Dos magníficos podcast para practicar tu inglés

Ambos son de entrevistas, por lo que te ayudarán a afilar el oído con distintos acentos y estilos. Aquí van.



Brady Haran (hablé ya de él en este artículo), conocido presentador de varios canales de youtube cientófilos como Periodic Videos (química), Sixty Symbols (física), DeepSkyVideos (astronomía), Objectivity (curiosidades de la Royal Society) y, bien, Numberphile (matemática) lleva adelante también varios podcast, a los cuales ha agregado Numberphile podcast. Con interesantes y amenas entrevistas a conocidos matemáticos y divulgadores, este podcast resulta muy recomendable.


Sean Carroll (sitio web) es un conocido físico teórico que no teme a la divulgación, pero a diferencia de otros científicos y divulgadores también famosos él sabe distinguir entre una conjetura discutida y un hecho aceptado, lo cual es de agradecerse. Tampoco teme a hablar de filosofía y materias humanísticas, de hecho, contrariamente a muchos otros científicos y divulgadores también famosos él lo hace con propiedad. En su podcast, llamado Mindscape, entrevista a personalidades de diferentes campos de la actividad humana  y el resultado es siempre brillante: científicos e investigadores, sí, pero también filósofos, músicos, un director de cine, un «teólogo ateo» e incluso a una jugadora profesional de poker. Una serie de conversaciones entre un presentador sumamente inteligente y entrevistados sumamente inteligentes es algo que no puede fallar. Cada tanto nos ofrece un programa sin invitados donde se lanza a hablar en solitario de lo que le viene en gana, lo cual también está muy bien.

En las páginas correspondientes a cada episodio es posible encontrar la transcripción de los mismos, lo cual puede resultar muy útil si aún no tienes tu oído bien entrenado.



Pues aquí los tienes: dos magníficos podcast que te mantendrán informado mientras te ayudan a afilar tu inglés. ¡No te los pierdas!

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Mozart y Papageno

Advertencia: esta entrada es una especulación sumamente arbitraria, inútil y seguramente infundada sobre música clásica, opera y uno de los mejores autores de la historia, Wolfgang Amadeus Mozart. ¡Estás advertido!


Hace un tiempo vi un viejo documental de la BBC sobre la vida de Mozart: IMDb: The Genius of Mozart (2004). Si bien el presentador no es justamente el punto sobresaliente de la obra, el documental en sí está muy bien realizado y es altamente recomendable. Al (afortunadamente breve) diálogo directo del presentador con el público lo siguen magníficas actuaciones y una música conmovedora que sirven a dramatizar las distintas escenas de la vida de Mozart. Lo más llamativo de este documental es que una parte de las apariciones de los personajes históricos (el padre y la hermana del compositor, su esposa, sus amigos) se da como una serie de «entrevistas». La verdad es que está muy bien logrado y logra atrapar al espectador.

La razón para comentar hoy este extenso documental (en total, son casi tres horas) es la mención en el mismo de algo que ya había oído otras veces, algo que suena perfectamente razonable y que casi con total seguridad fuera verdadero, pero que siempre me generó una extraña sensación de incomodidad: me refiero a la pertenencia de Mozart al orden de la francmansonería y, particularmente, a la influencia de los ideales de este orden en la composición de una (¡de las tantas!) de sus obras maestras, La Flauta Mágica.

Parece no haber dudas de que Mozart, como muchos de sus amigos y protectores, fue francmasón, llegando incluso al grado de «maestro masón» con sorprendente rapidez (perteneció al orden solo durante los últimos siete años de su vida).

La visión general de muchos críticos, visión sostenida por el documental del cual hablo al inicio de esta entrada, es que en La Flauta Mágica es posible encontrar la influencia de los valores y los rituales de la fracmasonería: Tamino, empujado por el amor que siente por Pamina, enfrenta diferentes pruebas que lo llevan desde la ignorancia creada por los engaños de la Reina de la Noche hasta la iluminación final.

Y es que analizando la obra fríamente no es difícil el encontrar múltiples simbolismos que apuntan a la búsqueda de «la iluminación», de «la verdad».

