adelante por dos jóvenes talentosos y creativos. Se requiere un oído bien entrenado para seguirlos (especialmente a Red) por lo que no hay que avergonzarse de pausar el vídeo tantas veces como sea necesario para captar todo lo que pasa en pantalla.

El primer número perfecto

Pues que hoy esta pingüinera llega a los seis años de existencia. A eso y a acumular 786 artículos. Menudos números.

En casos como estos suele oírse a la gente decir «cuando comencé, jamás hubiera imaginado que llegaría hasta aquí», lo cual en mi caso es cierto, al empezar a escribir no imaginé que seis años después seguiría escribiendo. Pero es que tampoco imaginé que no estaría escribiendo: simplemente no imaginé nada y comencé a escribir, que es lo que tenía ganas de hacer. Hacer lo que se nos viene en gana es la mejor forma de seguir adelante y como sigo teniendo ganas de escribir, aquí me tienen dando aún la lata. ¡Pues que aquí vamos con el cumpleaños!

\ 0>/ -{ ¡¡¡Síiiii!!! }
 (U)  
 " "   🎂

[ascipenguin para el pingüino mientras que el carácter de la torta es el U+1F382. Y es que unicode da para todo.]

La trampa de los estándares

No pensamos demasiado en ellos, pero los formatos de archivo son una parte esencial de nuestra vida digital: en ellos guardamos imágenes, texto, bases de datos, confiamos en ellos para almacenar nuestra información importante, dependemos de ellos. Pero así como son una herramienta versátil y potente pueden también crear trampas difíciles de evitar.

Estas trampas pueden tomar varias formas. La más evidente es el infame «vendor lock-in»: un formato de archivo cuyo funcionamiento es secreto o está «protegido» por patentes en modo tal que solo pueda ser utilizado por un programa particular o, en el menor de los males, por «socios autorizados».

No creo que los lectores de este pingüino necesiten una lista de ejemplos de esta nefasta (al menos para el usuario) práctica.

Para luchar contra el «vendor lock-in» es que, en principio, nacen los estándares abiertos: contra los formatos cerrados que alguna vez utilizó MSOffice se creó el estándar ODF, para enfrentarse al ubicuo mp3 vorbis y compañía, etcétera.

La idea es que al ser un estándar abierto cualquiera puede implementar su uso y que por lo tanto un mismo archivo podrá ser abierto por cualquier programa en cualquier momento obteniendo siempre el mismo resultado.

La idea, digo.

Porque si bien es cierto que a veces esto se logra (png, PDF, vorbis, theora) la realidad es siempre más compleja.

Tomemos como ejemplo un archivo ODT creado en LibreOffice Writer en el que además de aplicar características OpenType avanzadas se tenga la fuente incrustada en el mismo.

Probemos ahora a abrir ese archivo en Apache OpenOffice o en Calligra Suite (en ambos se ve igual). ¿Resultado?

Y mejor no empezamos a hablar de los problemas que tiene Calligra Words para abrir documentos odt «normales»

Ahora bien, el formato ODF es un estándar ISO, ¿porqué tanta diferencia?, ¿no debería ser el resultado siempre el mismo?

Desafortunadamente no.

Pero antes de continuar debemos distinguir entre estándares «solo para almacenar y mostrar» y estándares «para ser manipulados». Ejemplo de estándar para «almacenar y mostrar» son los formatos de audio y vídeo o el magnífico PDF, mientras que para los formatos «a ser manipulados» tenemos el formato utilizado por LibreOffice y compañía, ODF. En este artículo estamos hablando mayormente de la segunda categoría, que nadie va a discutir la utilidad de un estándar como PDF. ¡Los PDF son magníficos! Solo no hay que tratar de modificarlos.

Veamos entonces el porqué un archivo «estándar para ser modificado» como el ODT puede fallar tanto.

Por una parte diferentes programas tienen distintos niveles de desarrollo por lo que el hecho de que algo esté definido en el estándar no implica que todos los «clientes» de ese estándar lo implementen. Por otro lado, y esto es aún más importante, los «estándares para ser modificados» no suelen ser las recetas rígidas exentas de ambigüedad que muchos creen: hasta donde comprendo el asunto ODF permite el uso de «extensiones» no definidas explícitamente en el estándar, extensiones que en realidad solo podrán ser utilizadas por una implementación particular que las reconozca… y LibreOffice hace uso de varias de esas extensiones, como incrustar fuentes, por ejemplo, o utilizar nombres extendidos para tener soporte OpenType.