Es decir, la hipótesis de la influencia de los ideales de la francmasonería en La Flauta Mágica parece verosímil y fácil de demostrar, incluso es razonable si consideramos la historia del compositor. Hasta podría admitir que conscientemente Mozart incluyó estas influencias en forma premeditada… pero aún así…

Todos los personajes de esta magnífica singspiel tienen su momento de gloria con arias memorables: Tamino frente al retrato de Pamina, la desilusión de esta última cuando equivoca el significado del silencio del primero, la magnífica pirotecnia de la Reina de la Noche en el segundo acto, el personaje de Sarastro que requiere de un bajo magníficamente expresivo, por no mencionar los continuos juegos vocales de «las tres damas». Pero seamos sinceros, ¿cuál es el personaje que todo espectador está esperando, aquel del cual recordamos todas sus arias? ¿Quién interpreta la melodía que silbamos cada vez que La Flauta Mágica vuelve a nuestra memoria? ¿Por quién estamos todos preocupados al final de la obra?

Tenemos que admitirlo de una vez: es Papageno.

Papageno, el cazador de pájaros, el hombre simple de gustos simples, el que dice

Luchar no es lo mío.

Y tampoco deseo la sabiduría.

Soy un hombre primitivo,

que se contenta con el sueño,

la comida y la bebida

Papageno, el que no puede callar, el que tiene miedo, el que falla en todas las pruebas.

Cuando vemos a Bergman1 diciendo que él no es Alexander intuimos que de alguna forma nos está, y se está, engañando y que de hecho el severo pastor de Fanny y Alexander no es otro que el padre del director. Cuando leemos a Tolkien sabemos que el personaje de Sam no hubiera existido sin la experiencia del autor en la Gran Guerra2.

Un autor es ante todo un ser humano que piensa y siente con toda su vida. Al crear no podemos, no debemos, excluir nuestros propios anhelos: la obra no puede separarse del autor.

Mozart puso especial cariño al desarrollar la música que acompaña al personaje de Papageno y esto el espectador lo nota. Quizás Mozart buscara conscientemente la «iluminación», pero no puedo quitarme la idea de que en el fondo, oculto incluso para sí mismo, tal vez, solo tal vez, prefería la vida simple, desenfadada y sin preocupaciones que nunca pudo vivir.


1 Ya he hablado por estas páginas de la relación de Bergman con La Flauta Mágica.

2 My Sam Gamgee is indeed a reflexion of the English soldier, of the privates and batmen I knew in the 1914 war, and recognized as so far superior to myself — Cartas de J.R.R. Tolkien

40 años de «Bohemian Rhapsody»

El álbum «A Night At The Opera» es, por lejos, mi favorito de Queen: el grupo ya había alcanzado su madurez musical, pero no tanto su madurez comercial por lo que no tenían miedo de experimentar y tenían además los medios para hacerlo, regalándonos temas exquisitamente complejos.

No solo se tienen en este álbum temas altamente experimentales como The Prophet’s song donde el grupo se lanza a hacer un complejo canon, o locuras como Lazing on a Sunday Afternoon, no solo tenemos a Brian May cantando su tema ’39, una «space opera» en miniatura donde la dilatación temporal de la relatividad juega un rol crucial (no hay que olvidar que, además de guitarrista, el bueno de Brian es físico): también tenemos Bohemian Rhapsody.

Y hoy, 31 de octubre de 2015, como bien nos recordaba hace unos días la BBC este tema cumple 40 años.

Los dejo entonces con dos vídeos, el original (desde el canal oficial de Queen en youtube):

y un «cover» bien logrado:

Mama! Youhoo!? Mama? Mama… Dada? DADA?!!!

XD

Disponible MuseScore 2.0

MuseScore, el programa libre para escribir partituras musicales, alcanza su versión 2.0:

MuseScore 2.0 Released!

Esta nueva versión, escrita en Qt5, ofrece muchísimas novedades para todos los músicos, desde el principiante al experto. Estilos para el texto, una barra de herramientas en forma de teclado de piano para introducir las notas (visible en la captura de pantalla que abre este artículo), nuevos estilos de notación (tablaturas, «fret diagrams», notación rítmica, etcétera)…

Se ha mejorado enormemente la construcción automática de la partitura, por lo que a partir de ahora se necesitarán menos ajustes manuales.

Desde hace mucho MuseScore tiene la habilidad de reproducir la partitura, pero ahora la versión 2 incluye FluidR3 SoundFont, mejorando enormemente la calidad del sonido. También se han realizado otras mejoras en el manejo de instrumentos midi, mejor soporte JACK, etcétera.

La lista de novedades sigue. Para más información (en inglés):

What’s New in MuseScore 2

Release notes for MuseScore 2.0

Para los usuarios de openSUSE, esta nueva versión de MuseScore se encuentra en el repositorio multimedia:/musescore2/.

Y ya que estamos, un vídeo introductorio:

(todas las imágenes y el vídeo en este artículo provienen de la página del proyecto)

«In Elven Lands»

Mucha gente ha escrito música inspirada en la obra de Tolkien: desde la Sinfonía nº 1 de Johan de Meij a la cálida canción «Lothlórien» (parte del álbum Shepherd Moons) de Enya, pasando por Patrice Deceunink y, qué vamos a hacerle, las bandas de sonido de las películas es posible reunir horas y horas de música «tolkiana».

En este artículo quiero llamar la atención sobre un interesante experimento que comenzó hace más de dos décadas: «In elven lands», del grupo «The Fellowship».

A diferencia de los otros músicos mencionados donde la música nace del lector y resulta por lo tanto contemporánea, In Elven Lands trata de buscar un sonido que pueda ser parte de las historias contadas por Tolkien: usando instrumentos medievales y formas musicales antiguas, construyen temas que bien podrían haber sido cantados en Rivendel o en las cortes de los reyes de la Tierra media.

Recomiendo visitar la sección de vídeo del proyecto donde se encuentran varios temas delicadamente unidos a imágenes (presten atención al libro, y en él a la representación de Carcharoth con el Silmaril).

No puedo decir que la música sea magnífica, pero suena increíblemente «real» y conocerla ciertamente vale la pena.

A Capella Science

Gracias al magnífico blog de Conexión causal he descubierto una verdadera joya. Sé que no todos podrán apreciar lo bien hecha que está la letra (habla de temas muy avanzados de física teórica), pero me ha gustado demasiado como para no compartirlo. Aquellos de mis lectores que no sean físicos, pueden simplemente disfrutar de lo bien hecho que está el vídeo. Por mi parte, ya me he suscrito al canal de youtube de A Capella Science.

Les dejo aquí el último (de los tres) vídeos de este científico-músico, basado el la mítica melodía de Queen: Bohemian Gravity

Y también hacía comedias…

No sin razón, el nombre de Ingmar Bergman suele estar asociado al drama: desde El séptimo sello hasta Fanny y Alexander, pasando por Los comulgantes, La hora del lobo, Gritos y susurros… la filmografía de Bergman ha abundado en relatos cargados de tensión psicológica, fuertes emociones, soledad, crisis de fe, locura…

Pero Bergman ha hecho otras cosas: la magnífica y demoledora El huevo de la serpiente sería hoy en día clasificada tanto como un «thriller psicológico» como un «policial», de «suspenso»… y más etiquetas aún todas juntas; El rostro presenta momentos muy intensos que influenciarían lo que posteriormente fue el cine de suspenso y de terror… en fin, una variedad más grande de lo que suele sospecharse.

Y claro: también hizo comedias.

Sonrisas de una noche de verano es un film realmente atípico en Bergman, tanto que se reconoce al director mayormente por sus actores (Gunnar Björnstrand, una aparición de Bibi Andersson…) y no tanto por su estilo (si bien la fotografía está magníficamente cuidada).

Más elaborada (y deliciosamente entretenida) es El ojo del diablo, donde Don Juan es enviado a la tierra eximiéndolo por un día de su castigo infernal para tratar de seducir a una joven que está por casarse virgen, hecho este que causa una incómoda molestia al demonio…

Pero por sobre todos estos film, destaca la versión que realiza en 1975 de La flauta mágica: una monumental presentación llena de amor al teatro y a la música, donde las técnicas cinematográficas y teatrales se encuentran y mezclan armoniosamente, sabiamente, alternando cortes tras bambalinas y primeros planos de los cantantes con telones que bajan y escenarios en movimiento.

La vida es un teatro, y el amor está al centro de la vida.

Una advertencia para quienes conozcan la ópera: además de estar cantada en sueco y no en alemán, Bergman comete una pequeña infidelidad al argumento mozartiano… la cual solo puede agradecerse ya que mejora sustancialmente el argumento. ¿Interesado en saber cuál es esta infidelidad? Busca la película, lector, y averígualo por ti mismo: Vale la pena.