¿Conclusión?, pues que ODF no resuelve el problema de la «interoperatividad». Y por si esto fuera poco agrega otro problema más sutil, pero no por eso menos grave. Veamos un ejemplo.

Writer ofrece la posibilidad de numerar las notas al pie de página «por capítulo». El problema es que define como «capítulo» solo títulos de nivel 1: si queremos agrupar nuestros capítulos en «partes» y nuestras notas al pie «por capítulo» tendremos problemas si tratamos de utilizar el nivel 1 para la parte y el 2 para el capítulo.

Existen «trucos» para superar este problema, es verdad, pero ninguno de ellos resulta perfecto. Por algo son trucos.

Ahora bien, ¿imaginas, lector, el motivo por el cual esta opción de usar «capítulos» que sean títulos de nivel 2 no está disponible en Writer? Sí, se debe al formato ODT: simplemente no lo permite.

Bug 112301 – Set outline level for chapters

(ver comentario 2)

LibreOffice ha sido capaz de aprovechar las ambigüedades de ODF para implementar características sumamente útiles y potentes como el soporte OpenType, el incrustar fuentes y vídeos en sus archivos, implementar firmas digitales y mucho más, pero al costo de perder interoperatividad con otros editores ODF. Y al mismo tiempo LibreOffice tiene las manos atadas a la hora de implementar características útiles cuando el estándar ODF decide ser explícito.

Es decir, por una parte la ambigüedad de ODF ha dado lugar a una especie de «vendor lock-in soft» donde documentos medianamente complejos creados en versiones recientes de LibreOffice no funcionan correctamente en otros editores ODF, mientras que por otra parte la rigidez del estándar hace difícil el ir más allá de lo que ya tenemos, bloqueando efectivamente el progreso del programa.

En el pasado fui un furioso defensor de ODF, pero ahora ya no estoy tan seguro de su utilidad. Y es que el objetivo de limitar el poder de los formatos de MSOffice lo ha cumplido solo parcialmente (sigue siendo más sencillo manipular un .doc que un .docx), crea la ilusión de una interoperatividad en realidad inalcanzable y por si esto fuera poco dificulta la implementación de nuevas características.

Ahora creo que cada programa que crea documentos «para ser manipulados» debería utilizar su propio formato de archivo y que ese formato de archivo solo necesita estar bien documentado, con documentación accesible a todos así cualquiera puede implementar filtros para importar y exportar a ese formato. Nada más. ¿Ser un «estándar»? Para esta categoría de programas ya no creo en los estándares. Uno de los motivos por los que LaTeX sigue funcionando a través de los años es que no se preocupa de lo que hacen los demás y tiene un formato de archivo que le sirve solo a él. Comprensible por todos, sí, pero exclusivo.

Los estándares han resultado ser un mito pernicioso, lleno de trampas. Y es que solo funcionan (cuando lo hacen) para tareas bien definidas como un formato de imagen, audio o vídeo o cuando el contenido que llevan no debe ser modificado, como en un PDF. Para tareas más complejas como documentos que combinan texto e imagen (y audio y vídeo) en una página bien definida y que deben ser manipulados (documentos de texto, planillas de cálculo) los estándares resultan ser poco más que un cuento de hadas: algo bonito, incluso deseable, pero completamente alejado de la realidad.

Y sí, HTML es una más que bienvenida excepción, pero tiene su truco. O más bien tres trucos.

Primer truco: HTML es un estándar que nació antes que los programas que actualmente lo implementan mientras que ODF nació a partir del formato ya en uso por OpenOffice.org y por lo tanto los otros programas que lo implementan se adaptaron a ese formato, no les es nativo.

Segundo truco: el visor de HTML (el navegador) está separado del editor de HTML mientras que para ODF ambas funciones coinciden en el mismo programa. Esto hace que HTML sea más parecido a los estándares «para almacenar y mostrar» (como el PDF, que sí funciona) que a los estándares «para ser modificados» (como el ODF, que como estamos viendo en este artículo puede resultar un tanto problemático).

Tercer truco: los desarrolladores web necesitan comprobar todo varias veces y en varios navegadores diferentes para hacer «ajustes finos» antes de poder publicar por lo que… en fin, que se entiende.

Finalmente comprendo el porqué la gente de Abiword usa un formato propio y solo da soporte para importar o exportar ODT: atarse a un estándar puede complicarte la vida.

Para completar la lista de dificultades podríamos hablar también del asunto de la proliferación de estándares… pero ese es otro problema que me permitiré dejar pasar.